Mario Bellatin es uno de los literatos más prolijos y originales. Ha escrito obras importantes, como Salón de belleza (1994), Damas chinas (1995), El jardín de la señora Murakami (2000), Flores (2001), El gran vidrio (2007), Disecado (2011) y El libro uruguayo de los muertos (2012). La narrativa que escribe resalta debido a la peculiaridad de su estilo, que va de lo barroco a lo escueto, y por los originalísimos temas en torno a realidades aparte.
Gallinas de madera (Sexto Piso. Col. Narrativa. México, 2013. 147 p.), su más reciente producción, está compuesta por dos historias con títulos pasmosos: “En las playas de Montauk las moscas crecen más de la cuenta” y “En el ropero del señor Bernard falta el traje que más detesta”.
En el primer relato el narrador toma ácido lisérgico y, a partir de sus efectos, imagina un mundo de aves de rapiña con un hombre esclavizado que les cuida a sus perros. Los hechos se relacionan con las conversaciones que tienen el personaje con su analista, la muerte que dan sus canes a una paloma y un texto inconcluso que dejó el autor checo Bohumil Hrabal titulado Gallinas de madera. Así como con los últimos días de este escritor, en un manicomio, y la relación entre los pichones y su muerte o suicidio. El estilo narrativo que utiliza el autor es de párrafos cortos y oraciones breves.
En el siguiente texto, “En el ropero…”, Bellatin cuenta algunos de los paseos y charlas que sostiene con Bernard, que representa a Alain Robbe-Grillet, teórico y escritor destacado del movimiento literario Nouveau roman. En ellos discuten sobre la compleja realidad, que une a la muerte y la vida, la función de la escritura, para abrir otras formas de percepción y la invención como instrumento narrativo, entre otros. En este relato Bellatin escribe en un solo párrafo toda la historia.
Uno de los ejes temáticos de Gallinas de madera versa sobre el oficio de escribir, a través de dos literatos: Hrabal y Robbe-Grillet. El narrador relata por el gusto de hacerlo, no pretende con ello obtener beneficio alguno. El gozo lo lleva a abordar temáticas que extiendan la libertad. Para ello recurre a formas directas y/o crípticas que agitan al lector e invitan a búsquedas lúdicas, que inquietan a los pasivos y conservadores, para mejor entender la existencia. Así los grandes escritores han escrito porque “… no eran capaces de comprender el mundo”. Es entonces que Bellatin paradójicamente dice: “…me puse a escribir, imaginariamente, eso sí, porque no comprendo el mundo. (…) Para colmo, mientras más escribo, menos entiendo. Ahora no sé qué va a pasar, sabiendo además que en el ropero del señor Bernard, falta un traje, por si fuera poco el que más detestaba”.
Gallinas de madera es una colección sutil y explosiva que no dejará indiferente al lector.








