Los narcos y Alicia

Varias de las novelas de Élmer Mendoza han retratado la llamada cultura del narcotráfico. Con Balas de plata y La prueba del ácido inició una saga, cuyo actor principal es el detective Édgar El Zurdo Mendieta, que ahora reaparece en la narración Nombre de perro (Tusquets Editores. Col. Andanzas; México, 2012. 209 p.).

La historia trata del ajuste de cuentas motivado por un despecho. En una reunión de varios jefes del narco, convocada por la jefa del Cártel del Pacífico, Samantha Valdés, para no caer en el juego de la guerra declarada por el Estado, sucede que asesinan a su amante. La cabecilla desesperada busca al Zurdo Mendieta para que descubra al asesino. Mientras tanto la violencia contenida de varios grupos, ante el crimen, se desata y ocasiona una terrible matanza. En esta situación aparecen un hijo del Zurdo y la madre, lo que constituye un contrapunto a los excesos desencadenados. Así la historia oscila entre malhechores, familiares, policías y militares que llevarán al detective a descubrir al asesino.

En Nombre de perro Mendoza trata sobre el impulsivo mundo del narcotráfico. Los delincuentes al transgredir el orden se saben perseguidos por la autoridad. El rastreo aviva las emociones y los transforma en sujetos intolerantes, que reaccionan frente a aquello que les impide realizar sus abusos. Así eliminan a los rivales y buscan crear un ambiente en donde puedan actuar a capricho. Sin embargo, la condición ilegal mantiene una persecución policiaca, que intentan evitar mediante la extorsión. También la violencia con que actúan provoca un resentimiento social, contenido por el miedo, que los rechaza.

Nombre de perro es una interesante historia escrita con los nervios que provoca cortes en la historia, no siempre logrados, y digresiones que confunden al lector. l

 

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urante 1895 apareció la primera edición de Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas escrito por Lewis Carroll, seudónimo del escritor inglés Charles L. Dodgson. La historia surgió durante un paseo por el río Támesis realizado por Carroll, un reverendo y las tres hermanas Liddell: Charlotte, Edith y Alice. Por el calor detienen la embarcación y descienden a refrescarse bajo la sombra de unos árboles. Para distraer a las niñas Carroll les cuenta la disparatada historia de Alicia que, cierto día por seguir al conejo blanco, cae en un túnel. Cuando finaliza el descenso, entra en el extraño mundo de los absurdos, donde tendrá aventuras inusitadas.

Ahora aparece Alicia en el país de las maravillas (Fondo de Cultura Económica. Col. Clásicos del Fondo; México, 2012. 129 p.) en una nueva versión, ilustrada por la artista francesa Rebecca Dautremer, quien dibuja al personaje a partir de la fisonomía de Alice Liddell. La recreación que hace de los diferentes actores, paisajes y situaciones rompe con las acartonadas láminas de Disney, al recurrir a la fantasía, la imaginación y el colorido. Así el relato ilustrado con seres increíbles y panoramas fantásticos, dibujados espléndidamente, concuerda con la historia. El fondo ha editado un libro objeto, de amplio formato, fino papel e impecable edición que vale la pena adquirir o regalar en esta época.