El Cristo de las calamidades

Dos obras inconclusas tienen entrampado al gobierno municipal de Coatzacoalcos. Una es un Cristo monumental que está deshaciéndose por la corrosión; la otra es el túnel sumergido que, luego de ocho años de retrasos y accidentes mortales, sigue en construcción. Los habitantes del municipio están enojados porque las dos obras dieron al traste con la actividad de la zona comercial del puerto y sobre todo porque el manejo de los recursos, como lo detectó la Auditoría Superior de la Federación, ha sido muy irregular. El monumento religioso –que se planeó para ser un atractivo turístico– sólo ha traído calamidades al municipio.

COATZACOALCOS, VER.- En Coatzacoalcos, el segundo municipio con más presupuesto de Veracruz y donde está uno de los puertos más importantes del sureste mexicano, las obras públicas del estado, de la federación y de la alcaldía no “van hacia adelante” –como reza el eslogan del gobierno del priista Javier Duarte– y sólo han traído perjuicios a la población.

Un inconcluso Cristo monumental en la localidad de Villa Allende –intento de réplica del de Corcovado en Río de Janeiro– y el túnel sumergido de Coatzacoalcos son obras que tienen el signo del llamado Grupo Coatza del PRI veracruzano.

Las principales cabezas de este grupo son Marcelo Montiel Montiel, dos veces presidente municipal de Coatzacoalcos y hoy encargado del programa Adelante y secretario estatal de Desarrollo Social; Joaquín Caballero Rosiñol, exdirector de Obras Públicas de este ayuntamiento y ahora dipu­tado federal, y Marcos Theurel Cotero, actual alcalde y exsecretario de Comunicaciones en el gobierno de Fidel Herrera.

El Cristo y el túnel sumergido, obras que se emprendieron en Coatzacoalcos, implicaron partidas millonarias, pero al cabo de varios años siguen inacabadas, ante la irritación de la gente, las críticas de políticos de la oposición y las severas afectaciones al sector comercial.

En Villa Allende, población ribereña a la que se llega en lancha o panga, está el Cristo monumental inconcluso, cuya estructura ya está deteriorada por la corrosión y el abandono.

La inversión de la primera etapa fue de 5 millones de pesos. Los recursos erogados en la segunda no se han podido precisar pues en la Dirección de Obras Públicas y Desarrollo Urbano de Coatzacoalcos ha habido tres cambios de titular y nadie se hace responsable de dar esa información. Y según el alcalde Theurel se necesitarían otros 8 millones de pesos si se pretendiera concluir el monumento.

Pero la falta de un estudio de mecánica de suelo y la improvisación en su planeación hicieron que la obra no se acabara, resume el exregidor panista de Coatzacoalcos, Claudio Cahuich, quien responsabiliza de esos yerros al entonces director de Obras Públicas, Joaquín Caballero Rosiñol, hoy aspirante a la presidencia municipal de este ayuntamiento.

El proyecto fue abandonado hace dos años y ni siquiera se empezó la construcción de un “cilindro de concreto y acero” que sostendría al Cristo.

“Falta por construir el cilindro que será el manto del Cristo, por ello sólo estamos trabajando en el tallado de cabeza y torso”, dijo en enero de 2011 el entonces director de Obras Públicas y Desarrollo Urbano de Coatzacoalcos, Agustín Zamudio Ruiz, quien incluso prometió que el monumento quedaría concluido en julio de ese año; 18 meses después sigue abandonado y el funcionario municipal ya fue despedido.

Cahuich, regidor en la administración de Marcelo Montiel, dice que la falta de planeación y de un recurso etiquetado dio al traste con esta obra; el proyecto original situaba la base a un lado de la franja costera, pero el fuerte oleaje que golpeaba la cimentación obligó a cambiar de lugar sobre la marcha.

Esto hizo que la introducción de pilotes causara fisuras en las paredes de las viviendas contiguas: “La culpa fue de la improvisación. Nunca hicieron el estudio de la mecánica de suelo. Cuando empezaron a construir se presentaron hundimientos, tuvieron que reforzar con pilotes, pero no repararon en que habría daños a las casas aledañas”, remata Cahuich.

 

Sueños cariocas

 

En Coatzacoalcos la clase política y los empresarios hablan de la vida de lujos de Montiel Montiel. Se compró un rancho agrícola y ganadero cerca de Curitiba, Brasil, que él mismo presume entre sus allegados; esa información ha sido filtrada a la prensa local y retomada por diversos columnistas de Veracruz.

