A fines del siglo pasado, tras la muerte de Amado Carrillo Fuentes, cabeza del Cártel de Juárez, el liderazgo de la organización criminal recayó en su hermano Vicente, El Viceroy. En este siglo la preponderancia del grupo delictivo decayó y hay indicios de que su dirigente está enfermo y prácticamente en retiro. Pero la delincuencia se restaura. Ahora una nueva generación de la familia Carrillo ha tejido alianzas con los Beltrán Leyva y Los Zetas (según un documento de la PGR al que tuvo acceso este semanario) para volver a poner en el mapa a la ciudad fronteriza. Se trata del Nuevo Cártel de Juárez, dirigido por quien tiene como apodo el de “Betty la Fea”.
Le dicen Betty la Fea aunque no es una heroína como la protagonista de la telenovela que a finales de los 90 rompió récord de audiencia en Colombia, México y otros países. Es Alberto Carrillo Fuentes, un capo en ciernes y actor principal de la sangrienta guerra entre cárteles que se libra en Chihuahua, Sinaloa, Sonora, Coahuila y Durango.
Según documentos de la Procuraduría General de la República (PGR) a los que accedió Proceso, Betty la Fea encabeza el Nuevo Cártel de Juárez (NCJ), como se hace llamar el antiguo grupo criminal de esa ciudad que –aliado con los Beltrán Leyva y Los Zetas– disputa ahora territorios a sus enemigos de Sinaloa.
Betty la Fea es hermano de Amado Carrillo Fuentes, el Señor de los Cielos, creador y patriarca del antiguo Cártel de Juárez, y de Vicente Carrillo Fuentes, El Viceroy, quien según las autoridades comenzó a liderar la organización criminal tras el deceso de Amado en 1997.
“Existen versiones” de que la salud del Viceroy es muy precaria, por lo que hoy es sólo líder moral del cártel; ya no toma decisiones ni participa en el diseño de la estructura del NCJ, indica la documentación consultada por Proceso.
Hoy –según la misma fuente– los jefes del NCJ son: Betty la Fea, como cabeza, y Julio César y Juan Carrillo Leyva, hijos de Amado y hermanos menores de Vicente Carrillo Leyva, detenido por el gobierno federal en abril de 2009.
Y aunque las autoridades desconocen el origen del peculiar mote del líder del NCJ, sostienen que la guerra que éste libra contra Joaquín El Chapo Guzmán (apoyado por Miguel Ángel Treviño Morales, El Z-40, y por Héctor Beltrán Leyva, El H o El Ingeniero) ha provocado miles de muertes en varias entidades.
Surgimiento del NCJ
La PGR indica que la confrontación entre el NCJ y el Cártel de Sinaloa (al que las autoridades denominan del Pacífico) se inició en enero de 2008 en Chihuahua.
“Ha influido de manera decisiva para limitar sus actividades delictivas, debido a que gran parte de sus capacidades logísticas y de carácter coercitivo han sido orientadas a tratar de desplazar a la organización del Pacífico de su territorio o replegarlo, ya sea hacia la región del Triángulo Dorado o hacia Sinaloa”, indica el documento consultado.
Cuando el legendario Cártel de Juárez comenzó a perder presencia en Chihuahua –su principal bastión–, Durango, Sonora y Sinaloa, El Viceroy recurrió a las “alianzas de conveniencia” y se acercó a los enemigos del Chapo: los Beltrán Leyva, cuya organización es dirigida por El H, y Los Zetas, que ahora encabeza El Z-40.
“A pesar de constituirse como una organización con amplia experiencia en los mercados de las drogas ilícitas y en la construcción de vasos comunicantes entre la economía delictiva y la economía lícita, el desgaste que ha venido soportando (el NCJ) ha propiciado que cada vez, con mayor frecuencia, sus integrantes se relacionen con delitos inherentes al fuero común, ya que han encontrado en algunos de estos una manera de financiamiento con bajo riesgo y con resultados en el corto plazo”, afirma la PGR en el documento.
