Contra la tala de árboles en la delegación Álvaro Obregón

Señor director:

Como quedó de manifiesto en el Paseo de la Reforma, algunas autoridades citadinas viven en una realidad alterna. El delegado de Álvaro Obregón, Leonel Luna, anunció que hará peatonal el camellón central de la avenida Miguel Ángel de Quevedo entre la Glorieta de los Coyotes y el parque La Bombilla. Pondrá allí un andador, jardineras y bancas, como parte de un “corredor cultural” en Chimalistac-San Ángel. El problema es que resulta imposible hacer tal cosa sin talar todos los árboles del camellón, unos 200.

Para “rescatar” el “esplendor de San Ángel”, zona histórica protegida, el delegado se propone instalar jardineras y cemento realizando esa tala en la avenida que lleva el nombre del Apóstol del Árbol… ¿Y para qué querría arrasar el camellón a fin de crear un nuevo Jardín de las Delicias, de 800 metros cuadrados, si literalmente a unos metros hay dos espléndidos parques públicos que suman 35 mil metros cuadrados de extensión con muchísimas bancas?

El delegado anterior, Eduardo Santillán, empezó a desarrollar el “corredor cultural” solapadamente, debido a la resistencia de los vecinos. La delegación instaló vendedores ambulantes de libros en el Parque La Bombilla de 2008 a 2011. En 2010 encementó prados en el Parque Tagle, la primera afectación de esa área verde en 50 años. En enero de 2012, Santillán intentó destruir por sorpresa el protegido espejo de agua de La Bombilla para instalar la fuente de chorros saltarines que Leonel Luna ha vuelto a anunciar alegremente.

En 2011, la secretaria del Medio Ambiente del DF, Martha Delgado, quiso meter dos golazos más allí mismo: uno, talar miles de árboles en el camellón central de la calle Paseo del Río y encementar éste para “rescatarlo”; y dos, construir ilegalmente una planta biológica-infecciosa de aguas cloacales y tóxicas en Chimalistac para embellecer la colonia. Ni Santillán ni la Seduvi clausuraron la obra pese a que no contaba ni con permisos de construcción. Todo esto se hizo transgrediendo deliberadamente las leyes y queriendo enfrentar a los vecinos con hechos consumados, mientras Leonel Luna promovía ante la UNESCO la declaración de Chimalistac como patrimonio cultural de la humanidad.

¿Hay aquí un patrón? Presentar de nuevo el engañoso “corredor cultural”, con el  despropósito de referencia añadido, es una apuesta a la desmemoria de los ciudadanos y una muestra de que las autoridades, emancipadas de la realidad, no olvidaron nada ni aprendieron nada.

Los ciudadanos han demandado, en vano, buen gobierno y rendición de cuentas. Eso comienza por obedecer la ley, aplicar los recursos a las necesidades verdaderas y revertir el ruinoso estado del equipamiento urbano y la atrofia de los servicios de mantenimiento, limpia, desazolve, iluminación y seguridad en la zona.

 

Atentamente

Licenciado Ignacio Chávez L.

Comité Ciudadano Hacienda
Guadalupe Chimalistac