Señor director:
Me dirijo a usted para pedirle de la manera más atenta publique esta carta en su prestigiada revista a fin de que la opinión pública conozca los abusos y arbitrariedades que sufrimos quienes trabajamos en el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM).
Comencé a laborar para el Gobierno del Distrito Federal en 1972 en Aguas y Saneamiento, luego Dirección General de Operación y Construcción Hidráulica (DGCOH) y, finalmente, a partir de 1997, SACM, organismo que fue desconcentrado en forma unilateral y sin que el Gobierno del Distrito Federal nos informara a los trabajadores acerca de las repercusiones que estas modificaciones tendrían en nuestra relación laboral. Se nos continuó pagando con cheques del GDF, y tanto el vestuario como el equipo que se nos proporcionaba tenían el logotipo del GDF.
Desde que ingresé me informaron que tenía la clave de cobro número 5 (lista de raya). A partir de 1975 se me notificó que había sido basificado, pero en la práctica no tenía ninguna prestación, ni siquiera el servicio médico del ISSSTE. Por ello inicié una lucha para ser reconocido por el instituto, pero nuestras credenciales tenían una leyenda que decía “únicamente servicio médico”.
Así trabajé durante casi 40 años. En ese tiempo sufrí el acoso de los jefes y el sindicato por defender mis derechos laborales, así como los de mis compañeros. Por ese motivo se me incluyó en la “lista negra” de los trabajadores del SACM.
En 2009 acudí a la Procuraduría de Defensa de Trabajadores al Servicio del Estado, para solicitar una asesoría a fin de optar por un retiro voluntario que ofrecía la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. El abogado me dijo que ese retiro no procedía porque yo no era trabajador federal, sino del gobierno local. Que si quería demandar lo hiciera por una plaza de base tabular Clave 1, lo cual hice el 5 de febrero de ese año. Terminé por perder el litigio debido a las maniobras de los abogados de la Secretaría del Medio Ambiente y del gobierno capitalino.
Como ya mencioné fui víctima del acoso de mis jefes, de apellidos Quechol y Zarc, jefe de unidad departamental y jefe de oficina, respectivamente, quienes me hicieron la vida imposible hasta que finalmente me orillaron a pedir mi jubilación el 15 de enero de 2011.
Cuando comencé mis labores en 1972 era empleado del Gobierno Federal, pues el regente era nombrado por el presidente en turno. En 1997, con la reforma al artículo 122 de la Constitución se generó el marco jurídico para constituir al Gobierno del Distrito Federal como autoridad local, cosa que hasta el momento nos ha dejado en el limbo jurídico, ya que no somos ni Estado ni Regencia.
Espero que al conocer los lectores esta situación nos brinden el apoyo moral para continuar con esta lucha y se nos haga justicia, ya que en el SACM somos más de 20 mil personas las que nos encontramos en esta difícil situación. En lo personal pienso agotar todas las instancias que permite la ley, y en caso que no logre nada, me jugaré la vida en una huelga de hambre hasta las últimas consecuencias. (Carta resumida)
Atentamente
David Nava Blanca
Teléfono: 5737 2235
México, DF








