Cuenta de protección al titular de la Comisión de Box del DF

El contexto del boxeo en el Distrito Federal es un caldo de cultivo en que prosperan todo tipo de corruptelas: desde la venta de clasificaciones, de licencias y de certificados médicos, hasta la autorización de funciones ilegales. En sólo cinco años al frente de la Comisión de Box del DF, Rafael Herrera llegó a un punto insostenible por la andanada de críticas y señalamientos en su contra. Alguien que ya se deslindó de Herrera es su otrora protector José Sulaimán, el vitalicio presidente del Consejo Mundial de Boxeo que pontifica y se cura en salud al decir que ya es tiempo de un cambio en la CBDF.

Pese a su aspecto chusco, no se trata de ningún pasaje surgido de las clásicas historietas de Eduardo del Río, Rius: el 28 de octubre del año pasado Rafael Márquez –hermano del famoso pugilista Juan Manuel– se enfrentó a Christian Mijares en la Arena Ciudad de México, con el aval de la Comisión de Box del Distrito Federal (CBDF). Para lograr el permiso presentó una salida médica con membrete de la H. Comisión de Box de Pungarabato, Guerrero, y firmada por un médico de Tepeji del Río, Hidalgo.

Este combate hubiera sido uno más de los muchos que se disputan en el escenario propiedad de Guillermo Salinas Pliego, hermano del dueño de TV Azteca. Sin embargo, en este caso llama la atención que ninguna de esas dos poblaciones cuenta con una comisión de box para expedir el certificado médico, requisito indispensable para que un pugilista profesional pueda pelear.

El propio presidente de la CBDF, Rafael Herrera, duda que exista Pungarabato: “No lo sé. No voy a andar investigando si existe determinado pueblo en la República mexicana. Respeto una licencia que tenga la firma de un secretario, y nada más. No tengo por qué poner en duda lo que me traigan”, dice con enfado.

El municipio de Pungarabato tiene como cabecera a Ciudad Altamirano, Guerrero, y se ubica al noroeste de Chilpancingo con una extensión territorial de 130 kilómetros cuadrados. Sus habitantes creen que los remolinos formados por los vientos en las temporadas de sequía son “manifestaciones del demonio”.

En torno al titular de la CBDF los demonios están desatados. Desde hace cinco años no ha podido librarse de los escándalos que manchan su gestión. Se le acusa de fraude en la “clasificación” de los boxeadores, de autorizar funciones ilegales, de alteración de récords, de solapar a promotores vivales que no les pagan a los pugilistas ni los inscriben en el IMSS y de falsear los controles antidopaje, entre otras cosas.

También se le responsabiliza de la muerte de Daniel Aguillón, noqueado en octubre de 2008 y cuyo desenlace dejó al descubierto las irregularidades con que opera la comisión (Proceso 1671). También se le achaca el fallecimiento de José Ángel Jiménez, quien murió el 6 de mayo pasado luego de ser intervenido quirúrgicamente tras su combate contra Josué Berraza, el 31 de marzo de 2012.

 

Oposición

 

El auxiliar de los servicios médicos de la CBDF, Esteban Martos, comenta: “Poca gente sabe o lo disimula que hubo otra muerte en Toluca. Fue un boxeador que rechacé porque traía un récord infame. De plano le dije que no podía pelear aquí, pero los empresarios se lo llevaron subrepticiamente a Toluca y murió en el ring por los golpes. Se llamó Héctor Merino”.

Un grupo –encabezado por Martos– que aglutina a representantes de todos los sectores del boxeo desató una lucha feroz en contra de Herrera, a quien acusa de servir a los intereses de los promotores. Los señalamientos también alcanzan al presidente del Consejo Mundial de Boxeo, José Sulaimán. Los inconformes aseguran que este veterano líder es quien mueve los hilos del titular de la CBDF.

La agrupación no busca acuerdos, sino un inmediato cambio de mando en la comisión. Por su parte, Sulaimán se desmarca de las acusaciones e intenta curarse en salud al asegurar que, en términos boxísticos, llegó la hora de que Herrera tire la toalla.

“Le tengo mucho cariño y admiración a Rafael como boxeador y pienso que también como comisionado, pero la responsabilidad ya lo ha rebasado. Y en mi opinión la presión también lo ha sobrepasado. Para mí es mucha la tensión por todas esas cosas que le están aventando, y lo lamento, pero todo el mundo tiene la libertad de expresarse”, afirma.

Y enfatiza: “Creo que debe haber un cambio, porque la comisión actual ya está muy ametrallada. Tiene una o dos demandas y no sé cuántas cosas, y no creo que el pobre de Rafael tenga un apoyo importante que lo salve de esas cosas. He tratado de mantenerme al margen totalmente de este asunto”.

