Más preguntas que respuestas

La muerte del exmarchista Noé Hernández causó consternación y sorpresa, pues convalecía con buen pronóstico luego de que el pasado 30 de diciembre recibiera un tiro en la cabeza. En torno al fallecimiento se manejan varias versiones: una de ellas apunta al suicidio, pues se considera que al saber que nunca recuperaría la vista pudo haber ingerido una sobredosis de sus propios medicamentos. También se habla de negligencia médica, dado que no se siguió la profilaxis protocolaria que indicaba la prescripción de anticoagulantes para impedir la formación de trombos…

Diecisiete días después de haber recibido un disparo en la cabeza, el medallista olímpico Noé Hernández Valentín falleció el miércoles 16 a consecuencia de una trombosis pulmonar cuando se encontraba en su casa en medio de una fuerte depresión y mientras se recuperaba favorablemente de la herida.

Según informes recabados por Proceso, el exmarchista se colapsó a las 11:45 de la mañana en su domicilio, por lo que sus familiares llamaron a Alejandro Jacob Madrid Sánchez, un médico local, a quien le dijeron que Noé llevaba 10 minutos inconsciente.

El médico encontró a Hernández sin signos vitales y le aplicó reanimación cardiopulmonar (RCP) mientras policías municipales pidieron una ambulancia que llegó a la calle Amapola, en la colonia Xochiaca, municipio de Chimalhuacán, Estado de México.

Minutos después un comandante de apellido Quintero Robles avisó al Hospital General Chimalhuacán ISEM que en unos minutos llegaría la ambulancia Delta 7 que llevaba a Noé Hernández, de 34 años.

La Secretaría de Salud del Estado de México (SSEM) informó que el deportista llegó al hospital “en estado de cadáver”, pues ya habían transcurrido muchos minutos desde que perdió el estado de alerta y no tenía signos vitales. De ello se desprende que falleció en su domicilio y no en el trayecto al nosocomio.

La ambulancia recorrió el trayecto entre el hospital y la casa de Noé, de aproximadamente cinco kilómetros, en cinco minutos. Escoltado por la Policía Municipal Estatal, el vehículo cubrió la ruta de regreso en sólo cuatro minutos.

El grupo de médicos y enfermeras que atendió al paciente realizó maniobras de resucitación durante 20 minutos. A las 12.15 horas declaró muerto al ganador de la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Sydney en la prueba de caminata, modalidad de 20 kilómetros.

La SSEM informó a los reporteros que alrededor de las 14:30 el cuerpo de Hernández fue trasladado al Servicio Médico Forense de Ciudad Nezahualcóyotl para realizarle la necropsia.

Este semanario tomó el testimonio de un agente de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, quien estaba presente cuando la ambulancia Delta 7 llegó a la vivienda del medallista olímpico. Relata que dos paramédicos descendieron de la unidad, pero las maniobras con la camilla se dificultaron por lo estrecho de la casa.

Según el policía los paramédicos comentaron que Noé “neurológicamente estaba vivo, pero corporalmente muerto”.

“Vimos a los familiares muy preocupados. Les dijeron a los socorristas: ‘¡Noé está en el primer piso!’”, cuenta el uniformado. Cuando éstos llegaron, el doctor Madrid ya llevaba 10 minutos realizando maniobras de RCP. Luego los paramédicos continuaron con la asistencia antes de subirlo a la ambulancia, que fue abordada por tres familiares del exandarín y el propio Madrid.

 

Divergencias

 

En el trayecto al hospital los paramédicos prosiguieron con las maniobras de reanimación. El protocolo establece que éstas deben realizarse hasta que el personal médico indique lo contrario. También señala que el procedimiento puede aplicarse con probabilidad de recuperación del paciente en un lapso que va de cinco a siete minutos. Pasado este tiempo el daño neurológico es irreversible.

El resultado de la necropsia, cuyo dictamen se entregó el mismo miércoles 16, revela que murió por una trombosis pulmonar.

Los familiares tienen opiniones encontradas: Mientras algunos consideran que se encontraba bien y en franca recuperación otros estiman que sufría una fuerte depresión. Incluso se manejó la versión de un posible suicidio toda vez que era prácticamente imposible que recuperara la vista.

Incluso se dijo que Hernández, luego de perder el ojo izquierdo a consecuencia del balazo que recibió en el bar Reyna de Reyes, en los Reyes La Paz, no podía ver con el ojo derecho. En una escala del 0 al 10 tenía 1.6 de visión. De acuerdo con los especialistas, en ese rango el afectado ve menos que una sombra.

La familia sospechó que Noé pudo haber ingerido una fuerte dosis de sus medicamentos, pues al parecer estaban a su alcance en la reducida habitación en que se encontraba y en la que sólo había lugar para el closet y un televisor.

