Desde que los gobiernos de Acción Nacional inventaron que los funcionarios y los representantes de organismos afines deberían de ganar muuuy bien, llueven las solicitudes para ocupar cualquier cargo de relevancia. Lejos quedaron los tiempos en que los antiguos consejeros ciudadanos del Consejo Electoral del Estado no cobraban un peso, por lo que tenían que buscarse con microscopio a posibles voluntarios y rogarles que se incorporaran. Y cuando se decidió que devengaran un salario –excelente, por cierto–, empezaron a llover las solicitudes para ocupar ese tipo de cargos electorales. A ello se debe que en el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) ahora sobren tiradores. Otro tanto sucede en el todavía joven Instituto de Transparencia e Información Pública del Estado de Jalisco (Itei). Sus integrantes cobran buen dinero y hay decenas de aspirante a la presidencia y el consejo del organismo que, además, se ha convertido en un objetivo político para quienes lo ven desde el ángulo meramente convenenciero.
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La finalidad de quienes quieren meter mano en el Itei es controlar informaciones; qué se reserva y qué se publica. En suma, buscan usarlo como instrumento controlador –que no facilitador– de la verdad. Tan es así que la misma Universidad de Guadalajara, a través del secretario del Sindicato de Trabajadores Académicos, Martín Vargas Magaña, protestó mediante desplegados en diarios locales por haber sido excluida la casa de estudios de la evaluación de los candidatos a la presidencia del instituto. Los diputados del Movimiento Ciudadano, quienes han estado en conflicto con el amo y señor de la UdeG, Raúl Padilla López, le respondieron que si bien esta casa de estudios “es un sujeto obligado” a brindar información, también tiene intereses que podrían inclinar la balanza y así, de alguna manera, evadir el transparentarse. Y no es para menos, toda vez que el todavía presidente del Itei, Jorge Gutiérrez Reynaga, quien se ha distinguido por hacer más oscura la transparencia, es cercano al Grupo UdeG y al PRI del gobernador Jorge Aristóteles Sandoval. Pero hay algo más: no sólo la universidad oficial de Jalisco quedó fuera para hacer el examen a los 22 candidatos. También el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente y la Asociación Mexicana de Derecho a la Información fueron excluidos; y aunque no lo dicen, optaron por instituciones académicas de fuera para darle cierto equilibrio y no dar lugar a las sospechas –se supone–, de que pudieran ser también “sujetos obligados”. El Itei –datos de Rubén Alonso– sale caro, pues cada una de las 686 resoluciones dictadas ahí durante 2012, costaron a los jaliscienses 58 mil pesos, sobre todo si se toma en cuenta que en 2010 tuvo un presupuesto de 40 millones de pesos, de los cuales 87% se fue en salarios.
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Janet Morales dijo a esta columna que en la delegación de Sagarpa, cuyo titular es Javier Guízar Macías –quien alguna vez aspiró a ser candidato del PRI a la gubernatura–, la están acosando para que deje su plaza a un familiar, amigo o protegido de ese político. La abogada y licenciada en mercadotecnia denunció que quien le hace la vida pesada es el operador Armando Zúñiga Marín. Él es, relata Janet, “quien maneja la dependencia, porque a Guízar casi ni se ve por ahí”. Zúñiga le dijo que quería su lugar para otra persona “porque son compromisos políticos contraídos de antemano”. A Janet, quien se encarga de los recursos financieros de la Sagarpa en Jalisco, la quieren enviar a Tomatlán, mientras a la gente que no trabaja –los aviadores– nadie la toca.
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Uno, el superior, lo mandó y declaró triunfal lo alcanzado. El segundo obedeció y pagó las consecuencias. El alcalde de Zapopan, Héctor Robles Peiro, había dicho ufano días atrás, que a diario sus uniformados de Seguridad Pública agarraban a macanazos a unos 70 pandilleros, por los que algunas voces exigieron su renuncia. No obstante, el hilo se rompió por lo más débil: el alcalde destituyó al jefe policíaco, David Mora Cortés. Pero también ha habido otros hechos violentos, como la reciente agresión a campistas que pernoctaban en el cerro de El Diente, e inseguridad en otras zonas zapopanas donde Protección Civil municipal, según los afectados, los dejó solos. Y Robles Peiro tan campante. Por algo paga millonadas a asesores externos en imagen (Proceso Jalisco 441). l
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