Reconoce que Herrera se quedó con muy poca gente. “Si hubiese tenido una comisión completa, con las 10 personas que normalmente la integran, hubiera hecho muchas cosas. Reconozco que la presión ha sido tanta que hasta le ha venido una parálisis facial que no sé si tenga o no relación con los problemas que enfrenta, pero Rafael se ve muy presionado y me da pena”.

Considera que el expugilista debe apartarse del cargo “porque todo el mundo lo exige, y aunque esté trabajando mucha gente impide que su labor sea positiva, porque casi todo se ve mal, aunque esté bien”.

A su juicio, el titular de la CBDF puede arruinar su vida de continuar bajo presiones. Y recuerda que esta comisión depende de la jefatura del Gobierno capitalino. “Casi siempre cuando hay un cambio de jefe de Gobierno capitalino el que entra pone a su equipo. Creo que esto seguiría su turno, como es costumbre”.

Se dice simpatizante de Miguel Ángel Mancera, a quien asegura tenerle gran admiración y respeto: “Él sí es un verdadero aficionado de boxeo: ha estado con nosotros en muchas peleas y estoy seguro de que su equipo tomará cartas en el asunto”.

–¿Usted le recomendaría a algún candidato a presidir esta comisión? –se le pregunta.

–El doctor Mancera es una persona que tengo en alta estima y considero que le va a dar más rumbo todavía al Distrito Federal. No sé cómo me vea él a mí. Si me llaman participaría con mucho gusto; de lo contrario, permaneceré al margen. Me ofrezco a ayudar a la comisión para que realice clínicas médicas y técnicas; a instituir otro tipo de objetivos para sacar más boxeadores. México necesita nuevos ídolos. Ya se fue Julio César Chávez, Marco Antonio Barrera, Erick Morales, y la Comisión de Box tiene el compromiso de participar para que haya más ídolos.

En entrevista por separado, el doctor Esteban Martos afirma: “La persona que venga a presidir la comisión lo primero que debe hacer es prohibir la mano de José Sulaimán. Me da la impresión que este señor quiere meter mano. De ser así, ya nos llevó otra vez el tren.

“Hay casos increíbles y lamentables. Tengo en mis manos uno de ellos que sucedió en 2005, cuando ya estaba Rafael Herrera al frente de la comisión. Un tal Eduardo Pardo Betancourt vino a pelear contra Valerio Sánchez por un campeonatito que presenta el CMB. Lo noquearon en dos rounds y en su ficha de identificación no existe ningún récord; todo fue invento del Consejo Mundial de Boxeo. Yo puse con letras rojas en la tarjeta del muchacho que su récord no le permitía pelear.”

 

“Dineral”

 

Carlos Rosales aprendió de su padre –Pancho Rosales– las enseñanzas del boxeo. Desde pequeño se acostumbró a convivir con los pugilistas y no ha perdido su capacidad de asombro cuando recuerda un “caso para la historia”. Se trata de un boxeador que ha disputado cinco títulos mundiales –tres del CMB y dos de la Asociación Mundial de Boxeo– “y nunca ha ganado una pelea a ocho rounds”. Su nombre: Jorge Romero Nava, el Koki, de 42 años. Lleva 10 años sin ganar, y lo mismo pelea en la división mosca que en peso ligero.

“La culpa la tiene el gobierno capitalino porque abandonó a la Comisión de Box. Tampoco se ha dado cuenta que hay mucho dinero en juego. Son ignorantes en cuestiones boxísticas. La prueba está en que el Consejo Mundial de Boxeo es uno de los organismos más ricos del mundo; gana un dineral, pero se salta a la CBDF”, estalla Rosales, ahijado de Sulaimán.

Insiste que el gobierno capitalino desconoce cuánto se paga de impuestos y todo lo que ingresa a la Comisión de Box del DF por concepto de sanciones, pago de licencias y permisos.

“Todo es por abajo del agua. Cuando guste la autoridad le digo cómo comercializar para tener una comisión de box autosuficiente. Descubrirán que se maneja un dineral, que va a parar a las cuentas bancarias de los comisionados, porque no puedes extender un cheque de la H. Comisión de Box al no estar legalmente autorizada, ya que quedó en el limbo cuando se dio el cambio de gobierno de regente a jefe de Gobierno”, dice.

El también representante de managers afirma que no obstante que el puesto de la CBDF “es honorífico, todo mundo quiere imponer a su candidato. Lucho para que se transparente. Me conformo que dejen a Rafael Herrera, pero que le pongan sueldo, para ir a Contraloría, acusarlo y que lo metan al bote. Imagínate: los recientes secretarios de la Comisión de Box llegan en Metro y a los tres meses ya traen carro del año. ¿Por qué la comisión no tiene dinero y las agrupaciones encargadas de administrar el boxeo son multimillonarias? Porque la está saqueando la gente que está ahí”.

