Un estado que se muere de sed

MONTERREY, NL.- El gobierno de Nuevo León ha dejado que la sequía asfixie al campo para justificar la inmensa inversión del plan hidráulico Monterrey VI que traerá agua desde San Luis Potosí a fin de abatir la escasez en el área metropolitana, señalan diputados de Acción Nacional.

Dicen que el gobernador priista, Rodrigo Medina de la Cruz, inició muy tarde el plan para rescatar al campo de la más severa sequía de los últimos años en Nuevo León para recibir el apoyo generalizado al proyecto hidráulico.

No hay políticas para remediar el problema del agro, por lo que los legisladores federales panistas suponen que el mandatario no sabe qué hacer frente a la crisis, aunque desde 2011 había indicios del problema que se avecinaba.

Por estos días los funcionarios estatales recorren las regiones afectadas, pero parece que su función es hacer campaña para reposicionar a Medina y difundir el mensaje de que el gobernador está muy preocupado por la crisis y dispuesto a echarles la mano a los afectados… aunque la ayuda no llegue.

Hasta ahora en la entidad se han perdido más de 100 mil cabezas de ganado. El abasto de agua para consumo humano está garantizado para los próximos dos años, pero no hay certeza para los cultivos y los animales.

Fermín Montes, delegado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y Ramón Villagómez, director general de la Corporación para el Desarrollo Agropecuario de Nuevo León, declinaron hablar del tema con este semanario.

 

Despensas como “mejoralitos”

 

Este martes 9 los campesinos del ejido Acuña, en el municipio de Doctor Arroyo, aguardan en salón ejidal a que llegue la delegación del gobierno nuevoleonés a entregar los apoyos. Algunos han permanecido más de dos horas bajo un cobertizo, soportando la temperatura de 40 grados. Ya se aburrieron de esperar. Dicen que no tienen trabajo fijo porque sus tierras son de temporal y sin la lluvia, no sirven para nada.

Finalmente llega la secretaria de Desarrollo Social, Juana Aurora Cavazos Cavazos. Baja del helicóptero a un costado del lienzo charro Emiliano Zapata. Doctor Arroyo está a 340 kilómetros de Monterrey, en el extremo sur del estado. Tres horas en auto son muy incómodas.

Cavazos viene acompañada por funcionarios de la Secretaría de Salud y de Agua y Drenaje (AyD) de Monterrey. Los recibe el alcalde Juan Espinoza Eguía.

El municipio de 34 mil habitantes está seco. Aunque Cavazos va a entregar apoyos, la gente tiene que esperar a que ella llegue para que una pipa de AyD descargue su contenido en un enorme aljibe portátil desde donde el agua potable se distribuye a todo el ejido.

La funcionaria baja del helicóptero, saluda y camina hacia la pipa. Por el altavoz se anuncia que ya se va a descargar el agua, pero el operador del vehículo, desconcertado, le informa a la funcionaria que el líquido ya fue vaciado.

Entonces la funcionaria se encoge de hombros y le dice al operador: “Nomás haz el…” y no termina la frase. El operador entiende que tiene que hacer la pantomima de colocar el tubo dentro del contenedor para simular la descarga. Y así lo hace. Dos minutos después saca la manguera y el tanque queda mágicamente lleno.

Después los funcionarios entregan despensas. En una mesa hay unas 20 bolsas de plástico transparente que contienen el apoyo que les hace llegar el sistema DIF de Nuevo León: Un kilo de harina de maíz, un kilo de frijol, un litro de aceite, dos bolsas de sopa de pasta y un kilo de arroz. Una de las habitantes del ejido ironiza: “Ni para un día. Bueno, quizás dos y ya”.

Cavazos dice a Proceso que el apoyo alimentario consiste en la entrega de una de esas despensas cada mes. Durante todo el año pasado se dieron los apoyos. Ese martes 9 se reactivó el reparto ante la crisis por la sequía, dice la funcionaria. En todo el estado se reparten 43 mil despensas.

Y micrófono en mano la funcionaria les hace llegar un mensaje de esperanza: “No están solos. El gobernador nos mandó a entregar estos apoyos”.

En este municipio los campesinos siembran maíz y frijol. Quienes tienen acceso a pozos pueden cosechar alfalfa. Reconocen que están “bien amolados”.

Bajo el cobertizo, en espera de la ayuda oficial, 200 personas se atienden con las brigadas de salud. Les examinan la vista para darles anteojos. Cavazos los trata como niños: “Que levanten la mano los que no tienen servicio de salud”. Algunas personas alzan el brazo con desgano.

“Que levante la mano el que tiene 65 años”. Algunos lo hacen.

