En Nicaragua, país que sería abandonado por 80% de los jóvenes si tuvieran la oportunidad, el muchacho avanza en el desierto rumbo al norte. Descendiente de africanos, huye de la miseria para realizar su sueño americano. En el camino se le aparece el fantasma de su abuelo, quien trata de convencerle de abandonar la idea del exilio y le recuerda que sus raíces y su cultura formaron su identidad. En el mismo momento la tierra se enfanga y dificulta los pasos del joven.
En la medida en que el espíritu le relata cómo llegaron los negros a Nicaragua, las fuerzas lo desamparan y gasta su energía en desencenegarse del lodo que, poco a poco, lo sumerge.
Es la obra La frontera que presentará el grupo de teatro nicaragüense Justo Rufino Garay en la XVII edición del Festival Internacional de Teatro, Monólogos, Diálogos y Más… que se efectuará en Managua del 24 al 31 julio.
Entre los asistentes habrá grupos de Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Eslovenia –primera compañía de idioma extranjero que hace su presencia en el festival– y España, además de los propios de Nicaragua, la actriz mexicana Zaide Silvia Gutiérrez interpretará el monólogo Muerte en directo.
“Queremos que el teatro se convierta en el principal protagonista de la vida cultual de Nicaragua, al menos durante los ocho días del festival. También esperemos crear una vitrina donde se puedan ver los mejores trabajos nacionales e internacionales”, exclama en entrevista telefónica con Proceso la mexicana Lucero Millán, fundadora del Justo Rufino Garay y del festival en 1995.
Este año el acto está dedicado al dramaturgo y autor Arístides Vargas por “su enorme aporte al teatro centroamericano”, informa entusiasmada Millán. Es autor de Jardín de pulpos, Pluma y La edad de la ciruela, entre otras obras, que montó en Costa Rica y Nicaragua.
Este es el segundo país latinoamericano con mayor porcentaje de pobres, arruinado desde la sangrienta contrarrevolución en los ochenta, y en el cual poco menos de 1% del paupérrimo presupuesto nacional se destina a la cultura.
“Organizar el festival requiere muchísimos esfuerzos para un solo grupo sin presupuesto fijo –asevera Millán–. La situación política está polarizada y se refleja en todos los niveles. En la cultura no la tenemos fácil.”
Su grupo realiza proyectos propios con base en la autogestión, y eventualmente gracias a subvenciones de organismos internacionales. Desde la última edición del festival, en 2011, su organizador decidió convertirlo en bianual debido a las dificultades de financiamiento.
El Instituto Nicaragüense de Cultura así como el Instituto de Turismo invirtieron en el festival por primera vez en su historia. Pese al carácter “simbólico” de la contribución, Lucero Millán se alegra del esfuerzo:
“Desde siempre tratamos de persuadirlos para que consideren la cultura como una inversión y no como un gasto. Se asocian ciudades con sus festivales, Guanajuato o Bogotá por ejemplo. Tradicionalmente en Nicaragua el teatro se hacía en las plazas, las calles, el mercado o los frentes de guerra.”
La adquisición de una sala en 1986 permitió al grupo Justo Rufino Garay lograr su independencia económica y política, “con la idea de construir un público en el largo plazo, ya que no estaba acostumbrado a asistir a las salas de teatro”.
Desde entonces propone representaciones originales cada viernes y sábado. La afluencia creció, así como la exigencia de los espectadores acerca de la calidad artística, asume Millán.
La sala se convierte en cine de arte los miércoles y en el principal instituto de formación teatral del país durante el día. Por él han pasado más de 500 alumnos, estima su directora, quien recibe entre 250 y 300 solicitudes de ingreso cada año, de las cuales sólo podrán escoger 15.
Lucero Millán, originaria de Culiacán, Sinaloa, llegó hace 33 años a Nicaragua, “detrás de la utopía” que prometía el triunfo de la revolución sandinista. Hoy considera que como grupo de teatro “no podemos quedar ajenos a la pobreza y a la desigualdad, el teatro debe comprometerse con la realidad de este país. Llega mucho más allá que un discurso político”.