Hace dos años corrió el rumor de que El Viceroy había abandonado la plaza y estaba en Estados Unidos. Ahora se sabe que su retiro se produjo por motivos de salud.
El documento consultado indica que la detención, en julio de 2011 en Chihuahua, de José Antonio Acosta Hernández, El Diego –líder de La Línea (grupo de sicarios al servicio del Cártel de Juárez), quien admitió haber ordenado más de mil 500 asesinatos– detonó las disputas internas para sucederlo, lo que provocó que el tradicional cártel de los Carrillo Fuentes optara por reestructurarse:
“En paralelo a dichos movimientos, se presentó un cambio de nombre por parte de esta organización, al autodenominarse ‘Nuevo Cártel de Juárez’ (NCJ)”.
Ese cambio creó confusión. En enero de 2012 Julián Leyzaola, el secretario de seguridad pública de Ciudad Juárez, habló por primera vez del surgimiento del NCJ y comentó que se trataba de una ruptura de la organización criminal de los Carrillo Fuentes. Según él, el nuevo líder era Johnny Morales González, El Tin Tan, un conocido sicario de Los Aztecas, una banda local.
Al mes siguiente, la empresa estadunidense Stratfor especializada en servicios de inteligencia y espionaje documento que el 25 de enero de 2012 al menos 10 narcomantas firmadas por el NCJ fueron colocadas en distintos puntos de Ciudad Juárez.
En ellas, según el reporte de Stratfor, la organización amenazó abiertamente “al jefe de policía Julián Leyzaola, llamándolo ‘criminal con placa de policía’.
“En uno de los mensajes el NCJ expuso que mataría a un agente de la policía todos los días hasta que Leyzaola suspendiera su apoyo a los rivales del grupo (a la Federación de Sinaloa, en concreto) y dejara de detener a los miembros del grupo. Las autoridades deben prestar atención a la amenaza: más de 10 agentes de la Policía Municipal en Juárez fueron asesinados en enero”.
Pero el documento de la PGR sostiene que el NCJ no surge de una ruptura sino que es parte de una nueva etapa de la organización liderada durante años por los hermanos Amado y Vicente Carrillo Fuentes:
“A principios del año 2008, una fracción de La Línea (a la que pertenecía El Diego) se escindió, integrándose a la organización del Pacífico, lo que derivó en un proceso de limpieza al interior de La Línea, con la intención de eliminar tanto a sicarios como a elementos policiales que comenzaron a trabajar para esa organización (El Pacífico). Estas acciones fueron perpetradas con el apoyo de sicarios de los Beltrán Leyva y de la otrora organización Golfo-Zetas”.
Nueva estructura de mando
El documento de la PGR indica que en el proceso de reestructuración del viejo cártel, sus brazos armados –La Línea y Los Aztecas– se integraron a la estructura de mando y dejaron de ser organizaciones periféricas.
“Se presume que, ante el incremento de hostilidades con El Pacífico aunado a la deserción de varios de sus integrantes, el Cártel de Juárez absorbió a su brazo armado como una estrategia para asegurar su status, en paralelo al reforzamiento de sus bases operativas. De esta manera, se advierte una transición tanto operativa como estratégica que a la postre sentaría las bases de la actual estructura Carrillo Fuentes-La Línea”, se añade.
“La pandilla de Los Aztecas permanece alineada a esta estructura delictiva sin que se adviertan escisiones que permitan avizorar descontento o falta de cohesión por parte de los nuevos líderes”, agrega.
Lo que refleja el documento de la PGR consultado por este semanario es que el NCJ es la suma de la vieja estructura del Cartel de Juárez más los grupos de sicarios La Línea y Los Aztecas.
En esa reestructuración Betty la Fea es el líder del nuevo cártel. El dirigente es uno de los 13 hermanos de El Señor de los Cielos y hasta ahora ha mantenido un perfil muy bajo. Fuera de la organización poco o nada se sabe de él.
