Con “Hermano narco”, la Iglesia irrumpe en el cine

A la Iglesia católica le urge desempeñar un rol protagónico ante la vorágine de violencia que azota al país. Para no quedar a la zaga de otros actores sociales, echó mano de su vasto poder económico e infraestructura para lanzar un proyecto fílmico consistente en documentales que abordan el tema del narcotráfico y su presencia creciente en la vida cotidiana. Con la serie de cortometrajes titulada Hermano narco, busca penetrar en la conciencia de sectores de la población cada vez más amplios para exaltar el “valor del perdón”.

Con el propósito de contrarrestar la violencia desatada por el narcotráfico, la Iglesia católica en México acaba de lanzar su proyecto fílmico Hermano narco, una serie de 12 cortometrajes con sesgo periodístico en la que abordará los estragos que el narco está provocando en varios sectores de la población, como los migrantes, el Ejército, los medios de comunicación y el mismo clero.

Los cortometrajes se exhibirán en catedrales, parroquias, canales de televisión por cable, internet y –aunque menos probable– también en salas cinematográficas comerciales, pues la Iglesia intenta que llegue al mayor público posible el mensaje de “perdón y reconciliación” que trasmitirá en sus filmes. Éstos los producirá la Sociedad de San Pablo, una congregación religiosa especializada en medios de comunicación y cuyos miembros son conocidos como los hermanos paulinos.

El pasado 27 de enero se exhibió el primer cortometraje de la serie titulado ¿Serías capaz de perdonarlo? La presentación fue en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, al término de una misa oficiada por el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México.

El religioso paulino Omar Sotelo Aguilar, creador y promotor del proyecto, además de ser el guionista de las cintas, comenta acerca de sus objetivos:

“La violencia sigue causando estragos y parece no tener fin. Las estrategias para combatirla no están funcionando del todo. Acabamos de conocer uno de los más recientes episodios: la masacre de los integrantes del grupo musical Kombo Kolombia. Es una violencia brutal que nos está deshumanizando. Eso es lo grave, ¡la ­deshumanización!

“Nuestros cortometrajes intentan, pues, combatir esa violencia propagando un mensaje básicamente humanista, basado en el perdón, ese sentimiento humano que es capaz de romper la cadena de venganzas y de odios. Y aquí quiero aclarar que Hermano narco habla de perdón, no de impunidad, que es muy distinto.”

–¿No resulta utópico o iluso esgrimir el perdón ante esta situación de extrema violencia?

–De ninguna manera. No hay nada de utopía. Hubo movimientos sociales en la historia que tuvieron como trasfondo al perdón. Se me viene a la memoria el movimiento pacifista de Gandhi en la India o el Apartheid en Sudáfrica. El mismo Papa Juan Pablo II perdonó a quien le disparó y casi lo mata… El perdón humaniza.

“De manera que ahí está nuestra propuesta y nuestra contribución. Es lo que la Iglesia puede aportar. Sabemos bien que no es la única opción, pero puede resultar eficaz. Los gobiernos están haciendo lo suyo con todos sus recursos, pero hasta el momento sólo hemos visto más y más derramamiento de sangre.”

 

Temática social

 

El primer cortometraje ¿Serías capaz de perdonarlo? después de exhibirse en la Catedral Metropolitana ya está circulando profusamente en internet. Narra la historia de Miriam, una adolescente de 13 años cuyos padres son asesinados por una banda de narcotraficantes.

El cortometraje arranca en un escenario campestre donde Miriam está jugando con su hermano menor. Aparece el papá y corren a abrazarlo. Otras escenas recrean la vida cotidiana de esta familia rural: la madre que cocina, los dos niños jugando a las escondidas.

De pronto, en medio de la noche, irrumpen los sicarios quienes se bajan de los autos, se introducen a la casa de la familia y llegan hasta la alcoba de los padres. “El pinche bisnes es el pinche bisnes”, le dice uno de ellos al papá de Miriam. Y acribillan a la pareja que muere ensangrentada. Las ráfagas hacen añicos una estatuilla de Jesús Malverde, santo patrono de los narcos.

Al día siguiente los asesinos entran al templo donde están los ataúdes de la pareja victimada. Llevan una corona de flores como ofrenda. La depositan cerca de los féretros, ante las miradas aterradas de los deudos. La huérfana Miriam se acerca a uno de los criminales y lo abraza. “Te regalo un abrazo y te perdono”, le dice.

