Scherer: “Su inteligencia y su arte apuntan al dolor de México”

No hace falta escudriñar en el alma de Rogelio Naranjo para saber, lisa y llanamente, de su personalidad obsesiva. Al lado de la vida que sólo a él pertenece, no tiene más tarea que pensar en sus cartones y dibujarlos. Si fuera hombre de mar, no saldría del agua.”

Así describió Julio Scherer García a ese hombre que hizo del periodismo una extensión del arte, en un texto con motivo de la inauguración de Vivir en la raya. El arte de Rogelio Naranjo, muestra con que la Universidad Nacional Autónoma de México rinde homenaje al autor en el salón Juárez del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, donde permanecerá hasta el ocaso del mes de julio.

Constituida como la mayor retrospectiva dedicada al caricaturista, con más de 500 obras, la apertura a la exhibición, la noche del jueves 24, fue encabezada por el rector de la UNAM, José Narro Robles, María Teresa Uriarte, coordinadora de Difusión Cultural de la Universidad, Rafael Rodríguez Castañeda, director de Proceso, y Juan Francisco Ealy Ortiz, presidente de El Universal, reunidos todos con un centenar de personas que conmovieron la mirada del artista.

Dos años tomó estudiar el trabajo de Rogelio Naranjo para seleccionar esta muestra. Entre los trazos del maestro, la obra, que lo mismo reúne cartones políticos que óleos sobre tela y dibujos eróticos que artesanías labradas en madera, devela el artista que es.

Las palabras sobran ante el arte de Rogelio Naranjo, “referencia ineludible para quien pretenda asomarse a la verdadera naturaleza del país que hemos vivido y que estamos viviendo”, pronunció Rodríguez Castañeda, quien resaltó la belleza de la labor reunida.

En su discurso, se preguntó el periodista: “¿Cómo describir con palabras un trabajo que nos asalta visual e intelectualmente? ¿Cómo traducir en palabras la emoción íntima que despiertan sus cartones políticos, sus grabados, sus litografías? ¿Cómo aludir con palabras al humor ácido con que nuestro personaje provoca no a la carcajada barata sino a la risa interior, la que vale, el mismo humor que produce la ira de los gobernantes, tocados por su ironía y su burla implacables?”.

El rector de la UNAM, a la que Naranjo donó la inmensa mayoría de su obra los últimos días de 2010, habló del homenajeado como un personaje de humor, de ironías y sarcasmos, de contundencia, de valentía, de audacia, de desafíos, de seguridad y de certezas; pero sobre todo destacó al hombre que con el pincel denunció la pobreza, la desigualdad, la exclusión y la discriminación en sus formas más perversas.

“Cuando uno se acostumbra a aceptar una realidad distorsionada, el riesgo de convertirnos en una sociedad llena de cínicos, es terrible. Y se me reveló hace rato que Rogelio es uno de los antídotos para no caer en esa condición colectiva de resignación, de cinismo, de aceptación de lo que están viviendo. Cuando uno abre un diario, una revista, y revisa el cartón de Naranjo, uno empieza a vacunarse contra esa condición”, dijo Narro.

En la instalación de la obra, con pequeños homenajes de intelectuales y tributos de compañeros de gremio que entienden a Naranjo como un revolucionario de la caricatura, se escucha la voz del escritor Juan Villoro salir de un cuarto en la galería para describir al cronista como el gran “desenmascarador” de los poderosos: “Nos muestra cómo son cuando no los vemos, pero con esos gestos que son de ellos, que realmente corresponden a su personalidad, que son probablemente los que hacen a solas cuando han cometido una fechoría y creen que nadie está presente”.

Humberto Roque Villanueva, presidente del PRI entre 1996 y 1997, completa la entrevista: “Son sentimientos encontrados: sí hay una molestia, indudablemente, pero también hay un grado de satisfacción por haber sido registrado por el mejor sismógrafo que puede tener una sociedad, que es el caricaturista político. Es un halago. Y claro, se siente uno también fiscalizado por quien le va a encontrar hasta el último defecto físico, porque lo va a caricaturizar, pero también conceptuar de acuerdo a la conducta de cada quien”.

Rodríguez Castañeda dijo “voy a las palabras completas de Scherer García”:

“Rogelio no suele equivocarse. Su inteligencia y su arte apuntan al dolor de México: la corrupción de todos los días, la impunidad que no ceja, la ebriedad sedienta, el hartazgo báquico, la acumulación de poder con la primera ley del hombre: amarás al dinero por sobre todas las cosas.

“Junto con la Universidad Nacional Autónoma de México, Proceso le rinde homenaje. No es el homenaje de las palabras simples o la pose para los fotógrafos. Es un tributo de admiración, irrenunciable en nuestra revista al genio y al artista.”