México podría unir sus esfuerzos a los de otros países afectados por la comercialización de bienes culturales de propiedad nacional, como la llevada a cabo el pasado fin de semana por la casa de subastas Sotheby’s en París, Francia, donde se vendieron piezas precolombinas de la colección Barbier-Mueller.
El arqueólogo Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología (INAH), afirmó lo anterior al responder si el gobierno mexicano realiza labores coordinadas con las naciones que, como México, pidieron –aunque sin éxito– a la casa de subastas estadunidense cancelar la venta de la colección precolombina y repatriar las piezas de su propiedad.
Aclaró que aún no hay una coordinación pero sería “excelente opción”, sobre todo por la incidencia que ha tenido el asunto en los medios de difusión y en la opinión pública. En su opinión es deseable que se comparen los marcos legales de cada país y se estudien las circunstancias para buscar la “eventual recuperación y repatriación” de las obras, no sólo en este caso, sino también para el futuro.
La venta de la colección Barbier-Mueller incluyó obras de Brasil, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá y Perú, entre otros países, y fue seguida por varios diarios de México, Centro y Sudamérica, e incluso de Estados Unidos y desde luego de Francia, en los cuales se consignó el reclamo a la conocida casa de subastas que la considera legal y argumenta que las obras estuvieron por años en exhibición en Barcelona.
La agencia Prensa Latina y el sitio web Ecuador Inmediato consignaron la protesta del Comité Contra el Tráfico Ilegal de patrimonio, encabezada por Joaquín Moscoso, quien indicó que la reclamación la hicieron conjuntamente con Guatemala, Perú, Venezuela y México.
Para el gobierno de Venezuela, según un texto del Ministerio de Relaciones Exteriores publicado por el diario El Nacional, la subasta da “continuidad a la condición de ilegalidad” que recae sobre la posesión de las piezas pertenecientes al patrimonio cultural venezolano.
Argentina, Brasil, Costa Rica, Honduras, Nicaragua y Panamá también han demandado la repatriación de sus bienes culturales, por lo cual varios diarios latinoamericanos hablaron de una “condena internacional” a la venta en Sotheby’s Francia. Incluso el diario francés Le Monde dio cuenta de esta indignación en su edición del pasado 24 de marzo.
En su nota recoge a manera de resumen lo expresado por el INAH en el sentido de que entre los 130 objetos mexicanos puestos en subasta, 50 son propiedad de la nación y el resto son piezas artesanales de factura reciente. Añade el diario que ni el prestigio de Barbier-Mueller o la seriedad de la casa Sotheby’s fueron suficientes para contrarrestar los temores de los compradores potenciales. A ello atribuye que museos estadunidenses decidieran en el último momento declinar asistir a París y hasta menciona que el Musée du Quai Branly, en París, no hizo ninguna compra.
En cambio, Irina Bokova, directora general de la UNESCO, no optó por la defensa del patrimonio nacional de los países latinoamericanos, según la agencia EFE; más bien expresó su confianza en la procedencia de las piezas y aseguró que “la colección es reconocida mundialmente por la calidad excepcional de sus obras de arte, su pertenencia a una gran familia de coleccionistas y el haber sido objeto de numerosas exposiciones públicas”.
El arqueólogo Sánchez Nava explicó que según la legislación mexicana las piezas arqueológicas son “siempre propiedad de la nación” y eso es “indubitable”. Se permite la posesión o custodia a personas morales o físicas a museos comunitarios u otros, pero siguen perteneciendo al país. Por eso, añadió, cuando un coleccionista privado entrega sus colecciones al país, nunca se habla de donación, sino de reintegración.
–¿Aunque las piezas estén en el extranjero como en este caso?
–Exactamente. Ahí también operan las legislaciones locales, pero para nosotros siempre serán propiedad de la nación.