Por sus constantes visitas a Brasil, a Montiel se le ocurrió hacer una réplica del Cristo de Corcovado en Coatzacoalcos: “Y ahí está lo que construyeron: uno de tamaño ridículamente menor que el del original… y hueco; resultó ser una estatua chafa y como obra pública resultó un fraude, quedó inconclusa y, hasta donde ha trascendido, hubo desvío de recursos”, señala el periodista Vicente Martínez Blanco.

Pero además de que el Cristo monumental no se concluyó, tampoco se elaboró un proyecto de infraestructura para la congregación de Allende, que no tiene zona comercial y en cuyos accesos carreteros hay varias calles sin pavimentar. “Es una lástima, fue dinero tirado a la basura, con tanta necesidad que hay”, comenta Fermín, uno de los pescadores de la zona.

La estructura de acero de 12 niveles está inconclusa y por la falta de mantenimiento se aprecian piezas ya oxidadas y dañadas por la corrosión. Las manos del Cristo ya tienen laceraciones y hay perforaciones de salitre en sus acabados.

La cabeza del Cristo tiene un enorme agujero y hay rayaduras en la parte baja; la muestra real del desinterés de las autoridades es que la cabeza está tirada en un pastizal, zona de tránsito de perros callejeros y área donde los pescadores descansan y toman cerveza.

Los deterioros del Cristo son justificados por Theurel Cotero, quien asegura que Coatzacoalcos es el segundo lugar más corrosivo del mundo, por encontrarse frente al mar, por el complejo petroquímico de la zona y por la alta salinidad.

“Si lo continuamos así como está, esa estatua no aguantaría ni 10 años”, puntualiza Theurel en entrevista. Agrega que es un tema “complejo” y “delicado” pues no hay recursos para la obra y su cancelación definitiva podría malinterpretarse en el ámbito político.

“Estoy a favor de que se haga. Ya están los cimientos y la base, y fue un compromiso ciudadano; soy católico y veo una imagen positiva en el Cristo monumental de Villa Allende; además sería un atractivo turístico y a nivel local daría identidad a sus pobladores. Sin embargo no lo podemos construir con recursos federales y tampoco del ramo 33; de un Fondo Metropolitano podría ser, aunque habría que hacerlo de nuevo”, resume Theurel.

Theurel insiste en que un “santo patrono” daría identidad a los habitantes de Coatzacoalcos y en que hay un proyecto conjunto con organizaciones civiles, con el visto bueno de los católicos del puerto; sólo faltaría un acuerdo de cabildo y la autorización del Congreso local para cambiar el nombre del municipio a Coatzacoalcos del Espíritu Santo o Coatzacoalcos Villa del Espíritu Santo, en aras de darle identidad a los pobladores, como sucede con la Virgen de la Candelaria en Tlacotalpan, el Cristo Negro en Otatitlán o la Virgen de María Magdalena en Xico.

El túnel de la muerte

 

El pasado 14 de septiembre, brigadas de auxilio de la Secretaría de Marina, de Pemex y de la Secretaría de Protección Civil rescataron el cuerpo del capitán Miguel Carrasco Holguín, uno de los dos hombres que murieron en los trabajos de inmersión de uno de los remolcadores del túnel sumergido, obra magna del gobierno de Veracruz, la federación, la empresa Cotuco y la española FCC Construcción, que a ocho años de iniciada no ha sido concluida.

Pese a que en un comunicado conjunto la empresa Cotuco y el gobierno de Veracruz señalaron que el “accidente” fue ajeno a una responsabilidad de la empresa o de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) –encargada de supervisar la obra–, reporteros del sur de Veracruz afirman que la presión del gobierno de Duarte, de la empresa española y de la SCT para entregar a tiempo el túnel –que lleva 80% de avance– obligó a los trabajadores a realizar de manera apresurada los trabajos de inmersión, pese a que la corriente del río era muy fuerte en esos días.

Incluso empleados de la capitanía del puerto aseguraron que la corriente del río y las condiciones climatológicas no eran las más adecuadas y se lo hicieron saber a Cotuco.

Aunado al accidente, empleados que trabajan en el túnel sumergido –obra hoy semidetenida por la falta de materiales–detallan que ha habido otros momentos críticos.

Por la urgencia del trabajo, cuando fluyen los recursos se han originado “verdaderos momentos de caos”. Este año, por una excavación mal hecha se filtró agua al túnel, por lo que varios obreros estuvieron a punto de ahogarse.

