Más allá de los sainetes

El 25 de agosto de 2012, el director técnico Miguel Piojo Herrera y el delantero Chucho Benítez protagonizaron un sainete en el club americanista: el triunfo de Xolos en el estadio Azteca no sólo quitó lo invicto al equipo de Televisa, sino que ese día también asomaron las diferencias al interior del plantel. El técnico acusó al ecuatoriano de desobedecer la orden para no ejecutar el penal que malogró en el último instante y que hubiese significado el empate.

“Rubens Sambueza era el indicado para patear en caso que se presentara un penalti. Benítez sabía que no lo tenía que patear. Se siente con confianza, pero no es el tirador oficial, y lo tiene que entender. En la cancha ha fallado cuatro de los últimos seis. No me gusta castigar, pero hay que asumir los riesgos. Eso no vuelve a pasar”, advirtió Herrera.

No obstante, el delantero ecuatoriano acusó al Piojo de “lavarse las manos”, al asegurar que nunca les avisó quién es el cobrador oficial de los penaltis. También declaró al diario Récord que enfrentó al entrenador delante de todos sus compañeros para pedirle sinceridad, pues consideró que son situaciones que afectan al vestidor.

Días antes, Herrera había dicho que Benítez debía medirse en sus celebraciones luego de la tarjeta amarilla que recibió tras despojarse la camiseta al festejar un gol. Chucho salió al paso de las declaraciones del técnico y aseguró que no pensaba obedecer a su entrenador. La directiva también se hizo escuchar, sólo para indicar que todo fue “una broma” de su delantero.

El timonel americanista es un hombre efusivo, amante de los reflectores y proclive a los escándalos. Polémico desde el arranque mismo de su carrera siempre da de qué hablar por su arrogancia, su impulsividad y su proclividad al insulto.

El pasado 19 de febrero arremetió contra el exseleccionador nacional Miguel Mejía Barón: “Hoy en día me queda claro que de seguro le gusto, por sus desviaciones sexuales, porque no para de darme: nada más habla de mí en sus columnas –en el periódico Récord–, y eso porque me lo dicen: ‘este te trae en jaque’, porque no leo los periódicos. Nunca tuve una buena relación con él, por eso me da todo el tiempo”.

Un par de días después El Piojo reconoció que su directiva lo reprendió por los comentarios homofóbicos contra Mejía Barón. “A la directiva no le gusta que haga ese tipo de declaraciones, y estoy completamente de acuerdo, porque no tengo que estar pensando en la gente que no está en el medio, así que vamos a cortar por lo sano y de ese tema no se va a hablar más. Lo que tenía que decir lo dije. Si quieren poner que me regañó (la directiva), sí, pues sí están molestos. No quieren que haga ese tipo de declaraciones”.

Miguel Herrera Nació el 18 de marzo de 1968 en Cuauhtepec, Hidalgo. Comenzó su carrera como delantero en 1985 con Cachorros de Neza, de la Segunda División, con el que se coronó al año siguiente. Debutó en la primera división en 1988 con los Tecos de la UAG. También formó parte de los equipos Santos, Atlante –con el que se proclamó campeón en 1993–, Querétaro y el folclórico Toros Neza, donde coincidió con Guillermo Vázquez hijo y Antonio Mohamed.

De férreo carácter, nunca pudo afianzarse en la Selección Nacional, con la que logró el subcampeonato de la Copa América 93 bajo la dirección del mismo Mejía Barón, quien lo marginó del Mundial de Estados Unidos 94.

Su carrera como entrenador comenzó en febrero de 2002 con el Atlante (2002-04). Luego preparó a los rayados del Monterrey (2004-07); a los Tiburones Rojos del Veracruz, a los que no pudo salvar del descenso en 2008; a los Tecos de la UAG (2008-10); al Atlante (2010-11), y desde noviembre de 2011 dirige al América, al que consiguió rescatar de una grave crisis deportiva.

En su primer año encaminó al equipo capitalino a las semifinales en los torneos Clausura y Apertura. En 11 años de carrera profesional como entrenador aspira a levantar su primera corona después de disputar dos finales con el Monterrey –torneo Apertura 2004 y Apertura 2005–, en las que fue derrotado por Pumas y Toluca, en ese orden.