El cine nacional, logros y fracasos del sexenio

El recuento de cifras tras seis años del gobierno calderonista arroja saldo favorable en fortalecimiento a la cinematografía hecha en México. Varios logros se debieron no tanto a gestiones presidenciales o del Conaculta, sino a convocatorias de Marina Stavenhagen al frente del Imcine u otras leyes impulsadas desde el Senado por la actriz María Rojo. En comparación con el mandato de Fox, creció el público asistente para las cintas mexicanas, pero en salas nacionales se continúa privilegiando a los estrenos hollywoodenses.

De 2007 a 2012 se consolidó la producción de películas mexicanas, según Marina Stavenhagen, directora del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine).

Y este año fue el mejor: “Se produjeron 90 títulos”.

Por ello, Consuelo Sáizar, expresidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), presumió que fue “el sexenio del cine”, porque en los seis años del gobierno de Felipe Calderón el presupuesto para la “industria” del cine pasó de mil 772 millones de pesos a 6 mil 260 millones de pesos, y los espectadores crecieron de 38 a 57 millones.

Víctor Ugalde, presidente de la Sociedad Mexicana de Directores-Realizadores de Obras Audiovisuales, acepta que de 2006 a 2012 se ejerció uno de los presupuestos más altos de nuestra historia en el sector cultura y al cine se le benefició pero no por el Ejecutivo panista, sino “como resultado de la labor del Poder Legislativo, con los senadores y diputados de las legislaturas XLVIII a la LXI (Javier Corral, María Rojo, Manlio Fabio Beltrones e Inti Muñoz, etcétera), y las convocatorias del Imcine”.

Desmiente que los espectadores crecieran de 38 a 57 millones, es decir 50%:

“Según los informes del Imcine y el informe de Rentrak, en el sexenio de Fox fueron 62 millones los mexicanos que vieron 137 películas que se estrenaron, mientras que el sexenio que terminó ascendió a sólo 71 millones para 324 estrenos. El incremento fue de 14.15% y no de 50%.”

En el sexenio de Calderón, el número de producción de filmes por año fue en promedio de 70, debido al Estimulo Fiscal a Proyectos de Inversión en la Producción Cinematográfica Nacional (Eficine), creado en 2003 e incluido en el artículo 226 de la Ley del Impuesto sobre la Renta, gracias a los senadores Carlos Sotelo y María Rojo, entre otros, “pero no por Sáizar ni por Calderón”, a decir de Ugalde.

Además, los cambios que incidieron en la parte de la producción fueron en la década de los noventa, con la reforma a la Ley Federal del Cine en 1992 y la creación de dos fideicomisos, el Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (Foprocine), en respuesta a las demandas de la industria cinematográfica para la reactivación del cine mexicano, y el Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine), incluido en la Ley Federal de Cinematografía en 1999. El primero es para películas más de autor y experimentales y el segundo para proyectos de calidad pero más comerciales.

En realidad, desde el Congreso de la Unión se promovió una serie de reformas a la Ley Federal de Cinematografía y a la Ley del Impuesto sobre la Renta, para incrementar la producción nacional, y fue reformado el artículo 226 para incorporar estímulos fiscales.

La reforma aprobada fue publicada el 30 de diciembre de 2003. El recurso no excede los 500 millones de pesos anuales. Pero el nuevo artículo presentó problemas entre la comunidad del cine y los potenciales inversionistas, por la complejidad de sus reglas de operación y a la enmarañada interpretación de éstas. Entonces, en diciembre de 2005 se volvió a reformar para mejorar el mecanismo fiscal.

Un año después, en diciembre de 2006, el artículo 226 volvió a sufrir una reforma con dos objetivos: ampliar el estímulo y que éste no pudiera exceder de 10% del Impuesto sobre la Renta a su cargo en el ejercicio inmediato anterior a su aplicación. Y se incorporó un nuevo Comité Interinstitucional.

Stavenhagen recuerda que en diciembre de 2006 se publicaron modificaciones al artículo 226 (Eficine) para su entrada en vigor en los primeros meses de 2007:

“El Instituto realizó gestiones ante las instancias involucradas para concretar la creación del Comité Interinstitucional, conformado por el Conaculta, el Imcine y la Secretaría de Hacienda. Una vez que se formalizó la integración del Comité y después de varias sesiones de trabajo, aprobó las reglas generales, las cuales se publicaron en el Diario Oficial de la Federación el 15 de marzo de ese año, en ellas se establecen las facultades de sus integrantes y los procedimientos para obtener los apoyos del Eficine.”