En la velación, Juana, la hermana de Noé, confirmó que la autopsia fue realizada y reveló que el fallecimiento se debió a un paro cardiorrespiratorio provocado por una trombosis pulmonar. Los trombos se formaron en las piernas y viajaron por el torrente sanguíneo hasta los pulmones, lo que produjo el infarto pulmonar.

“Yo estuve presente cuando nos entregaron los resultados: Noé murió por una trombosis pulmonar”, comenta a Proceso la viuda y exentrenadora del exmarchista, Vianey Pedraza.

La mañana del miércoles 16 Noé se quejó de fuertes dolores en pies y piernas. Además llevaba tres días sin evacuar, confirma Vianey. “Lo comentamos entre nosotros, pero nunca nos dijeron que se trataba de una trombosis”, añade.

“La verdad, imaginé que se trataba de una molestia normal por permanecer tanto tiempo acostado. Ningún médico nos advirtió que fuera un problema de circulación. Fue algo silencioso: tampoco ellos se dieron cuenta”.

Refiere que entre gotas y cápsulas Noé ingería alrededor de 15 medicamentos. “Tenían nombres tan raros que ahorita es difícil recordarlos, pero los anotamos en una cartulina para que no se nos pasara la hora en que debíamos dárselos. El doctor nos explicó detalladamente para qué servían”.

–¿El médico le suministró anticoagulantes para prevenir la formación de trombos?

–La verdad es que no y me da miedo tocar ese punto. Ahora escucho comentarios que me dicen que posiblemente fue un descuido. No lo sé ni quiero juzgar. Eso queda en la conciencia de los médicos. Necesito asesorarme con otros doctores para ver realmente qué sucedió. Pero eso no me va a regresar a mi flaco.

–¿La muerte de Noé pudo evitarse? –se le pregunta al cardiólogo Ricardo Escandón, especialista en medicina deportiva y compadre de Noé.

–En la mayoría de los casos se puede evitar. Desconozco si le dieron el tratamiento profiláctico para evitar los trombos, pero imagino que debieron suministrárselo. Es lamentable que ocurriera esto cuando parecía que todo iba muy bien.

Escandón le sugirió a Vianey que buscara alternativas para la plena recuperación de Noé. Le insistió en que acudiera con un oftalmólogo de reconocida reputación. Sin embargo, en el seno familiar de los Hernández no todos estuvieron de acuerdo.

“Y la verdad que con 15 personas en contra de una es muy difícil tomar una decisión. Fueron diferentes opiniones y no accedieron a eso”, reconoce la viuda. “Fue muy complicado, y por mayoría optamos por dejarlo con la misma oftalmóloga (Noemí Cortés)”.

Agrega: “Ahora estoy tratando de tomar las decisiones, porque nos equivocamos en muchas cosas”.

–¿Cómo cuáles?

–Hubo algunas diferencias con la familia, pero al final de cuentas tratamos de arreglar las cosas al parejo con ellos.

–¿Para evitar problemas?

–La verdad es que sí…

Noé fue baleado el domingo 30 de diciembre de 2012 cuando según dijo él mismo acudió solo, sin su chofer y su escolta, al bar Reyna de Reyes. Fue sometido a cinco cirugías en la Clínica de Neurotraumatología ubicada en Bosques de Aragón. La primera intervención fue una laparotomía exploradora abdominal. Después debieron operarlo por una hernia que se le formó. “Luego me enteré que no era tan necesario abrirle el abdomen. La verdad es que necesito investigar bien porque no sé nada de cuestiones médicas. Yo deposité mi confianza en las manos en ellos.

–¿Desconfía de los doctores que atendieron a su esposo?

–No. Al contrario, estoy agradecida con ellos por el trato que le dieron.

El marchista fue sometido a una operación de globo ocular y a una cirugía de cráneo. Fue dado de alta del hospital el martes 8. Mientras permaneció internado, el neurólogo Carlos Castillo y la oftalmóloga Noemí Cortés, de la misma clínica, estuvieron a su cuidado. Tenía programada una operación en el ojo derecho para el viernes 18.

–¿Le despierta dudas el tratamiento que siguieron los médicos, como la operación de la hernia de Noé?

–Me dolería más pensar de esa manera. Mejor quiero pensar que fue algo que Dios quiso.

–¿Le gustaría indagar?

–Igual, investigar y quedarme con lo que sea, pero no para tomar represalias. Su muerte fue totalmente inesperada y ajena a todos. Nadie es culpable. Creo que fue voluntad de Dios.

El viernes 18 el gobernador mexiquense Eruviel Ávila, anunció que su gobierno brindará seguridad social a la familia de Hernández, otorgará becas de por vida a sus hijas, de cinco y 10 años, y propondrá en el marco de la Ley del Mérito Civil del Estado de México que se reconozca la trayectoria del andarín con la Presea Estado de México post mortem, el próximo 2 de marzo.