La auditoría al INBA

¿Cómo va a proceder la nueva directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), María Cristina García Cepeda (Maraki), ante los resultados de la auditoría de desempeño de la gestión 2011 que realizó la Auditoría Superior de la Federación (ASF), considerando que en el área correspondiente a las artes visuales aún no ha implementado cambios?

Publicada el pasado miércoles 20 de febrero, la ASF presenta datos alarmantes. En términos generales, se informa que el INBA no cumplió con las disposiciones normativas de impulso al desarrollo de la cultura, y durante el desarrollo de la auditoría se determinaron incumplimientos de leyes, reglamentos y otras normativas.

Además de evidenciar la irresponsabilidad de los funcionarios al desarrollar actividades que carecen de objetivos, metas e indicadores de evaluación, tres rubros sobresalen por su relevancia: la cuantificación del público, la programación internacional, y la determinación de los costos de promoción del patrimonio artístico. En lo que concierne a las exposiciones, es común que el INBA informe sobre un número de visitantes que muchas veces no se comprueba en las salas y, por ejemplo, el Museo de Arte Carrillo Gil altera el número de visitas al multiplicar el número de boletos por un factor de 2.3, el cual se relaciona con el número de muestras que hay en el recinto. En la auditoría  se señala que no se acreditaron los criterios para estimar el porcentaje de participación de asistencia a los eventos.

Otra observación primordial es la inexistencia de una programación integral de mediano y largo plazos de la promoción cultural internacional. Desde 2007, el INBA ha financiado la participación de artistas visuales en la Bienal de Venecia, sin publicar evaluaciones que comprueben el beneficio social tanto de la erogación como de la selección autoral. Indiferente a estas carencias, García Cepeda aprobó la presencia de México en la edición 2013 y, sin dar a conocer los pormenores del concurso curatorial que se anunció en diciembre de 2012 (Proceso 1884), el pasado 21 de febrero se informó que el proyecto seleccionado correspondió al artista Ariel Guzik bajo la curaduría de Itala Schmelz. Sin mencionar criterios de selección, los responsables de la decisión fueron Francisco Reyes Palma, Xavier Guzmán, Mónica López Velarde y Carmen Cuenca –por parte del INBA–, Aimée Labarrere, directora del Patronato Arte Contemporáneo, A.C., y Graciela de la Torre, directora del Museo Arte Contemporáneo de la Universidad Nacional Autónoma de México. Dos participaciones, estas últimas, que requieren de una explicación.

Y por último, la rendición de cuentas del programa presupuestario 2011: al no contar con un sistema de información eficaz y metas explícitas, el INBA no puede verificar la pertinencia en la aplicación de los recursos públicos. Como conclusión, además de solicitar a la ASF que audite los procedimientos de conservación de los acervos museísticos –actualmente, en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo, se exhibe un óleo de Manuel Rodríguez Lozano (El taxi, 1924) enfrente de una puerta de vidrio que no tiene protección contra el sol–, es pertinente señalar la necesidad de implementar normativas específicas para la rendición de cuentas.

Las recomendaciones de la auditoría y las sanciones a los funcionarios deberían ser obligatorias.