Anuncia que para los adultos mayores de 65 años ya viene el apoyo de mil 50 pesos bimestrales para quienes no tienen seguro social. Es decir 525 pesos al mes. Luego da instrucciones para inscribirse en el Seguro Popular. Todo lo hace “por instrucción del señor gobernador” y reitera que son “apoyos humanitarios”.

Desarrollo Social del Estado precisa que los apoyos extraordinarios son distribuidos a partir del lunes 1 debido a que el estado ha tenido 32 meses sin lluvia significativa.

Cavazos Cavazos come con el alcalde y con los reporteros que la acompañaron a la gira y se retira en el helicóptero. Abajo, en la tierra, quedaron decenas de ejidatarios, algunos de ellos no han podido contratar el servicio de agua potable; cuesta unos 500 pesos que conecten la tubería a sus casas.

Ese día la secretaria visita vía aérea siete comunidades de los municipios de Mier y Noriega, Doctor Arroyo y Rayones.

Montes Cavazos, el delegado de la Sagarpa suele dar entrevistas a diestra y siniestra, pero se limita a decir que pronto llegarán los apoyos federales.

El diputado federal panista Martín López Cisneros observa en todas estas medidas “mejoralitos” con los que Rodrigo Medina quiere remediar el problema de la sequía, un problema que, dice, ya se le fue de las manos.

“El gobierno de Nuevo León ha sido irresponsable en la manera de manejar el tema de la sequía, algo que tiene ya casi cuatro años. Ahora con la coyuntura del reclamo que hay por esta desatención, quiere aliviarlo con mejoralitos”, dice a Proceso vía telefónica.

Señala que la única razón por la que el mandatario priista ha actuado es por la presión de los medios que han denunciado, gracias a reportes de los municipios, la gravedad de la sequía.

“Con pipas y garrafones quiere remediar un problema de estado. Ahorita hay pérdidas de animales y cosechas, pero no estamos lejos de que haya pérdidas humanas. No han sabido conducir esta crisis por una falta de planeación del Ejecutivo, como ocurre en este tema y muchos otros”, afirma.

El legislador urge al gobierno de Nuevo León a que gestione ante Banobras los recursos para iniciar la obra Monterrey VI, que garantizará el abasto de agua a la capital de Nuevo León los próximos 50 años.

 

Imprevisión

 

La última gran lluvia en Nuevo León ocurrió el 1 de julio de 2010. Ese día la tormenta tropical Alex arrasó la entidad. Desde entonces las nubes se fueron y el campo languidece.

Las tres grandes presas de la entidad están en niveles muy bajos: La mayor, El Cuchillo en el municipio de China, está a 22% de su capacidad; Cerro Prieto, en Linares, a 39% y La Boca, en Santiago, a 53%.

Pese a que la sequía ya asediaba al campo nuevoleonés, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ordenó el trasvase de 430 millones de metros cúbicos de El Cuchillo a la presa Marte R. Gómez, en Tamaulipas, para dar cumplimiento al acuerdo entre los dos estados firmado en 1996.

En entrevista, el delegado de la Conagua en la Cuenca del Río Bravo, Óscar Gutiérrez Santana, estima que ese trasvase, que fue criticado en la localidad por inoportuno, era ineludible. Estaba pactado.

De cualquier manera, dice, en el futuro no será necesario hacer ese tipo de pagos pues Monterrey VI solucionará las demandas de agua potable requeridas por la numerosa población de la zona metropolitana de Monterrey, donde está 90% de los 4.4 millones de habitantes de la entidad.

El titular del organismo que regula el manejo del agua en Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas refiere que las autoridades fueron sorprendidas por la inclemente deshidratación que cundió por la región, en particular en territorio nuevoleonés.

Desde su punto de vista la situación de Nuevo León es de alerta. El periodo de lluvias en la entidad en el calendario oficial va del 15 de mayo al 15 de noviembre. Gutiérrez Santana señala que en realidad los meses de precipitaciones son de junio a septiembre, cuando se capta 70% de los recursos hídricos anuales.

Si no llueve en la próxima temporada, Nuevo León estará en problemas, considera, pues la situación de sequía más grave en el país está en la zona noreste.

Desde su punto de vista es necesario ampliar la infraestructura y el reto es comunicar a los poblados pequeños que quedan incomunicados en el reparto de los recursos emergentes.

“Esto debió desde siempre haberse pensado de esta manera (previsoria). Se está avanzando desde el año pasado y este año se fortaleció. Ahora hay más recursos, habrá 65 millones de pesos federales para obras de agua potable (en la entidad) y habrá otro tanto del estado.”

Con el problema encima Medina de la Cruz salió a dar la cara ante los medios, pero sólo para anunciar, como si fueran recientes, los apoyos para el campo que días antes había anunciado la Conagua.

El lunes 1 convocó a una conferencia de prensa para decir que este año habría 430 millones de pesos de apoyo al sector agropecuario y que habría envío de pipas y entrega de despensas.

