El 24 de noviembre, en unas competidas elecciones por la presidencia del PAN en el Estado de México, los consejeros panistas se inclinaron por Óscar Sánchez Juárez –un confeso admirador de Hitler que fue impulsado por el Grupo Tlalnepantla–, quien venció a su contrincante Jorge Inzunza por un solo voto. Molestos por el resultado, algunos militantes ya piensan en abandonar Acción Nacional, mientras otros esperan que el CEN panista invalide los resultados. Apenas conocido el nombramiento de Sánchez Juárez, el historiador Enrique Krauze escribió en su cuenta de Twitter: “El PAN vuelve a uno de sus orígenes, el fascismo”.
El primer proceso interno del Partido Acción Nacional (PAN) tras su catástrofe en la elección federal, en el Estado de México, fue un cochinero: Manipulación de órganos partidarios, expulsiones, amenazas, compra de votos hasta en 150 mil pesos e imposición como presidente estatal de Óscar Sánchez Juárez, un confeso admirador de Adolfo Hitler.
En la entidad que gobernó Enrique Peña Nieto –a quien Felipe Calderón entregó el poder– y que fue clave en el triunfo de Vicente Fox, el PAN libra una encarnizada disputa que, en la elección del sábado 24 de noviembre, triunfó por un solo voto Sánchez Juárez, candidato del grupo del expriista Ulises Ramírez.
La facción antagónica, que tuvo como candidato a Jorge Inzunza, está encabezada por el expresidente nacional del PAN Luis Felipe Bravo Mena, quien describió el cochinero en la sesión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), el 26 de noviembre, órgano que debe ratificar o invalidar la elección de Sánchez Juárez, que ya fue impugnada.
En lo que es la peor crisis del panismo mexiquense –análoga a la que sufre a nivel nacional–, los dos grupos en algo coinciden: Son protagonistas de un torneo de trampas, como nunca antes, en la disputa por controlar el PAN, degradado a tercera fuerza estatal.
“Es un proceso viciado de origen”, afirma Inzunza, quien asegura que el triunfo de Sánchez Juárez, con 52 votos de consejeros contra 51, obedeció a prácticas toleradas por la parcialidad de los órganos internos: “Favoritismos, trampas, dinero, grillas, un esquema que ha deteriorado la imagen del partido”.
Ulises Ramírez, coordinador del PAN en el Congreso local y cabeza del hegemónico Grupo Tlalnepantla, está de acuerdo con Inzunza y Bravo Mena en que hubo un cochinero en la sesión del Consejo Estatal:
“Sí, nunca había visto yo tanta gente ofertando dinero del lado de Bravo Mena, no había visto tanto cochinero en una elección, generado por ellos, todas las elecciones se quedaron chicas, pero finalmente, a pesar del reparto de dinero que estuvieron haciendo, el PAN ya dijo para dónde quiere hacerse.”
Ramírez se ufana de que el presidente nacional del PAN, Gustavo Madero, le aseguró que el CEN ratificará la elección de Sánchez Juárez: “La plática que tuve con él es que la va a ratificar este fin de semana, a más tardar el lunes que hay sesión”.
A su vez, Sánchez Juárez, acusado por sus adversarios de enriquecerse repentinamente y de desviar 720 mil pesos del Congreso local a su precampaña para senador, asegura que miembros del grupo de Bravo Mena son los que hacen trampa, como la compra de votos de consejeros hasta en 150 mil pesos.
“Coincido con el calificativo de cochinero. Es lamentable ese tipo de prácticas, y lo peor es la doble moral que tienen: Señalan el cochinero, pero no alcanzan a ver que quienes iniciaron el cochinero fueron ellos.”
Y es que, según información del grupo de Ramírez, pero también del de Bravo Mena, unos 25 consejeros del PAN fueron citados por el diputado Enrique Vargas del Villar en el hotel Fiesta Inn de Naucalpan, un día antes de la elección, para ofrecerles 150 mil pesos a cambio de su voto.
“Tenemos videos de cómo entraban consejeros, muchos, que fueron citados ahí”, asegura Sánchez, mientras que Ramírez afirma que uno de los que recibió 150 mil pesos los entregará al CEN, “porque le pesó mucho en la conciencia”, y hasta al líder juvenil, Aldo Vega, le ofrecieron esa cantidad el día de la elección.
