Señor director:
Me dirijo a usted para hacer algunas precisiones a la columna publicada por la antropóloga y feminista Marta Lamas sobre el caso de Clara Armendáriz y la bebé “Antonia”, en el número 1908 de Proceso, con el título El DIF, Clara y la depresión.
1. El que ella llama “coche familiar” en realidad era un automóvil propiedad de Clara Armendáriz.
2. Clara “depositó” a la bebé en el estacionamiento de la Iglesia de San Antonio, en pleno pavimento, poniendo en riesgo la integridad física de la niña ya que pudo ser atropellada por otro automóvil, cosa que se puede probar mediante video de la cámara de seguridad del estacionamiento. Además, ese día hacía un frío extremo en la ciudad de Chihuahua, lo cual pudo haber causado hipotermia a la bebé.
3. Los hechos fueron el 16 de enero del año en curso. Clara Armendáriz fue localizada por la fiscalía el 11 de febrero. Si tanto quería a la bebé, ¿por qué no la reclamó en el DIF durante casi un mes?
4. Aquí en Chihuahua se le dio el nombre de “Antonia” a la bebé por parte de las enfermeras que la atendieron por haber sido encontrada en esa iglesia. No se ha sabido que el DIF, hasta este momento, la haya registrado.
En Facebook existen fotos de Clara Armendáriz que se dieron a conocer por medios de comunicación de esta ciudad, en donde aparece en “antros” departiendo con sus amigas cuando ocultaba su embarazo. ¿Cuál depresión? El día que fue notificada de que la buscaba la fiscalía, un periódico digital de esta ciudad afirmó que se encontraba en el cine, de nuevo. ¿Y la depresión?
Yo comprendo el deseo de la señora Lamas (connotada feminista) por defender a Clara Armendáriz, pero ¿la bebé “Antonia” no es también mujer? ¿Quién la defiende a ella? ¿Cómo quería Clara que el DIF no le retirara la patria potestad si ella abandonó a la bebé y nunca la reclamó hasta que fue descubierta por la fiscalía? Creo que, al contrario, debió reclamársele al DIF el hecho de haber entregado a la bebé.
Atentamente
M.A. Jorge A. Valles Teruel
Respuesta de Marta Lamas
Señor director:
Respecto a la carta que gentilmente envía el M.A. Jorge A. Valles Teruel sobre el caso de Clara Armendáriz, agradezco las precisiones y reconozco que al escribir mi artículo yo no contaba con los detalles que él menciona.
Sin embargo, sostengo mi idea de que, “en lugar de ‘castigo’, ojalá que a Clara le den la posibilidad de asumir su deseo de ser madre y reparar lo que hizo en un contexto de angustia y depresión”.
Considero que una joven en su situación puede equivocarse brutalmente, pero también creo que para esa criatura a la larga va a ser mucho mejor saber que finalmente su madre la reclamó y su familia la acogió. Creo que justamente por el bien de la criatura lo mejor es que le sea entregada a su núcleo de origen. Ojalá que el ánimo con el cual se delibere y juzgue el grave error de Clara no sea el de dar un escarmiento, pues así también se afectaría a la niña.
Atentamente
Marta Lamas








