No sólo como arquitecto sino también como audaz promotor, Pedro Ramírez Vázquez (16 de abril 1919-16 de abril 2013) tuvo una trayectoria profesional vinculada a las artes visuales. Creador del Museo Nacional de Antropología e Historia y del Museo de Arte Moderno –ambos inaugurados en 1964 en la Ciudad de México–, el arquitecto, como presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de 1968, apoyó el innovador proyecto de arte urbano propuesto por Mathias Goeritz: La Ruta de la Amistad.
Integrada por 19 esculturas monumentales en concreto que se expandían a lo largo del Anillo Periférico desde la glorieta de San Jerónimo hasta el Estadio Azteca, la Ruta enriquecía la identidad cultural y señalización visual de la Olimpiada con testimonios artísticos provenientes de artistas nacionales y extranjeros. Abandonada posteriormente en el desordenado crecimiento urbano que caracteriza a la ciudad capital, La Ruta diluyó su protagonismo visual hasta que, en 1994, el promotor Luis de la Torre inició el rescate de las piezas con el respaldo del afamado arquitecto y el apoyo financiero de la iniciativa privada.
En 2011, para evitar que las obras quedaran atrapadas entre los segundos pisos de la Autopista Urbana Sur que impulsó Marcelo Ebrard como jefe de Gobierno del Distrito Federal, De la Torre inició un nuevo proyecto de reubicación que, bajo el título de La Nueva Ruta de la Amistad, incorpora el rescate artístico de impacto urbano, la concientización histórico-ecológica y el disfrute cultural.Programada para terminarse en varias etapas, La Nueva Ruta congregará a varias esculturas en dos zonas destinadas a recuperar el ecosistema del entorno: los espléndidos pedregales que arrojó la erupción del Xitle en el cruce del Periférico con Insurgentes, y algunas especies de siembra y cosecha de Xochimilco en el cruce del Periférico y Viaducto Tlalpan. Con las enormes rocas expuestas en el primer cruce, actualmente ya se pueden apreciar las esculturas que representaron a Italia, Australia, España, Polonia, Checoslovaquia, Austria, México –Ángela Gurría– y Japón, esta última programada para inaugurarse en mayo.
Detenida por la falta de apoyo gubernamental, La Nueva Ruta, al igual que la primera, descubre la irresponsable y caprichosa relación que existe en nuestro país entre la promoción cultural y el poder político. Inaugurado al final del sexenio del presidente Adolfo López Mateos (1958-1964), el Museo de Arte Moderno nunca fue terminado. En lo que corresponde a La Ruta de la Amistad, aun cuando se inauguró como uno de los más innovadores e interesantes proyectos de intervención urbana a nivel internacional, llegó casi a su total desaparición por la negligencia de las autoridades.
Apoyada por varios gobiernos priistas, la trayectoria profesional de Pedro Ramírez Vázquez incide también en la pertinencia de revisar los mecenazgos del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes: desde 1993, el importante arquitecto fue beneficiado, como creador emérito, con una beca mensual y vitalicia de 20 salarios mínimos.








