Señor director:
En referencia al artículo que publicó Marta Lamas en la edición 1898 de Proceso, La disputa por la UACM, quisiera manifestarle a la colaboradora lo siguiente:
Nos satisface la preocupación de la sociedad civil, como en tu caso, en los problemas de la UACM, sin embargo, la argumentación de tu defensa de la señora Orozco, estimada Marta, emerge no solamente unilateral, sino anacrónica. Para llegar al momento en que estamos –y nos parece la solución más justa– los integrantes de la comunidad pasamos por un largo proceso donde agotamos todas las posibilidades de diálogo e interlocución.
Al leerte, considero que careces de información o abundas en omisión, que sería interesante obtuvieras para opinar de manera menos inicua. Principalmente sobre la lucha que la comunidad ha llevado en contra del manejo discrecional que Orozco hizo de la administración, el presupuesto y el proyecto académico, tales como desvío de fondos (principalmente a la empresa privada “Las reinas chulas”), violaciones al Contrato Colectivo de Trabajo, nepotismo, secuestro de las cuotas sindicales y despidos injustificados, entre muchos etcéteras. Es decir una política despótica, inconcebible en un espacio académico, está demás decírtelo a ti, absolutamente patriarcal.
Pese al conflicto, Orozco se mantuvo en la Rectoría no precisamente por sus méritos, sino por el apoyo de poderes políticos como el de Marcelo Ebrard, con quien comparte intereses económicos dentro de la UACM y por poderes fácticos como los medios de comunicación a quienes ha destinado recursos económicos. Sin embargo, opiniones de personajes de la prensa destacadas por su imparcialidad como el caso de Carmen Aristegui o el tuyo, lamentablemente están mediados por afectos y compromisos personales que ponen en riesgo su credibilidad y que al fin tienen la pretensión de funcionar igual que otros poderes fácticos.
Esperar a que Orozco tenga la disposición del diálogo como sugieres en tu escrito, querida Marta, era esperar que la universidad colapse en su esquizofrenia. Lo mejor que le pudo pasar a la UACM es la reivindicación de la autonomía, la democracia, la legalidad y la calidad académica, que estamos seguros lo tendremos con Dussel, que no es perfecto, pero cuenta con una racionalidad académica de la que lamentablemente carece la señora Orozco. (Carta resumida)
Atentamente
Norma Mogrovejo








