El Melchor Ocampo de Guita Schyfter

Todo empezó por un repaso del siglo XIX mexicano con la historiadora Patricia Galeana, en el que Carlota apareció como un personaje fascinante para ser llevado a la pantalla. Pero la cineasta Guita Schyfter, de origen costarricense, se encandiló de pronto con Melchor Ocampo, del que, asegura, se sabe poco, pero fue el forjador de las Leyes de Reforma. La cinta se llama Huérfanos y está a la espera de una distribuidora para mostrar a este liberal tachado de traidor porque firmó el primer tratado comercial con Estados Unidos.

A la cineasta Guita Schyfter la sedujo un personaje histórico del siglo XIX mexicano, Melchor Ocampo, para trasladar su vida al largometraje de ficción Huérfanos, en el que sostiene que la verdadera independencia de México ocurre cuando se funda como país con las Leyes de Reforma (que incluyen la separación Iglesia-Estado), las cuales ideó y escribió ese político liberal.

Costarricense-mexicana, Schyfter considera que Huérfanos “es la historia verdadera de un hombre enigmático, extraño y misterioso que, mientras vive un amor prohibido y apasionado en la violencia del siglo XIX, se dispone a cambiar el destino de la nación”.

A decir suyo, es “injustamente tachado como traidor a la patria por haber firmado el primer convenio de libre comercio con Estados Unidos, conocido como el Tratado McLane-Ocampo”.

En entrevista en su casa, Shyfter habla sobre Huérfanos:

“De Ocampo no se sabe quiénes fueron sus padres ni si nació en Michoacán o en la Ciudad de México; y, con la Independencia, España deja huérfanos a los mexicanos, quienes extraviados pelean entre sí buscando el camino a seguir.”

Schyfter escribió el guión con su esposo, el dramaturgo, filósofo y narrador Hugo Hiriart, con el especialista en religión y el siglo XIX Fausto Zerón-Medina, y con el apoyo de la historiadora Patricia Galeana, ahora directora del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM).

El actor Rafael Sánchez Navarro protagoniza a Ocampo, nacido en 1813. También forman parte del elenco Fernando Becerril, José Luis Cruz, Emilio Echeverría, Alberto Estrella, Dolores Heredia, Germán Jaramillo y Claudette Maillé, entre otros.

Huérfanos, rodada en enero de 2012, aún no cuenta con una distribuidora. Asegura su creadora que es la más barata de las películas históricas mexicanas que se han filmado, además de que no contó con apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes ni de los proyectos del Bicentenario de la Independencia. La inscribió tres veces a escritura de guión en el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), pero fue rechazada, lo mismo hizo el Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (Foprocine).

Al final recibió apoyos del Fidecine (Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine), la empresa FEMSA a través de Eficine 226 (Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión en la Producción Cinematográfica Nacional) y los Estudios Churubusco.

 

Una conquista casual

 

Es el cuarto largometraje de ficción de Schyfter; los otros son Las caras de la luna, Sucesos distantes y Novia que te vea (Proceso 1218). Antes elaboró 20 audiovisuales sobre la historia de México para el Archivo General de la Nación. También produjo obras de teatro y dirigió documentales.

Al cuestionársele cómo surgió este largometraje sobre Ocampo, precisa que, “como muchas cosas en la vida, de pura casualidad”. Rememora que en una cena conoció a Patricia Galeana, quien empezó a platicar de la emperatriz Carlota y le expuso que en su opinión debía crearse una cinta de ella por ser un personaje sumamente interesante y con una imagen distorsionada.

“Me preguntó si me interesaba, y le dije que sí. Y empezamos a trabajar sobre Carlota, pero al analizar el siglo XIX le comenté lo interesante que eran los personajes de ese siglo mexicano, mucho más interesantes que los de ahora, como personas, intelectuales, ideólogos, políticos… Ella me expresó que era un siglo increíble, y puso como ejemplo a Melchor Ocampo, quien se enamoró de su nana, Ana María Escobar. No sé exactamente por qué eso me llamó mucho la atención.”

Después le dijo a Galeana que no le interesaba Carlota, sino Ocampo:

“Es un hombre del cual toda la gente ha escuchado hablar y nadie sabe realmente quién fue y qué hizo. Hay calles con su nombre en todas las colonias. Empecé a estudiar a Ocampo y quedé atrapada por él. Su historia me pareció fantástica. Quizá como para mí la búsqueda de mis orígenes es muy importante, de alguna manera me identifiqué con Ocampo, pues él no sabía nada de sus padres. Algunos historiadores dicen que fue hijo de un cura y otros que era hijo de Ignacio Alas, un amigo de doña Francisca Javiera Tapia, la mujer que lo recogió y crió.”

Contextualiza sobre esa mujer:

“En Michoacán había cinco grandes haciendas. La familia de esta mujer era la más pobre de entre los ricos, pero también era de dinero. Al final del siglo XVIII, el papá de doña Francisca hace su testamento y la deja a ella como administradora de la hacienda que se llamaba Pateo, y no a sus dos hermanos. Aunque era la mayor, llama la atención que es a la mujer a quien le dejan la administración de la hacienda. Nunca se casó y era muy amiga de todos los liberales, incluso se dice que era prima de Miguel Hidalgo. Tenía una relación muy cercana con los hombres de la Independencia, a quienes les permitía reunirse en su hacienda y los ayudaba con dinero.