Al presentar su informe el pasado 27 de noviembre, Stavenhagen señaló que a través del Eficine se realizaron, de 2007 a 2012, 285 largometrajes de ficción, documental y animación.

 

Casi 80 cintas anuales

 

En promedio cada año, de 2007 a 2012, se filmaron aproximadamente 76 proyectos apoyados por el Imcine, el Foprocine, el Fidecine y el Eficine.

La autora del guión de la película De la calle, de Gerardo Tort, explica que fomentar la producción cinematográfica no era el único reto al que se enfrentaba el Imcine en los pasados seis años, porque el gran problema del cine nacional sigue siendo su poca distribución:

“Con la finalidad de buscar una solución a la distribución del cine mexicano surge el Estímulo a la Promoción de Cine Mexicano (Eprocine), que incentiva el esfuerzo de la distribución cinematográfica nacional y se ha enfocado a dos circuitos, el comercial y el no comercial.”

Al Eprocine le fueron asignados fondos a través de una ampliación al rubro de Cultura por 280 millones de pesos, establecidos en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2012 para Programas Culturales. Así que para la distribución cinematográfica se le dotó con 80 millones de pesos, eventualmente repartidos por 60 proyectos incluyendo todo gasto hecho en México referido a la producción y posproducción de una película o producción audiovisual, que tenga los comprobantes fiscales que la ley mexicana exige.

Sin embargo, el 2 de febrero pasado, la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMCC), junto con la Sociedad Mexicana de Directores-Realizadores de Obras Audiovisuales, envió una carta a la SEP y al Conaculta donde denuncia el apoyo de cantidades de dinero alarmante a películas como Colosio: el asesinato, de Carlos Bolado; Cinco de Mayo, de Rafael Lara, y Morelos, de Antonio Serrano, “sin un sistema de adjudicación claro y transparente”.

A pocas horas de terminar su gestión, Stavenhagen asienta que persisten pendientes, como legislar el tiempo en pantalla (“porque no está claro”) y ver cómo acercar públicos al cine mexicano.

En cambio, Sáizar quiso terminar su gestión para lucimiento de Felipe Calderón renovando la Cineteca Nacional (Proceso, 1878) y los Estudios Churubusco, cuando no concluyó ninguno de ambos proyectos. El 28 de noviembre, el panista recorrió “para supervisar” las obras de la Cineteca Nacional, y Sáizar reconoció que al ahora presidente Enrique Peña Nieto le corresponderá inaugurarla, si bien a principios de noviembre inauguró la Escuela de Guión Cinematográfico “Mauricio Magdaleno” en Morelia, Michoacán.

 

Avances

 

Al cierre de 2007 se produjeron 70 películas mexicanas, 10% más que en 2006, de las cuales 41 fueron apoyadas con recursos públicos, sumando 43 cintas mexicanas de estreno comercial. El año pasado salieron en cartelera 33 largometrajes.

Para 2008, la producción nacional alcanzó la cifra de 70 películas, contando 57 de ellas con apoyos del Estado, y estrenando 46 en salas comerciales, mientras que de los 75 largometrajes del año 2009, 53 contaron con apoyos públicos y hubo estrenos de 54 películas mexicanas. El 2010 cerró con 58 películas apoyadas por recursos públicos, lo cual representó 84% del total de la producción de cine nacional, que llegó a 69 cintas, y 54 estrenos. En 2011 se filmaron 67 películas, 59 de estreno y 58 con apoyo estatal. Nueve de ellas correspondieron a la iniciativa privada.

Tras numerosas reuniones de trabajo que encabezó el Imcine con ProMéxico, este año quedó finalmente instalado el Fondo ProAudiovisual, un programa de fomentos a la industria audiovisual complementario a las políticas públicas de apoyo a la industria que ya existan en México, y otorga incentivos de hasta 17.5% de los gastos de producción hechos en nuestro país. Consta de un rembolso en efectivo aplicado sobre los gastos realizados comprobables y la devolución del IVA causado aquí.

Adicionalmente, se creó un esquema de atención integral y especializada a la producción de cintas y audiovisuales de alto impacto para ofrecer a las producciones una mejor experiencia al filmar en nuestro país. Para los reembolsos financieros, el Fondo ProAudiovisual considera a cualquier película o producción audiovisual que gaste en México un mínimo de 40 millones de pesos en producción, y 10 en posproducción de animación y videojuegos.

Entre los gastos comprobables están: pagos de nómina de trabajadores, actores de reparto, cuotas sindicales, renta de equipo especializado, renta de autos y combustibles, entre otros.