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Fernando Savater (1947) se ha destacado como difusor de la filosofía, ensayista y novelista. Algunos de sus libros han alcanzado altas ventas, como la novela El jardín de las dudas (1993) y las obras para jóvenes Ética para Amador (1991), Política para Amador (1992) y Las preguntas de la vida (1999). En su más reciente trabajo, Ética de urgencia (Ariel. Biblioteca Fernando Savater, No. 13; México, 2012. 163 p.), continúa con las reflexiones sobre la cultura y la política, así como agrega algunos temas, resultado del desarrollo científico y tecnológico.
El texto transcribe algunos de los coloquios tenidos con muchachos de bachillerato. Así, discute sobre el movimiento de los indignados, internet, las descargas ilegales, las contradicciones del capitalismo y lo perfectible de la democracia. También delibera sobre la libertad, la felicidad, los derechos de los animales, la muerte y el terrorismo, entre otros.
Ética de urgencia alcanza momentos de claridad en los temas que maneja, como la ética o la moral, pero en los asuntos modernos sus deliberaciones son simples, erráticas, desinformadas y conservadoras. Un ejemplo es su opinión sobre los efectos de la piratería, que ha provocado “… que sólo puedan vivir de la música los grupos que dan conciertos y que en los últimos 14 años ninguna discográfica importante haya grabado un gran disco”. El juicio es parcial y falso, baste recordar la calidad de los recientes discos y altas ventas de Radiohead, Coldplay o Adele. El acceso libre a la música, que componen e interpretan, ha extendido su popularidad y elevado las compras. Ética de urgencia es un ensayo disparejo que debió ser escrito con más cuidado, porque muchos lectores se verán influidos por la posición tendenciosa de Savater.
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El escritor argentino Andrés Neuman (1977) obtuvo en 2009 el Premio Alfaguara por la novela El viajero del siglo, que además fue considerada en varios países como una de las mejores de ese año. Hablar solos (Alfaguara. México, 2012. 179 p.) es su más reciente trabajo. En él cuenta la historia de Mario que, aquejado de una enfermedad terminal, decide emprender un viaje con su hijo. La experiencia es narrada por cada uno de los protagonistas: Lito, el hijo de 10 años; Elena, la madre, y Mario, el padre, en capítulos alternos. Así nos enteramos de las ilusiones infantiles, la tristeza paterna ante la muerte y la búsqueda maternal de lo erótico.
Neuman presenta en esta ficción la peculiar relación entre Tanatos y Eros. Ante la muerte inminente, los sujetos cambian de actitud frente a la existencia. Así, aumentan el aprecio por todo aquello que les provoca placer y lleva a romper con todas las contenciones morales, sociales y laborales; algunos que van a morir viven más intensamente los últimos momentos, en tanto que otros allegados también lo hacen, aunque sólo mientras se ven enfrentados a la muerte de su conocido. Después la rutina y las convenciones los vuelven a integrar a lo socialmente aceptable. Sin duda, Hablar solos es una novela bien estructurada, en la que resalta el manejo fino del lenguaje en los personajes, acorde a su edad, sexo y condición emocional.