–¿Quién se la ofreció?
–Enrique Vargas, Pedro Rodríguez, el alcalde de Atizapán, y el presidente del partido, la gente de Gustavo Parra y Bravo Mena. Entonces ellos se pueden echar agua bendita, pero la verdad es que hicieron y deshicieron más que nunca en la historia del PAN. Yo he jugado muchísimas elecciones de éstas y nunca había visto algo así.
Órganos facciosos
Los simpatizantes de Inzunza aseguran, a su vez, que la compra de votos de consejeros por parte del grupo de Ramírez se hizo en las oficinas de éste, en Tlalnepantla, y uno de los operadores fue Anuar Azar, coordinador financiero de la bancada panista en el Congreso.
Además del ofrecimiento de “chambas” en ayuntamientos del PAN y aun del PRD, como Ciudad Nezahualcóyotl –donde hubo una alianza de facto–, un episodio cobra relevancia en la contienda que se decidió por un voto: La expulsión de la consejera Teresa Garduño, materializada por la Comisión de Orden –controlada por Ramírez– la víspera de la elección, porque apoyaba a Inzunza.
“Fue un proceso viciado que termina un día antes de la votación: Sabiendo que yo era un voto en contra, la Comisión de Orden hace un proceso exprés, pero lo más grave es que no me notifica. Se me vulnera mi derecho a votar, lo que afecta la decisión del PAN en un estado y, al no conocer la resolución, no me permite defenderme en tiempo y forma.”
La Comisión de Orden, afirma, está a las órdenes del grupo Tlalnepantla: El presidente, Raymundo Guzmán, es suplente de Ulises Ramírez; el secretario Adán Juárez es diputado allegado a éste, lo mismo que Zoé Delgado, que es también consejero estatal.
Y lo grave: Raymundo Guzmán, quien también es consejero estatal, y Juárez asistieron al cierre de campaña de Sánchez Juárez, el sábado 17, lo que contraviene el principio de imparcialidad.
“Ellos manipularon el asunto. Los demás miembros de la comisión no fueron convocados a sesionar y luego intentaron que firmaran el expediente, pero se negaron. Utilizaron lo jurídico para disfrazar lo político.”
Garduño, enemiga de Ulises, dice que es de enorme gravedad lo que ocurre con el PAN en el estado: “Estamos dando muestras de un partido que está contaminado por dentro y está lanzando hacia afuera las peores pestilencias políticas”.
La corrupción del PAN en la entidad se le atribuye al Grupo Tlalnepantla, integrado por expriistas que ingresaron a ese partido en 1995, cuando el presidente estatal Noé Aguilar Tinajero les abrió las puertas, aunque ahora se arrepiente.
“Sí tengo cargo de conciencia”, dice el viejo panista, quien asegura que existen pruebas suficientes para que el CEN anule la elección, porque los órganos internos actuaron de manera facciosa, como lo ilustra el caso de Garduño.
La Comisión Electoral está también dominada por el Grupo de Ulises Ramírez, dice Noé Aguilar, y el operador principal es el secretario general del comité estatal, Víctor Hugo Sondón, pero algunos de ellos son al mismo tiempo consejeros estatales y hacían campaña por Sánchez Juárez.
“Se dieron casos de que miembros de la comisión fueron a ver a consejeros y les llevaron al candidato para pedirles su apoyo. No sólo era una comisión conformada con allegados al grupo, sino que hicieron campaña a favor de Sánchez, cuando deberían ser imparciales.”
Por ello, Noé Aguilar afirma que se solicitará al CEN que no sólo anule la elección, sino que además no permita que Sánchez Juárez sea candidato, siendo admirador de Hitler.
“Vamos a pedir al CEN que se cambie de candidato. Óscar Sánchez no puede ser ni candidato, porque tiene una ideología y un pensamiento que no van de acuerdo con el partido. Con lo de Hitler no queremos dar una señal a la sociedad de que somos fascistas o vamos al fascismo.”
Acto detestable: Krauze
Y es que la elección del PAN en el Estado de México tiene también otra arista: Óscar Sánchez Juárez, el presidente electo, se manifestó públicamente admirador de Hitler en mayo pasado, cuando era candidato a senador y terminó en tercer lugar.