El proyecto del túnel comenzó el 22 septiembre de 2004 con la firma del título de concesión entre el gobierno de Veracruz y la Concesionaria Túnel de Coatzacoalcos, S.A. de C.V. (Cotuco), operada mayoritariamente por la española FCC Construcción, una de las más favorecidas con contratos en el sexenio de Felipe Calderón.

Aunque la firma del convenio se hizo aún con Miguel Alemán Velasco como gobernador, no fue sino hasta el sexenio de Fidel Herrera cuando comenzó la construcción y con ello las afectaciones, que incluso llevaron a la suspensión de trabajos, que fueron reanudados en 2011 por instrucciones de Duarte.

El proyecto original preveía que terminaría de construirse en noviembre de 2010, para inaugurarse un mes antes de que Herrera acabara su sexenio y Theurel –a quien la Auditoría Superior de la Federación (ASF) le hizo varias observaciones sobre dicho proyecto– ocupara la alcaldía de Coatzacoalcos.

Según la auditoría 09-A-30000-04-0548 de la ASF, hecha en 2009, se reportaron severas irregularidades por parte de las autoridades locales y federales, así como de la empresa que lleva a cabo la obra, cuyo costo inicial era de 2 mil 100 millones de pesos y que ahora, hasta noviembre de 2012, ronda los 3 mil 600 millones, según Luis Rafael Anaya, director general de Inversión Pública de la Tesorería de Veracruz.

El secretario de Comunicaciones, Raúl Zarrabal Ferat, admitió que el costo podría incrementarse y dijo que por las condiciones climatológicas y por el accidente de septiembre era mejor suspender el trabajo hasta el año entrante, “para evitar más riesgos”.

La ASF emitió un “dictamen negativo” pues acotó que el gobierno de Veracruz incumplió las disposiciones normativas aplicables a la planeación, programación, presupuestación, licitación, contratación, ejecución y pago de la obra.

En la revisión de la auditoría 2010 las observaciones e inconsistencias también fueron considerables, pues en ambas hay irregularidades que se aproximan a los 400 millones de pesos.

Un empresario constructor, quien pide el anonimato, afirma que el costo de más de mil millones de pesos de la construcción del túnel sumergido y el “desfalco” de 400 millones de pesos detectados por la ASF se deben a que los gobiernos de Herrera y de Duarte se tardaron en hacer el proyecto y aplicar los recursos.

Las responsabilidades directas recaerían en los últimos tres titulares de la Secretaría de Comunicaciones: Theurel, Zarrabal –aspirante a la alcaldía de Boca del Río– y José Guillermo Herrera Mendoza, exdirigente estatal de Convergencia y actual subsecretario de Turismo, quien fue titular de Comunicaciones en el gobierno de Herrera.

La ASF observó que en la construcción del túnel sumergido de Coatzacoalcos no se cumplió con los parámetros mínimos de calidad de los materiales y procedimientos de construcción. La auditoría agregó que se hicieron “pagos improcedentes” de 22 millones 90 mil 600 pesos por el acero de refuerzo, y de 42 millones 467 mil 600 pesos “por concreto”.

Ante ese cúmulo de irregularidades Theurel sólo dice que es una obra “muy compleja” y “única en Latinoamérica”, y agrega que por las inconsistencias e irregularidades fue citado “infinidad de veces” y nunca se hizo acreedor a una multa o sanción.

“El túnel sumergido, con la inversión española y con la participación de los tres niveles de gobierno, es una obra multiauditada; en el tiempo que yo fui titular de Secom se me hicieron múltiples observaciones, pero todas las solventé hasta febrero de 2010, que fue cuando me separé del cargo para buscar la alcaldía; a partir de ahí ya no respondo”, señala.

En referencia al retraso y a las múltiples quejas que hay por las afectaciones al mercado 12 de Noviembre, que con la construcción del túnel vio morir su actividad económica, así como los restaurantes y las marisquerías de la avenida General Anaya, el alcalde apunta: “Cuando construyes un túnel o un puente sabes cuándo lo inicias, pero no cuándo lo terminas; es una obra muy complicada y de alto riesgo, que hoy ya tiene un avance de 80%”.

En la danza de dinero del túnel, el gobierno de Veracruz tuvo que devolver el año pasado 395 millones 842 mil 700 pesos a la tesorería federal por los hoyos financieros detectados por la ASF.