El cortometraje, de 10 minutos de duración y basado en un guión de Omar Sotelo, fue dirigido por Jorge Segovia. Sotelo encabeza el Centro Católico Multimedial (CCM), la agencia de noticias paulina que produjo el filme.

Fue un hecho real, comenta Sotelo, el que lo inspiró para escribir el guión: “En una ocasión, en mi calidad de sacerdote estaba en el sepelio de un joven asesinado. Al terminar las exequias, la madre del joven me dijo conmovida: ‘Padre, ante Dios y ante esta comunidad perdono de todo corazón al asesino de mi hijo, porque no quiero más hijos muertos’. De ese testimonio me vino la idea para escribir la historia y, en general, todo el proyecto de Hermano narco”.

–¿Cuántos cortometrajes tendrá la serie?

–Serán 12 historias, cada una de ellas con distintas circunstancias y personajes. El tema del perdón y la reconciliación será el eje rector de la serie.

–¿Su proyecto se acerca al documental fílmico? ¿Al periodismo?

–Sí, por supuesto, ya que aborda un tema actual como el narcotráfico. Además, cada historia tocará problemas reales de violencia que viven distintos sectores de la sociedad. Habrá, por ejemplo, un cortometraje que tratará el tema de los migrantes, otro sobre los asesinatos de periodistas, otro sobre el Ejército, otro más sobre los crímenes y la violencia contra los sacerdotes. El caso más reciente en relación con este tema es el de la desaparición del sacerdote Santiago Álvarez, de la diócesis de Zamora, cuyo paradero aún se desconoce.

–¿Cuál será el tema de su segundo ­cortometraje?

–La migración, que está muy ligado al narco. Tengo listo el guión y estamos en la etapa de preproducción. Ya encontramos tres posibles locaciones que son rutas de paso de los migrantes.

–¿Hay antecedentes de proyectos como el suyo emprendidos por la Iglesia?

–No, que yo sepa. Al menos esta es la primera ocasión en que la Iglesia en México y en América Latina maneja el medio cinematográfico de esta manera, elaborando esta especie de periodismo fílmico dramatizado y con un mensaje propio de la Iglesia.

 

Difusión en redes sociales

 

La Iglesia católica ya incursionó en el cine, recuerda el clérigo, con la película Padre Pro financiada por la Compañía de Jesús, en 2007, y que narra la vida y martirio del padre Miguel Agustín Pro durante la época callista. También está el filme La Cristiada exhibido el año pasado e interpretado por el actor Andy García. Sotelo aclara que esta película sólo recibió apoyos económicos de empresarios católicos, no propiamente del sector eclesiástico. De cualquier modo, precisa, ambas cintas tocan temas históricos y no de actualidad como el narcotráfico.

En este sentido, Hermano narco se suma a la lista de series televisivas y películas –sobre todo mexicanas y colombianas– que abordan el tema del narcotráfico, como La reina del sur, El infierno, Miss bala, Días de gracia, El cártel de los sapos, Pedro Escobar, Sin tetas no hay paraíso, Rosario Tijeras, etcétera. La diferencia es que esta es una producción totalmente eclesiástica, algo inusual en el medio cinematográfico.

Como la mayoría de los paulinos, Sotelo tiene formación y experiencia en medios de comunicación. Estudió en el Instituto de Comunicación y Filosofía (Comfil), perteneciente a su orden. En dos ocasiones ha sido secretario ejecutivo de Comunicación Social en la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), organismo cúpula de la jerarquía eclesiástica.

Entrevistado en el vasto complejo universitario y religioso que los paulinos tienen en la colonia Paseos de Taxqueña, al sur de la Ciudad de México, el clérigo habla sobre el proyecto de distribución de Hermano narco:

“Después de presentarse en la catedral, nuestro primer cortometraje empezó a circular profusamente en las redes sociales, en You Tube y en nuestra página en internet. Varias parroquias y grupos parroquiales planean exhibirlo. Lo mismo algunas televisoras de cable del centro del país. Ojalá lo hagan”.

–¿No está dirigido solamente a la población católica?

–No. De ninguna manera. Queremos que nuestro mensaje llegue a la población en general, principalmente a los jóvenes, porque son quienes más fácilmente quedan atrapados en situaciones de violencia. De ahí que los cortometrajes están planeados para que tengan unos 10 minutos de duración y pueden ser vistos en las redes sociales, muy usadas por los jóvenes.