El manager acusa: “A Herrera lo admiro como boxeador, pero como administrador de boxeo no vale nada y se ha entregado totalmente a los intereses de los nefastos de pantalón largo que se llenan de dinero los bolsillos. Son muchos: hay promotores, apoderados. Estos últimos no existen en el reglamento. Un apoderado no es más que un manager, pero sin licencia, y no tiene que rendir cuentas a nadie, ni siquiera al fisco.

“El tema del Seguro Social es una papa caliente: a todos les cobran, pero pocos están adentro. El patrón, que es la empresa, no nos da esta prestación social obligatoria en la Constitución, ni contratos; nos contratan de palabras y no nos pagan. Ahí está la prueba con el fraude más grande del boxeo en la capital: no le pagaron a nadie de la función del Bicentenario en la Plaza de Toros, excepto a los comisionados. De ahí para abajo es lo mismo. Me corto la cabeza si al boxeador que peleó el sábado le pagaron.”

Y abunda: “el reglamento es claro: para promover una función de box el promotor tiene que depositar la garantía de los sueldos, por lo menos de los peleadores. Por eso ya explotamos varios. Ya no sólo es una voz; es una voz de cada sector que representa a los réferis, los managers y los entrenadores que piden un cambio en la comisión”.

Ni el peleador del momento, Juan Manuel Márquez, “tiene licencia del Distrito Federal. Tampoco la tiene Ricardo López. Así no declaran ante Hacienda, y eso lo tolera la Comisión de Box, que está robando al gobierno”, sostiene.

Ahora los pugilistas ya no firman contratos con los managers. “En cambio sí tienen exclusividad con las empresas. Y el reglamento es muy claro: las empresas no pueden tener intereses detrás de los boxeadores porque entonces empiezan a dirigir boxeadores y no promueven el boxeo. Ahora les preocupa administrar a un peleador. Por eso las peleas están desiguales”, explica.

 

Señalamientos

 

Herrera, quien asumió el cargo el 30 de agosto de 2007, estalla ante los señalamientos: “Que presenten pruebas nada más y que actúen en consecuencia. No voy a entrar en polémicas con nadie, y menos con esta persona (el doctor Martos), quien se ha encargado en los 20 años que llevo de conocerlo en denostar y difamar a todos los presidentes que han pasado por la comisión. No hay nadie que le plazca, por lo tanto no quiero seguirle el juego”.

Y advierte: “Hay una autoridad a la que le paso un informe. No tengo por qué informarle a nadie más. Eso es cosa muy personal, muy íntima (sic) de la Comisión de Box con las autoridades. No me importa lo que piensen los demás”.

–Se le acusa de autorizar peleas como las de Rafael Márquez, que siendo boxeador del Distrito Federal presentó una salida médica de Pungarabato.

–A mí me pueden traer cualquier salida médica de cualquier comisión, a la que respeto su autonomía. No tengo por qué negarles el acceso a pelear en el Distrito Federal. Nosotros respetamos la salida, y nada más.

–¿Y si la firma es apócrifa?

–No puedo decirte si lo es o no, pues no conozco a las personas que firman.

El directivo se impacienta: “Me estás queriendo sacar algo que no te voy a contestar. No sé qué quieras. Pregúntame de box, no de los problemas que estas personas quieren imponer en la Comisión de Box. No estoy de acuerdo con polemizar la situación que priva en este organismo porque dentro del mismo están trabajando y ganan dinero. Tienen el descaro de afirmar ante los medios de comunicación que esta comisión no trabaja. Lo único que hacen es enrarecer el ambiente.

–¿Cuál es su relación con José Sulaimán?

–De respeto con todo el mundo. Soy una persona que jamás hablará mal de nadie; nunca lo he hecho porque no es mi forma de ser. No quiero palmearle la espalda a nadie y después darle la puñalada. Soy una persona cabal y honesta, que eso no te quepa la menor duda.

–¿Usted es el títere de Sulaimán?, como lo acusan.

–Soy el presidente de la Comisión de Box del Distrito Federal y tengo esa responsabilidad ante toda la sociedad boxística. Lo comentarios estúpidos, absurdos, no me interesan.

Por su parte, el presidente del CMB se deslinda: “Es totalmente falso que yo intervenga en el manejo de las comisiones de boxeo. Sí me han pedido muchos gobernadores, amigos, alguna recomendación, y la doy siempre, pero nunca me ofrezco a hacerlo, y cuando la doy me quedo totalmente al margen. La autoridad debe de respetarse”, sentencia.