Señor director:
Leí con interés el artículo titulado: Xochimilco, rescate o muerte,de la revista Proceso 1912. Al respecto, quiero expresar mi opinión, ya que en el artículo se mencionan algunas de las declaraciones que he dado sobre el tema a diferentes medios de comunicación.
El diagnóstico de Xochimilco es desalentador, pues los problemas son múltiples y variados. Por un lado, están la urbanización que se acelerará con proyectos como la Autopista Urbana Oriente, la contaminación del agua y el abandono de la chinampería.
La receta para afrontar estos problemas ha incluido actividades atractivas, visibles y de corto plazo, como la introducción de especies exóticas o la reintroducción de organismos nativos en un humedal perturbado. Esto ha tenido como consecuencia la inminente desaparición de especies emblemáticas como el axolote. Por otro lado, el turismo no ha comprendido que la belleza de Xochimilco está en la diversidad del humedal y sus chinampas, no en generar cantinas flotantes.
Pero quedarse sólo con el diagnóstico de Xochimilco ha sido una postura conformista y refleja una derrota adelantada. Esto hace de Xochimilco un sitio vulnerable para las constructoras, entre otros agentes urbanizadores.
Xochimilco todavía se puede rescatar. Xochimilco se debe rescatar, y es nuestra responsabilidad hacerlo.
Durante más de 10 años de constante diálogo entre sociedad y academia hemos logrado generar algunas rutas de conservación. Una de ellas es la reactivación de la chinampería. En este tiempo hemos aprendido que en ocasiones la respuesta al progreso está en nuestro pasado, nuestra cultura. Los cultivos tradicionales chinamperos no necesitan de pesticidas o fertilizantes, por lo que se pueden vender con valor agregado.
El agua limpia es fundamental para estos cultivos. Para lograrlo, se acondicionan canales que tienen filtros rústicos que evitan la contaminación. Estos canales también son refugios que se convierten en un oasis para las especies nativas como el axolote, que en cantidades muy disminuidas sobrevive aún en Xochimilco de manera natural.
La promoción de cultivos tradicionales con refugios genera una simbiosis chinampa-axolote. Esta simbiosis da hogar al axolote y promueve una mayor ganancia al chinampero, pues el producto se puede vender a mayor precio. Hemos comprobado que los refugios funcionan y que la simbiosis es posible. Así, el chinampero será el primero en defender su tierra y conservar Xochimilco.
Esta solución no beneficia a la industria de la construcción y por ello no ha sido atractiva para los tomadores de decisión. Sin embargo, a largo plazo es una de las soluciones que conservará el humedal.
Así como existe esta relación chinampa-axolote, debemos entender la estrecha relación Xochimilco-ciudad, que se ha perdido en los últimos 60 años. La ciudad sin Xochimilco es inconcebible, como lo es Teotihuacán sin sus pirámides. Xochimilco le brinda muchos beneficios a la ciudad: desde regulación del clima, alimento, biodiversidad, hasta la reducción de la vulnerabilidad frente a los eventos extremos provocados por el cambio climático.
La ciudad puede retribuirle mucho a Xochimilco, siempre y cuando la toma de decisiones tenga como prioridad la conservación de la biodiversidad y de la vocación de la tierra, algo que se ha omitido en las políticas públicas de las últimas seis décadas.
Atentamente
Doctor Luis Zambrano
zambrano@ib.unam.mx