“Es más, son puros jóvenes quienes están realizando Hermano narco, sobre todo estudiantes o recién egresados del Comfil. Ellos también sacan adelante nuestra agencia de noticias, el Centro Católico Multimedial. Venga para que lo vea.”

Enfundado en su negro traje clerical, el paulino bordea un campo de futbol bien empastado y luego se introduce en la pequeña sala de redacción del CCM. Ahí, frente a las computadoras, trabajan y platican algunos jóvenes. Otros más entran y salen. Uno de ellos, de 23 años, es Jorge Segovia, director de Hermano narco.

“Siempre me ha gustado el cine y la fotografía. Mis padres son fotógrafos. Desde que iba en la prepa empecé a hacer videos. El año pasado abrí Traumfabrick, una productora que realiza videos. Luego el padre Sotelo me contó la idea de su proyecto, invitándome a dirigirlo, y yo acepté”, cuenta Segovia, quien filmó el primer capítulo de la serie en un agreste paraje de Xochimilco.

Actualmente trabaja en la preproducción del siguiente cortometraje, el de los migrantes. “Estoy haciendo el plano de tomas, consiguiendo cámaras y calculando otros aspectos técnicos”, dice.

 

Recuento

 

El proyecto más urgente para Sotelo es la filmación acerca de los sacerdotes católicos asesinados, un tema que conoce muy bien, pues el CCM lleva años haciendo el recuento sobre esos curas víctimas de la violencia, detallando caso por caso. Esos informes los entrega periódicamente al Vaticano, que a su vez hace el comparativo mundial, dándolo a conocer a la opinión pública mediante la agencia Fides.

De acuerdo con el más reciente reporte, en los últimos ocho años han sido asesinados en México 22 sacerdotes católicos. En América esta cifra sólo es superada por Colombia, que registró 25 sacerdotes asesinados en ese mismo lapso.

Según este recuento, la mayor parte de estos crímenes ocurrieron durante el sexenio de Felipe Calderón, pues tan solo entre 2007 y 2012 fueron asesinados 17 clérigos. El año más violento para el ministerio sacerdotal fue 2011 con un saldo de cinco crímenes.

El responsable de elaborar los informes del CCM es Gustavo Antonio Rangel, quien también analiza los secuestros y extorsiones que sufren los sacerdotes. Entrevistado por este semanario en 2011, reveló que los párrocos también son obligados a pagar “cuotas” al crimen organizado:

“Los delincuentes, por un lado, solicitan dinero a cambio de dar supuesta protección a los párrocos. Al mismo tiempo la amenaza va desde la quema del recinto sagrado, el secuestro o hasta el riesgo de ejecutar al religioso si no paga ‘la cuota’.”

Añadió que tan sólo en 2010 más de mil sacerdotes fueron víctimas de intento de extorsión y unos 162 fueron amenazados de muerte. Mencionó incluso las cantidades que el crimen organizado les pide: “En el caso de extorsión, la cantidad alcanza en promedio 10 mil pesos. Cuando se trata de secuestro puede llegar a 2 millones” (Proceso 1798).

Esta dura realidad se verá reflejada en el cortometraje que prepara Sotelo, quien adelanta: “El tema central girará en torno a un sacerdote asesinado. Ya tengo el guión. Ojalá no tengamos ningún contratiempo, sobre todo por cuestiones de dinero, y podamos filmar esa historia en buen tiempo”.

Sotelo y Segovia estiman que si consiguen buenos patrocinios, los 12 cortometrajes de Hermano narco se filmarán este mismo año.

Al respecto el clérigo afirma:

“Hasta el momento el CCM ha financiado el proyecto, gracias a que la mayoría de los jóvenes está trabajando gratuitamente y con mucho entusiasmo. Pero aun así es un proyecto que tiene su costo. Por eso buscaremos patrocinadores que nos apoyen.”

Y Segovia agrega: “No serán cortometrajes católicos. No me gustaría que nos encasillaran en ese concepto. Los veo más bien como cortometrajes para difundir valores humanos y sociales en general”.

Ambos realizadores no descartan la posibilidad de que, ya concluidos, los cortometrajes se integren en un solo filme para que pueda ser exhibido en las salas de cine. Tendría la duración normal de una película. Incluso, aventuran, podrían competir en algunos festivales de cortometraje.

“Pero esas ya son cuestiones secundarias. Lo importante es que Hermano narco refleje la violenta realidad que todos estamos padeciendo”, concluye Sotelo.