Décadas de impunidad

No es gratuito que con la detención de Elba Esther Gordillo la sociedad mexicana haya puesto la mira en el dirigente del sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps. Su escandalosa vida de lujos y excesos es de dominio público desde que fue utilizado por el presidente Carlos Salinas al instalarlo como líder títere de esa organización tras el llamado Quinazo. Además de una riqueza desmesurada, Romero Deschamps acumula investigaciones penales por peculado y asociación delictuosa, así como el repudio de un gran número de trabajadores petroleros…

Tras la detención de la líder magisterial Elba Esther Gordillo la atención se ha concentrado en el dirigente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), Carlos Romero Deschamps, quien pretende mantenerse 22 años en la Secretaría General del gremio –hasta 2018– y tiene pendientes por lo menos dos investigaciones penales.

Famoso por su lujoso tren de vida, por la riqueza acumulada desde 1996 y ahora enfrentando un nuevo conflicto sindical por la elección, el 19 de octubre pasado, de un secretario general disidente en el gremio petrolero, Romero Deschamps tiene pendientes varias acusaciones, entre ellas la AP1072/DDF/2004 en la PGR y la FDF/T/T1/467/06-06 en la PGJDF.

En la primera se le investiga por presunta asociación delictuosa. El expediente se integró derivado de la controversia del convenio 10-275/04, de octubre de 2004. Se trata de uno mediante el cual el entonces director de Petróleos Mexicanos, Raúl Muñoz Leos, y Carlos Romero Deschamps transfirieron 8 mil millones de pesos de Pemex al sindicato, al margen del Consejo de Administración de la paraestatal.

Romero Deschamps se ha librado de otras órdenes de aprehensión. En 2002 la PGR integró otras dos averiguaciones previas en su contra por los delitos de peculado simple (expediente PGR/UEDO­/102/2002) y por peculado electoral (055/Fepade/2002), derivado del escándalo conocido como Pemexgate. El 22 de septiembre de 2003 el juez decimotercero, José Luis Moya Flores, libró una orden de aprehensión en su contra por ambos delitos, pero en octubre el juez segundo de Distrito del Circuito 13, con sede en Oaxaca, Tomás Quiroz, le concedió un amparo provisional.

En el flanco laboral Romero Deschamps también tiene pendientes otras demandas por su reelección como secretario general del sindicato para el periodo 2007-2012. Un grupo de disidentes le demandó a la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje la nulidad en la “toma de nota” de Romero Deschamps argumentando que su reelección se realizó de manera anticipada e ilegal en la asamblea extraordinaria del 27 de octubre de 2005, según el expediente RT610/2007.

En noviembre de 2011 la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje fue notificada sobre la anulación del proceso que reeligió a Romero Deschamps para el periodo 2007-2012, pero ni el dirigente sindical ni la Dirección General de Pemex impugnaron este fallo ni desconocieron la “toma de nota”.

Un conflicto sindical similar se gestó desde octubre del año pasado contra Romero Deschamps. La diferencia es que la tragedia ocurrida en el Edificio B-2 del Centro de Administración de Pemex, el pasado 31 de enero, y la detención de la líder magisterial Elba Esther Gordillo, volvieron a colocar al actual senador priista en el ojo del huracán.

 

La otra dirigencia

 

El 19 de octubre de 2012, reunidos en el local de la Cámara Nacional de Comercio de la Ciudad de México, a las 16:00 horas, 71% de los 128 delegados de las 36 secciones sindicales eligieron a Jorge Hernández Lira, dirigente de la Coalición Petrolera Independiente, nuevo secretario general del sindicato más poderoso del país.

Tres años antes, el 6 de abril de 2009, los integrantes de este movimiento notificaron al secretario del Trabajo, Javier Lozano, que Jorge Hernández Lira era el “candidato único” para ocupar la Secretaría General del STPRM, con miras a la elección de 2012.

La noticia de la elección de un Comité Ejecutivo paralelo pasó prácticamente inadvertida en los medios. Sin embargo Romero Deschamps acusó el golpe. Al día siguiente, el 20 de octubre, en una sesión cerrada y sin convocatoria pública, el dos veces senador por el PRI se reeligió para un periodo más de seis años.

El 22 del mismo mes, en perfecta sincronía con Elba Esther Gordillo, dirigente del sindicato magisterial, Romero anunció su permanencia al frente del organismo, que agrupa a poco más de 130 mil trabajadores.

El 5 y 7 de noviembre del mismo año el grupo disidente encabezado por Hernández Lira notificó a la secretaria del Trabajo del gabinete calderonista, Rosalinda Vélez Juárez, y ante Eduardo Andrade Salaveria, presidente de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, que él resultó electo secretario del STPRM para el periodo 2012-2018, solicitando a ambos la “toma de nota”.

