Pese a que los grupos artísticos del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) suelen interpretar continuamente el repertorio operístico y clásico, hace ya dos años que con frecuencia les vienen más a la mente las últimas frases de la canción Amanecer ranchero, de Lorenzo Barcelata, que inmortalizó el charro cantor Jorge Negrete:
…nomás me dice que sí
pero no me dice cuando.
Y es que desde 2011 están demandando un incremento salarial que equipare sus sueldos con los de los integrantes de la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional (OSIPN), y aunque la respuesta ha sido favorable e incluso se iniciaron los trabajos de negociación, hasta el momento nada se ha resuelto en concreto.
Reunidos en las oficinas de la delegación sindical de los grupos artísticos encabezada por Luis Alberto Sánchez, tenor del Coro de Bellas Artes, los integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional, Concertistas de Bellas Artes, Coro de Madrigalistas, Orquesta de Cámara de Bellas Artes y Orquesta del Teatro, Carolina Lagunes, Consuelo Luna, Gamaliel Pérez y Julio Rosales, entre otros, exponen que en 2011 los trabajadores del IPN tuvieron un aumento del 7.74% cuando para los trabajadores del INBA, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de la Secretaría de Educación Pública (SEP) fue apenas del 3.9%.
Por ello estos empleados de los institutos y de la secretaría se unieron para pedir el mismo trato en tanto que pertenecen al llamado Modelo de Educación Superior, creado entre 1980 y 1984, mediante el cual las mejoras salariales y las prestaciones logradas por los trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México se aplican también a los del IPN, SEP, INAH e INBA. Su esencia es que a trabajo igual, debe corresponder un salario, condiciones y prestaciones iguales.
Ante la negativa de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) de dar el incremento de manera conjunta, los grupos artísticos demandaron por su cuenta se les asignen los mismos sueldos que a la OSIPN. Hace más de siete meses lograron para los cantantes un aumento del 19.8%; pero a los instrumentistas sólo se les dio el 4.5%, por lo cual han venido insistiendo en que concluya la homologación.
Sánchez dice que la respuesta de los representantes del INBA es que “se está trabajando”, y admite que sería una mentira decir que no es así, “pero no lo hace al ritmo que quisiéramos”. Se les ha dicho que todo depende de la SEP y de la SHCP. Y hasta donde sabe la parte administrativa está resuelta pero Hacienda debe justificar de dónde saldrán los recursos.
Confía en que como se trata sólo de 349 músicos la cantidad requerida no será grande. Para dar una idea de lo que solicitan, precisa que el primer concertino de la OSIPN gana 17 mil 518 pesos de sueldo base al mes y el de los grupos artísticos, que incluye a la OSN, 15 mil 173. La última categoría en el Politécnico gana 14 mil 65 pesos y en el INBA 12 mil 197, pero las diferencias repercuten en sus prestaciones. Agregan además que los instrumentos no son aportados por la institución, sino que cada músico debe comprar el suyo, con costos superiores a los 5 mil dólares el más barato.
Rosales añade que el gobierno federal ha sido “dilatorio” y no hay razón, pues los acuerdos del Modelo de Educación Superior establecen la homologación, y el cambio de gobierno no es motivo para su incumplimiento.
A decir de los músicos, con el panismo vivieron en el INBA tiempos de “oscurantismo e improvisación” y confiaban en que con la actual directora del instituto, María Cristina García Cepeda, “las cosas tomarían otro derrotero”; sin embargo, han transcurrido cuatro meses y no les ha concedido una cita para hablar con ella y saber si está enterada o no del asunto.
Subrayan también que su insistencia en la homologación no se funda en ser mejores o peores músicos, sino en la ley y en la responsabilidad que tiene cada institución. Ellos consideran que si bien la OSIPN es parte importante en la formación de la comunidad politécnica, el INBA tiene una labor de difusión y promoción de la cultura musical a nivel nacional, aunque por la falta de apoyos el INBA ha venido rezagándose.
Para Rosales es consecuencia también del modelo económico neoliberal que está imponiendo las reformas laboral y educativa, en el cual la cultura y las artes no son prioridades:
“Por eso el afán privatizador y de cambiar las leyes de salvaguarda del patrimonio… quieren hacer proyectos como en Teotihuacán, como en Tajín y Tzintzuntzan, para que la gente pague. Y la función de los institutos es social, es educativa, no es susceptible de generar ganancias, la ganancia en el desarrollo intelectual de la gente no se mide en dinero, se mide en civilidad, en humanidad.”
Proceso solicitó información sobre el asunto salarial al área de Difusión y Relaciones Públicas del INBA. Hubo sorpresa, pues se informó que se mantienen las negociaciones entre trabajadores y autoridades de las áreas administrativa y laboral del instituto y “van por buen camino”. E indicaron que no ha habido una solicitud formal por parte de los trabajadores para reunirse con la directora García Cepeda.








