Con el retiro de Alex Ferguson como director técnico del Manchester United termina una carrera de éxitos conquistados gracias al tesón, la energía y el talento de este escocés. Se trata del fin de una era en la que el futbol inglés, en particular los Diablos Rojos, brillaron con una intensidad que difícilmente habrá de repetirse. La cosecha de campeonatos de liga y europeos se antoja insuperable y queda como precedente para quienes aspiran a la gloria deportiva en los años por venir.
LONDRES.- La multitudinaria despedida a sir Alex Ferguson el domingo 12, tras retirarse del Manchester United después de 26 años al frente de esta escuadra, demostró el gran afecto que los británicos le tienen al director técnico escocés y el reconocimiento que se le tiene como uno de los entrenadores más importantes en la historia del futbol de Inglaterra y del mundo.
Nació el 31 de diciembre de 1941 en Shieldhall Road, un suburbio de Glasgow (suroeste de Escocia). Comenzó a trabajar como aprendiz en un astillero de Escocia y aprendió rápido que en la vida debía luchar duro para conseguir lo que quería.
Creció en las peligrosas calles de Govan. Habitó en una modesta casa que tenía cocina y una estancia donde había dos camas, una de las cuales compartía con su hermano Martin. Siempre negó que su infancia transcurriera en la pobreza y recordaba que contar con un baño, incluso afuera de la casa, era todo un lujo.
Hijo de un ayudante de hojalatero de la industria náutica, futbolista y protestante, Ferguson pasaba su tiempo libre jugando futbol con sus amigos.
“Fue una infancia increíble. Todo lo que hacíamos era jugar futbol y pelear entre nosotros. Eso era lo que se hacía en barrios como Govan”, dijo alguna vez a la prensa.
Su carrera como jugador comenzó en 1958 con el club escocés Queen’s Park, donde debutó como delantero a los 16 años. Como este club era amateur, trabajaba también en los astilleros de Clyde como aprendiz de mecánico.
Pese a que anotó 20 goles en 31 partidos, no logró un puesto regular en la escuadra.
En 1960 se cambió al club St. Johnstone, y aunque perforaba la portería con regularidad, tampoco logró que lo incluyeran en el equipo oficial. En esa época pensó emigrar a Canadá, pero su escuadra fracasó a la hora de fichar a un delantero y por ello al entrenador no le quedó más remedio que elegir a Ferguson para un partido contra Rangers. Ese día el jugador emergente marcó un triplete para impulsar una sorprendente victoria.
Para el verano de 1964 el club escocés Dunfermline lo contrató y se convirtió en futbolista profesional. En la temporada 1965-1966 Ferguson anotó 45 goles en 51 partidos para convertirse en el principal goleador de la liga escocesa.
En 1969 y durante la final de la copa escocesa, a Ferguson lo responsabilizaron por un gol que su equipo concedió al capitán de Celtic, Billy McNeill, a quien debía marcar. Por ello se vio forzado a jugar en el equipo suplente. En octubre de ese año y decepcionado con Dunfermline se trasladó a Falkirk, donde fue promovido como entrenador. Sin embargo, a John Prentice lo designaron director técnico de la escuadra y Alex ya no tuvo ninguna responsabilidad al frente del equipo. En respuesta pidió un pase y se dirigió al Ayr United, donde en 1974 concluyó su carrera como jugador.
Entrenador
En junio de 1974 y con sólo 32 años, se convirtió en entrenador del club escocés East Stirlingshire. Era un cargo de medio tiempo por el que cobraba 40 libras a la semana.
Pronto se ganó la reputación de imponer una férrea disciplina entre sus pupilos. Tuvo tales logros que al año siguiente lo invitaron a entrenar al club St. Mirren, con el que permaneció cuatro años. En 1977 ganó su primer título con esa escuadra, en el campeonato escocés de primera división; sin embargo un año más tarde el club lo despidió por “violar varios aspectos del contrato”. En realidad la separación se debió a que Ferguson tuvo fricciones y malentendidos con los dueños del conjunto.
A estas alturas ya se había ganado el respeto de sus colegas en Gran Bretaña y no tardó en ser fichado por el Aberdeen, que no ganaba un título desde 1955. Bajo su comando esta escuadra del norte de Escocia se coronó en 1980 campeona del futbol escocés. Fue un momento histórico, ya que por primera vez en 15 años la liga escocesa era ganada por un club que no era Rangers ni Celtic.
Pero allí no terminarían los éxitos para el Aberdeen. En 1982 el club ganó la copa escocesa y al año siguiente, tras una victoria de 2-1 frente al Real Madrid, triunfó en la Recopa de Europa el 11 de mayo de 1983.
La temporada 1983-1984 vio al Aberdeen celebrar tanto la liga escocesa como el título de la copa escocesa. Ganaron el título de la liga nuevamente en 1984-1985, aunque en la siguiente temporada terminaron en cuarto lugar. Por ello Ferguson buscó nuevos horizontes.
El 10 de septiembre de 1985, luego de la muerte del entrenador de la selección escocesa de futbol, Jock Stein, tras un partido en que el equipo logró clasificar para un repechaje contra Australia con vistas a la Copa del Mundo de 1986, Ferguson acordó reemplazarlo.
Bajo su liderazgo Escocia derrotó a los australianos y ganó su boleto para el Mundial de México, aunque no pudo clasificarse en la fase de grupos. Ese resultado hizo que Ferguson abandonara su cargo el 15 de junio de 1986.