Dos semanas después, el 23 de noviembre de 2012, la Secretaría del Trabajo les negó la “toma de nota” argumentando “incumplimiento” a varios artículos de los Estatutos Generales vigentes del sindicato, exceptuando el 126.

Para el abogado José Luis Camacho, asesor del grupo que promueve a Hernández Lira, la argumentación de la Secretaría del Trabajo para negarles la “toma de nota” es irregular porque hace caso omiso a lo estipulado en este artículo, que le da facultades a las secciones sindicales de convocar a una convención ordinaria.

“Si faltando 30 días para el término del ejercicio del Comité Ejecutivo General, éste ni el Consejo General de Vigilancia han convocado a la Convención Ordinaria, cualquiera de las secciones podrá hacerlo. La Convención se instalará en la Ciudad de México y sólo será válida si cumple con lo dispuesto por los artículos 103, 119 y 120 de los presentes estatutos”, afirma el artículo.

 

El amparo

 

Frente a esta decisión de la Secretaría del Trabajo, Camacho y otros abogados de Hernández Lira promovieron el amparo 90/2013 ante el Tribunal Colegiado en la materia. El 10 de enero de 2013 los magistrados Alicia Rodríguez Cruz, Tarcisio Aguilera Troncoso y el secretario de Acuerdos, Héctor Arturo Mercado López, se declaran incompetentes para atender el caso y resuelven remitir el expediente DT 27/2013 al juez de Distrito en materia laboral, en turno.

El litigio de amparo está en manos del juez Ricardo Guzmán Wolffer, del Juzgado 3 de Distrito en Materia de Trabajo en el Distrito Federal. La primera audiencia se realizó el 28 de febrero, con la presencia de cientos de petroleros que apoyan a esta dirigencia.

En la parte medular de la solicitud de amparo directo, la oposición a Romero Deschamps argumenta que se expidió una convocatoria para la elección desde el 3 de octubre de 2012 y que la autoridad laboral omitió considerar “la aplicación de lo dispuesto por el artículo 126 de los Estatutos Generales”, que facultan a las secciones a convocar a una convención ordinaria.

Este “fue el supuesto que se cumplió, al convocar los trabajadores de la sección metropolitana, cuya legalidad fue corroborada con la asistencia a la asamblea de las secciones que conforman la totalidad de la agrupación, purgando cualquiera de los supuestos que inexactamente señala la responsable”.

La petición de amparo fue firmada por Jorge Hernández Lira y los otros cinco integrantes de su directiva: Sergio Gutiérrez Rojas, Fernando Palomino Rodríguez, Guillermina Eleonora Chávez Lechuga, Antonio Rentería Hernández y Juan Garrido Santiago.

 

Romero, “fiera herida”

 

Entrevistado en su búnker, un cuarto en un hotel antiguo del centro de la Ciudad de México, Jorge Hernández Lira advierte que “es la primera vez que hay un amparo en el sindicato petrolero frente a una negativa de ‘toma de nota’ de la Secretaría del Trabajo”.

“¿Por qué no nos argumentaron que ya le habían dado la ‘toma de nota’ a Romero Deschamps? ¿Por qué Romero no ha mostrado públicamente los documentos que avalen su reelección?”, se pregunta Hernández Lira, quien proviene de la Sección 44 del sindicato, ubicada en Tabasco.

“Nosotros tenemos mucho miedo a que nos nieguen el amparo, porque estamos ante una fiera herida”, señala en clara referencia a Romero Deschamps.

Cuestionado sobre la existencia de una dirección paralela, Romero Deschamps afirmó el 14 de febrero que la Secretaría del Trabajo ya le había dado a él la “toma de nota” desde el 1 de noviembre de 2012 para que permanecieran al frente del gremio seis años más.

Entrevistado en el Foro Consultivo del Consejo Nacional de Energía, Romero Deschamps ni siquiera hizo referencia a la existencia de un grupo disidente. En medio de los escándalos por los documentos que mencionan un préstamo de 500 millones de pesos de Pemex al sindicato y el enriquecimiento de su hijo José Carlos Romero Durán, propietario junto con su esposa de varias empresas de bienes raíces en Miami, el líder petrolero justificó los 500 millones del préstamo que forman parte de un programa para la construcción de viviendas.

Para Hernández Lira la corrupción de Romero Deschamps llega a niveles de escándalo. Asegura a Proceso tener documentos de varios fideicomisos administrados por la dirigencia del STPRM desde que Romero llegó a la Secretaría General.

–Si jurídicamente no procede el amparo, ¿qué medidas políticas va a adoptar este movimiento? –se le pregunta a Hernández Lira.

–Nosotros estamos esperando la resolución favorable del amparo. Estamos conteniendo el descontento de la gente. Acabamos de estar en Poza Rica para calmar los ánimos. Ahí más de 800 personas decían que había que tomar la sede del sindicato. Fui a parar esto.