A diferencia de los nombres de sus hermanos Vicente y Cipriano, el de Alberto no se menciona en el expediente del llamado Maxiproceso (la mayor operación federal contra el narcotráfico en Ciudad Juárez, que tuvo lugar durante el sexenio de Ernesto Zedillo), pero sí aparece en las biografías públicas de Amado Carrillo Fuentes.
Sin embargo su nombre aparece en un expediente criminal. Se trata de uno archivado en una corte del Distrito Sur de California en 1994. En él se asienta que se acusó a Alberto Carrillo Fuentes de dos cargos: Importación de mariguana y posesión con intento de distribución de droga en Estados Unidos. Se señala que fue arrestado en abril de 1994 y se declaró inocente de los dos cargos.
Luego de negociar con la fiscalía llegó a un acuerdo y se declaró culpable del primer cargo, por el que recibió una sentencia de 24 meses de prisión y tres años de libertad condicionada. Habría concluido su condena en 1999, después de la muerte de El Señor de los Cielos.
Actualmente ni la DEA ni el FBI ni la PGR tienen boletinado a Betty la Fea. No está entre los más buscados ni se ofrece por él ninguna recompensa. Su bajo perfil le ha ayudado a pasar inadvertido.
Lazos de sangre
En el mando operativo del NCJ también están los hermanos Julio César, El Gato, y Juan Carrillo Leyva, dos de los cuatro hijos que Amado Carrillo Fuentes tuvo con Candelaria Leyva, su primera esposa.
Pese a que Vicente Carrillo Fuentes fue detenido en 2009 acusado de delincuencia organizada y lavado de dinero, los más jóvenes del clan –Julio César y Juan no pasan de 34 años– no se han desanimado.
El Gato comenzó a hacerse notar por una serie de narcomantas colocadas en la ciudad de Chihuahua en las que amenazaba al Cártel de Sinaloa. En blogs públicos, fuentes anónimas han descrito a Julio César y a Juan Carrillo Leyva (que en algunas publicaciones llaman Juan Gabriel y en otras Juan Amado) como personas prepotentes y desalmadas.
Como líder de Los Aztecas se menciona a Eduardo Ravelo, El Tablas. A diferencia de los otros mandos él si aparece en las listas de los más buscados por el FBI acusado de delincuencia organizada, asociación delictiva para lavar dinero y por posesión de heroína, mariguana y cocaína con el fin de distribución en Estados Unidos. En agosto de 2010 la corte de distrito del Distrito Oeste de Texas, correspondiente a El Paso, abrió un caso criminal en su contra.
Se identifica como enviados del NCJ en Sinaloa a Florentino, Laureano y Noé Velázquez Carrillo, Los Güeros; y en Durango a Felipe Jáquez García, El Ratón, y Armando Corral Oláguez, quien fue detenido en 2007 pero a quien se le sigue considerando un operador en activo.
Se afirma que ante la desgastante guerra contra el Cártel de Sinaloa el NCJ ha fortalecido su alianza con Los Zetas y los hermanos Beltrán Leyva. La información consultada señala que la alianza NCJ-Zetas opera en los municipios de Santiago Papasquiaro, Tepehuanes, Nuevo Ideal, Peñón Blanco y la ciudad de Durango, en el estado de Durango.
También se ha detectado su actividad en los ayuntamientos de Culiacán y Navolato en Sinaloa, y en Navojoa, Agua Prieta, Tubutama, Altares, Sáric y la periferia de Nogales, en Sonora.
Durante la guerra entre los cárteles el NCJ se vio obligado a disminuir sus actividades de tráfico de droga y optó por subsistir de extorsiones, cobro de “derecho de piso”, secuestro, robo de vehículos, comercialización de autopartes robadas y operación de giros negros, actividades que ha mantenido y que han provocado más violencia en la zona, dice el documento de la PGR.