Hasta ahora, el gobierno federal ha reconocido que hay 14 municipios declarados en sequía severa. Medina dijo que buscan que la declaratoria se extienda a 45 de los 51 municipios de la entidad.

El organismo Agua y Drenaje de Monterrey recorre el estado con 80 pipas para llevar agua para consumo humano en las comunidades más aisladas.

Medina dijo que le pedirá a la Sagarpa que adelante los 80 millones de pesos presupuestados este año dentro del Programa de Apoyo al Agro, que comenzarían a ser liberados en julio.

También solicitará que el Programa de Apoyo a la Producción Agrícola, que este año es de 200 millones de pesos, sea entregado en 100% a todos los campesinos, no sólo 75% en los casos en que no hubo siembra, como establece la norma, pues muchos productores no pudieron hacer sus cultivos por la falta de agua.

En el transcurso del año habrá un plan para rehabilitar los pozos y las bombas para facilitar la extracción del líquido.

Por su parte, Emilio Rangel, director de AyD informó que hay abasto garantizado para consumo humano en la entidad para los próximos dos años.

Adrián de la Garza Tijerina, presidente de la Unión Ganadera de Nuevo León, informó que los dos últimos años, con la falta de agua en el estado se han perdido unas 100 mil cabezas de ganado. Algunas han sido transportadas a ranchos fuera del estado y otras, por falta de recursos para su manutención, han sido sacrificadas.

 

Plan perverso

 

El diputado federal panista Alfonso Robledo Leal considera que Medina ha permitido que crezca la sequía para permitir que la población se convenza de la necesidad de construir el Plan Monterrey VI, que consiste en construir un ducto desde la parte del río Pánuco que pasa por San Luis Potosí hasta la presa Cerro Prieto, pasando por Veracruz y Tamaulipas.

La inversión anunciada por el presidente Enrique Peña Nieto es de 14 mil millones de pesos.

Robledo denuncia que desde 2003 el gobierno de Nuevo León sabía que se aproximaba una época de sequía.

El gobernador priista Natividad González Parás, predecesor de Medina, desdeñó el problema y en vez de invertir en el campo derrochó 50 mil millones de pesos en el Foro Universal de las Culturas 2007, cuestionado por su desorganización, marcada por la corrupción.

Después del huracán Alex, Medina se concentró en reconstruir la zona metropolitana Monterrey. Invirtió los recursos principalmente en rehabilitar el par vial de las avenidas Morones Prieto y Constitución, que parten de oriente a poniente el centro del área metropolitana, a los costados del río Santa Catarina.

Pero se le olvidó atender al campo, aunque en 2011 ya había señales de la sequía que se avecinaba.

Robledo considera que la gente ya no está pidiendo agua para el ganado o para sembrar, sino para consumir.

Por ello, desde su punto de vista Medina ha dejado que el problema avance hasta el punto crítico en el que la única solución sea traer agua del Pánuco, con el megaproyecto hidráulico que será el más grande en su tipo en América Latina.

Hasta ahora, dice, lo que se sabe del acueducto es que el gobierno federal aportará 49% de la obra. El resto lo pagará la administración de Medina, pero aunque se ha anunciado que este año se lanzará la licitación de la obra, el mandatario aún no explica de dónde saldrán los recursos.

Aunque el gobierno estatal está quebrado, con una deuda que supera los 40 mil millones de pesos, recurrirá al esquema financiero de la Asociación Pública Privada mediante la cual un consorcio se encargará de construir la obra y el estado se la pagará con una renta a lo largo de décadas.

Esto implica, dice, que el usuario será el que termine pagando la obra con un esperado impuesto que le endilgarán en el recibo mensual para pagarle al inversionista.

Agrega que ni siquiera es seguro que se necesite el proyecto Monterrey VI; bastaría, apunta, que no se trasvasara agua de El Cuchillo a Tamaulipas. Por eso, señala, ahora el mandatario nuevoleonés busca vender su megaobra manipulando la necesidad de los más afectados por la sequía.

“Esto lo digo porque no se nos puede pasar que durante 10 años y dos gobiernos estatales no se supiera que aquí se necesitaba tomar medidas inmediatas. Y el hecho de que se haya atenuado la toma de decisiones, para imponer la última solución que nos queda, que es traer agua de tan lejos, me parece que puede ser el negocio del sexenio de Medina”, dice.

“La sospecha que yo tengo es que Monterrey VI se va a hacer por negocio y no porque sea la única posibilidad para que el área metropolitana tenga más agua, mejor usada y mejor cuidada. Parece que esto solamente va a ser una megainversión de la que seguramente van a salir beneficiados algunos empresarios y empresas favoritas del gobierno en turno”, sentencia.