“Sin embargo hay ingredientes para una movilización masiva. La gente ya está cansada. El sindicato no beneficia al trabajador y (la gente) está cansada ya de tantas amenazas de Carlos y sus personajes.”

–¿Qué propone usted?

–Honestidad, humildad, transparencia, legalidad, el rescate de la dignidad de los trabajadores petroleros. El sindicato está por los suelos.

–Este conflicto sindical se da en medio del inicio de un nuevo gobierno del PRI y de una propuesta de reforma energética. ¿Cuál es su posición frente a este tema?

–El sindicato debe hacer algo frente a la reforma petrolera. Por lo menos manifestar su posición, pero no ha dicho nada. Hay mucho miedo al interior, por la “cacería de brujas”.

Hernández Lira afirma que no han tenido ningún contacto, hasta ahora, con el gobierno de Peña Nieto, pero que sí los ha buscado “gente del PRI”, sin especificar quién.

El pasado 2 de enero enviaron notificaciones a Emilio Lozoya Austin, director general de Pemex; a Miguel Ángel Osorio Chong, titular de Gobernación, y a Pedro Joaquín Coldwell, de Energía, para notificar que desde el 12 de octubre fue electo Jorge Hernández Lira.

“Don Joaquín no me manda”

 

Inevitable, la sombra de Joaquín Hernández Galicia, La Quina, aparece a lo largo de la entrevista. Hernández Lira advierte que el otrora hombre fuerte del sindicato petrolero, defenestrado en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, está al tanto de este movimiento de disidencia, lo apoya, pero no lo financia.

“A mí don Joaquín no me manda. Es mi amigo, pero no me manda”, ataja Hernández Lira.

Desde su encarcelamiento en 1989, los continuos movimientos de disidencia sindical han sido desacreditados por sus supuestos vínculos con La Quina, quien a sus casi 90 años y desde los cafés de Ciudad Madero, Tamaulipas, pontifica y critica a la actual dirigencia del sindicato que él manejó a su antojo durante años.

En el grupo de apoyo a Hernández Lira hay viejos petroleros que fueron muy cercanos a La Quina, a quien también se le atribuyó la formación de la Coalición Petrolera Independiente, un movimiento surgido en 1998 tras demandar el pago de los fondos sindicales que se aportaron entre 1972 y 1992 a la aseguradora La República.

Hernández Lira se integró a ese movimiento de jubilados y pensionados que reclamaron el reparto de los fondos en el plantón de Marina Nacional en octubre de 2005.

“Entré a la Coalición Petrolera Independiente como secretario de Comunicación Social. Trabajé con Mario Rubisel Ross García, a quien me lo encontré en una situación muy precaria.

“Desde ese momento, comenzamos a hacer las gestiones con el gobierno federal del PAN y con los diputados para que nos dieran a conocer la existencia de esos fondos. El diputado Jorge Steffan Chidiac, entonces presidente de la Comisión de Hacienda, nos dijo que había entre 50 mil y 60 mil millones de pesos en ese fondo. Nosotros calculábamos que había entre 18 mil y 20 mil millones apenas.”

Hernández Lira se convirtió en vicepresidente y apoderado legal de la CPI en diciembre de 2008. La coalición asegura tener 142 mil afiliados, entre trabajadores en activo –75 mil– y jubilados y pensionados –65 mil–.

El objetivo principal de esta coalición fue precisamente recuperar el fideicomiso bancario 56342/FID/111/06.

–¿Usted tuvo algún apoyo del gobierno de Felipe Calderón?

–El sí estaba pensando en relevar a Romero Deschamps. En dos ocasiones, el 25 de mayo de 2010 y el 15 de marzo de 2012, me avisaron de Los Pinos: ‘Van por usted, señor, gente del Estado Mayor’. Se trataba de concretar el relevo de Romero.

–¿Y qué pasó?

–Pues nunca llegaron por mí.

–¿Se arrepintió Calderón? ¿Negoció con Romero?

–Nunca supimos.

El principal apoyo al movimiento de elección reciente de Hernández Lira fue Sergio Gutiérrez Rojas, líder de la Sección Metropolitana número 34, que tiene su sede en el edificio colapsado el 31 de enero pasado de Pemex, donde fallecieron 37 trabajadores.

La ausencia de Romero Deschamps en el acto del 8 de febrero, en homenaje a las víctimas de Pemex encabezado por Enrique Peña Nieto y la plana mayor de su gabinete, desató los rumores sobre la posibilidad de relevar al líder sindical, famoso por sus lujos y los escándalos de presunta malversación de fondos.

El astuto dirigente “aclaró” en algunas columnas periodísticas que no pudo asistir por razones de salud, pero ahí estuvo Ricardo Aldana, uno de sus hombres de confianza.