“Ocampo crece de la mano de ella en ese ambiente liberal, donde las cosas no son convencionales. Ella hizo de Pateo una gran hacienda, muy rica. Ahí, ella apareció un día con ese niño, Melchor Ocampo, quien tenía dos años, y anuncia que vivirá en la hacienda. Lo quería muchísimo y le hereda todos sus bienes.”

–Se creía que como había viajado a Francia había sido influido allá por las ideas de libertad…

–Estudió en el Colegio Seminario de Morelia, ciudad a la que llegó a los 10 años y donde terminó el bachillerato. En ese lugar había algunos maestros sacerdotes liberales y de ellos aprende esas otras visiones del mundo. Era un gran lector, tenía una biblioteca muy importante y mandaba traer libros de Europa. A Ocampo le interesó mucho la naturaleza, estudió lenguas indígenas en un momento en que lo que importaba en México era la cultura española, y fue de los primeros que vio hacia dentro de la nación. Aprendió náhuatl, purépecha, estudió las plantas, hizo tratados sobre los cactus, en fin.

“Creó las Leyes de Reforma, del matrimonio civil, del registro y de los cementerios. Las Leyes de Reforma son el sistema que nos rige hoy en día.”

 

Desesperación

 

Schyfter cuenta que, desesperada por no conseguir apoyo para Huérfanos, buscó a una amiga de la Universidad de Harvard, quien le recomendó que solicitara ayuda ahí al Centro para Estudios Latinoamericanos. La pidió y le dieron una beca para estudiar seis meses. Así empezó a investigar sobre Ocampo y su relación con Estados Unidos debido al tratado con ese país.

–¿Ocampo siempre causaba polémica?

–De esa época es también muy interesante la figura de Benito Juárez. Ocampo empezó a tratar de separar a la Iglesia del Estado desde tiempo atrás; hablaba en contra del Ejército, porque decía que sólo apoyaba los privilegios de los ricos, de los que gobernaban, y de la Iglesia, porque no veía por la gente. Cuando Antonio López de Santa Anna escuchó eso, lo echó de México. También echó a Juárez y no se sabe a detalle por qué, pero Juárez en ese momento ya era un hombre de 50 años que había sido gobernador de Oaxaca, eficiente y muy querido, hasta por la Iglesia.

“Tenía su notaría en Oaxaca y se dedicaba a lo que le gustaba: estudiar las leyes y ya. Hasta ahí iba a llegar. En ese momento lo echan de México, se va a La Habana y espera un barco para Europa. Ocampo estaba ahí con un grupo de personas, y José María Mata les sugirió que se fueran a Nueva Orleáns, donde había estado exiliado antes. Fue Ocampo quien convenció a Juárez de que se fuera con ellos. Eso cambió la historia de Juárez, de Ocampo y de México. Pero a Ocampo no le interesaba el poder, sólo era un ideólogo.”

La directora señala que, aunque ese era el mundo político social de Ocampo –fusilado en Tepeji del Río, Hidalgo, el 3 de junio de 1861–, tenía también otro universo: el de su hacienda, su familia y su secreta relación amorosa con la nana. Y ambos mundos se reflejan en Huérfanos:

“Quise contar la historia de este hombre rarísimo del siglo XIX, de su entorno y de lo que él cambió.”

Schyfter siempre anheló filmar un largometraje histórico mexicano porque le fascina la historia del país:

“Nací en Costa Rica, donde pasa poca cosa. Uno viene a México y se encuentra con que hubo revoluciones, guerras civiles, traiciones y todo. Y aquí estudié, hice mi vida y tuve a mis hijos.”

Resalta que Huérfanos “es como un regalo de agradecimiento que le doy a México por lo que me ha dado a mí”.

Aclara que su filme no es un ensayo histórico, sino “un relato sobre un pedazo de la historia mexicana, donde se da la fundación del país, y retrato esa época lo más fiel que pude, con un equipo maravilloso”.

Su hijo, Sebastián Hiriart, es el director de fotografía.

Considera que el guión fue lo más difícil de realizar porque es una época en la que pasa de todo:

“Entonces hay que escoger qué partes se van a contar. Primero empecé a trabajar el guión con Galeana y nos basamos en el libro de José C. Valdés sobre Ocampo. Después Hugo y yo empezamos a crear un guión sobre este argumento y llegó durante un tiempo Paula Markovitch, realizadora de El premio, a quien admiro inmensamente. Luego vino Fausto.”

Concluye contenta:

“El público verá una película de un personaje del que no se sabe mucho. Los historiadores o la historia o no se quién no supieron qué hacer con este personaje que por un lado separa a la Iglesia del Estado y por otro lado es acusado de traicionar a la patria porque hizo el primer tratado de libre comercio con Estados Unidos. Aquí las condiciones eran bastante favorables para México dada la situación. Ocampo, de una manera muy ingeniosa, no vendió ni un solo pie de territorio mexicano y ya nunca más después de esas negociaciones pidieron más tierra mexicana.

“Todas las cosas buenas y malas de Ocampo se las atribuyen a Juárez. También está Miguel Lerdo de Tejada, en fin, no estoy devaluando a las grandes figuras. Fue la generación más brillante que ha tenido México, y el más brillante de ese grupo era Melchor Ocampo, y era odiada su epístola, que se leía en todos los matrimonio civiles.”

Epístola que, por cierto, ya ha sido suprimida.