En una entrevista con la reportera Irma Valadez, de Reforma, Sánchez Juárez declaró su simpatía por el dictador alemán Adolfo Hitler y por el emperador Julio César.
“Fueron hombres que trascendieron en la historia, que dominaron el mundo, a lo mejor no de la manera más convincente para todos, pero admiro el liderazgo que ambos tenían para que miles de gentes estuvieran dispuestas a dar la vida por ellos”, expresó el panista, lo que generó una protesta de miembros de la comunidad judía.
Ante ello, el PAN se deslindó de las expresiones del candidato y la candidata presidencial de ese partido, Josefina Vázquez Mota, se disculpó con la comunidad judía y dijo que ese personaje no debía estar en la boleta. Madero lo respaldó.
Sin embargo, el lunes 26 de noviembre, a través de su cuenta de Twitter, el historiador Enrique Krauze reaccionó: “El PAN vuelve a uno de sus orígenes, el fascismo: elige a Óscar Sánchez, admirador de Hitler, como su dirigente en Edomex. Acto detestable”.
El publicista Carlos Alazraki también manifestó su repudio al “absolutamente despreciable Sr. Sánchez” por su admiración a Hitler y a Julio César, y lo tildó de ignorante en el diario La Razón.
En entrevista con el reportero, vía telefónica, Sánchez Juárez se escabulle de su simpatía a Hitler y asegura que sus palabras fueron sacadas de contexto. “No dije lo que ahora muchos quieren señalar o afirmar que yo dije”.
Es más, se ufana de que los judíos del Estado de México y del municipio de Huixquilucan, donde hay una gran comunidad y donde él vive, sufragaron por él: “La gran mayoría de ellos me dieron su voto y su confianza, porque me conocen”.
–¿La comunidad judía votó por usted a pesar de su simpatía por Hitler?
–Ahí están los resultados de la votación.
–Si no lo admira, ¿entonces repudia a Hitler?
–Yo ya no me meto en ese tema. Eso quedó en la campaña.
–¿Qué piensa de Hitler y del nazismo?
–Fue un hombre que pasó por la historia.
–¿Nada más?
–No tendría nada más que decirle en este momento.
Desbandada
El CEN del PAN es el que debe ratificar o declarar la nulidad de la elección, algo que para el Grupo Tlalnepantla es inadmisible, y para ello usará su alianza con Madero, mientras que para el grupo de Inzunza es indispensable una nueva elección.
Inzunza no ignora la relación de Ulises Ramírez con Madero, pero espera que haya imparcialidad, no complicidad:
“Sería muy lamentable la complicidad de la institución con un grupo político del Estado de México. Desgraciadamente hemos tenido recientemente muchas muestras de esta complicidad, pero hacemos un llamado al presidente del partido para que actúe con imparcialidad.”
Pero Ramírez no tiene duda de que Sánchez Juárez será ratificado por el CEN presidido por Madero, con cuyos operadores, Jorge Villalobos, Rodolfo Dorador, Guillermo Anaya y Luis Alberto Villarreal, comparte señalamientos de negocios oscuros.
“Compartimos un proyecto nacional juntos y estoy seguro de que este grupo dará mucho qué decir en las próximas elecciones rumbo a la elección del próximo presidente del PAN, el próximo año”, dice Ramírez.
Noé Aguilar, con 31 años de militancia, afirma que la actual es la peor crisis que vive el PAN en el Estado de México y a nivel nacional, por lo que el CEN debe ser muy responsable, y advierte:
“Si el CEN ratifica a Óscar Sánchez es probable que haya una desbandada de panistas en el Estado de México. Yo mismo estaría analizando mi estancia en un partido presidido por alguien que no piensa con los principios de doctrina o la ideología del partido.”
Otro panista que también está valorando renunciar al PAN, luego de la elección de Sánchez Juárez, es Ignacio Labra, quien declinó ser presidente por Inzunza y quien fue vetado para integrar el nuevo comité estatal.
“Si no hay canales para dialogar, nos están haciendo que tomemos decisiones más drásticas. Yo estoy dando la última batalla. Prefiero claudicar que ser cómplice de pillos.”