A partir de ese momento comenzó una etapa que lo marcaría para toda su vida. El 5 de noviembre de ese año fue contratado por el Manchester United en sustitución de Ron Atkinson. Esa temporada los Diablos Rojos terminaron en el undécimo puesto de la liga inglesa, luego de estar en el antepenúltimo lugar cuando el escocés se hizo cargo de la escuadra.
En la temporada 1987-1988 Manchester United terminó en segundo lugar, nueve puntos atrás del campeón Liverpool. En esa época se sumaron al club Steve Bruce, Brian McClair, Viv Anderson y Jim Leighton. Esos jugadores fueron las principales estrellas que años más tarde llevarían al United a coronarse campeón en las ligas inglesa y europea.
La era Ferguson ha sido la más exitosa en la historia de los Diablos Rojos. Con el escocés al mando este club conquistó 13 títulos de la Premier League (1993, 1994, 1996, 1997, 1999, 2000, 2001, 2003, 2007, 2008, 2009, 2011 y 2013); cinco trofeos de la copa inglesa (1990, 1994, 1996, 1999 y 2004); cuatro títulos de la Liga de la Copa (1992, 2006, 2009 y 2010); dos Ligas de Campeones (1999 y 2008); una Recopa de Europa (1991); una Copa Mundial de clubes de la FIFA (2008); una Supercopa de la UEFA (1992); una Copa Intercontinental (1999) y 10 trofeos del Community Shield (1990, 1993, 1994, 1996, 1997, 2003, 2007, 2008, 2010 y 2011).
En 1993 Ferguson fue elegido por la Asociación de Entrenadores de la Liga inglesa como el mejor director técnico de la temporada. Sería una de las numerosas distinciones que se le dispensaron, además de la de mejor técnico británico de la década (en los noventa). También le dieron los siguientes reconocimientos: premio Especial al Mérito de la Liga de Entrenadores (2009 y 2011); entrenador del año de la UEFA (1998-1999); designación para el Salón de la Fama del futbol inglés (2002), mejor entrenador del año Onze d’Or (1999, 2007 y 2008) y el premio Presidencial de la FIFA (2011).
La cima
El 12 de junio de 1999 Ferguson acudió al Palacio de Buckingham para recibir de manos de la reina Isabel II de Inglaterra el título de caballero del imperio británico (sir) por su legado al futbol británico e internacional. Además cuenta con una tribuna en el estadio de Old Trafford con el nombre Sir Alex Ferguson Stand, una estatua fuera del estadio y el apodo de The Boss, como lo llama el canal de televisión del club.
Además fue mentor de jugadores de la talla de Gary Neville, Phil Neville, David Beckham, Paul Scholes, Roy Keane, Teddy Sheringham, Ruud van Nistelrooy, Edwin van der Sar, Nicky Butt, Cristiano Ronaldo y Wayne Rooney, quienes se consagraron bajo su guía.
El 19 de diciembre de 2010 y con 69 años, el escocés se convirtió en el entrenador del Manchester United que más tiempo trabajó con el club, pues superó la marca de 24 años, un mes y 13 días de Matt Busby.
Otra fecha importante para Ferguson fue el 2 de septiembre de 2012, cuando dirigió su partido número mil de la liga inglesa con Manchester United, en un encuentro frente a Southampton.
El miércoles 8 y en medio de especulaciones en la prensa británica, el escocés anunció finalmente su retiro del futbol con un comunicado a la prensa.
“Es el momento justo para una decisión difícil. Era importante para mí dejar el club en la mejor forma posible y creo haberlo logrado”, declaró.
Agregó que dejaba al United “en el momento adecuado, con un plantel de calidad y buena edad promedio que garantiza éxitos futuros y un centro de entrenamientos tan eficiente que se encuentra entre los mejores del mundo”.
El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, recordó que en 2011 este organismo le otorgó al escocés el premio Balón de Oro y dijo: “Habrá que ver si alguien lo iguala. Sus éxitos lo colocan sin duda entre los grandes”. Por su parte Michel Platini, titular de la UEFA, destacó la “enorme contribución que este verdadero visionario dio al futbol mundial”.
Cuatro días después miles de personas se alineaban por el centro de Manchester para despedir al mejor entrenador en la historia del país. Niños, familias, mujeres, ancianos, funcionarios públicos, curiosos y simpatizantes de los Diablos Rojos estallaron en un festejo popular, que el propio Ferguson calificó de “inolvidable”.
Pintada con letras negras, una manta gigante en una de las principales calles de la ciudad decía: “Sir Alex, nadie quiere que te vayas, pero todos queremos decirte gracias por haberte quedado tanto tiempo”.
Presidente del sindicato de futbolistas escoceses, aficionado a las apuestas y a los caballos pero acérrimo enemigo de la cultura del alcohol en el futbol inglés, Ferguson tuvo con el United una carrera más notable que la de cualquier director técnico en la historia del futbol inglés y del mundo.
The Boss, quien en diciembre cumplirá 72 años, apareció claramente emocionado en el segundo piso de un autobús sin techo durante los festejos en Manchester. Cuando terminó el recorrido puso fin a la jornada al levantar por última vez el flamante trofeo de la Premier League, la mejor despedida con el club que lo vio convertirse en leyenda.








