Como en otras entidades, el comité del Movimiento de Regeneración Nacional en Jalisco fue electo en medio de acusaciones de imposición y de que el presidente local representa intereses ilegítimos y, según los inconformes, hasta ilegales. Incluso el candidato a la gubernatura por el Movimiento Ciudadano y aliado de Andrés Manuel López Obrador en las pasadas elecciones, Enrique Alfaro, duda que Morena tenga buenas expectativas en el estado.
Detrás del proceso para elegir al presidente del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en Jalisco, Humberto Ortiz Ramírez, se encuentra la mano del empresario farmacéutico Carlos Lomelí Bolaños, mecenas de la carrera política de Andrés Manuel López Obrador y quien causó revuelo en los medios de comunicación en 2008, cuando la DEA informó que lo investigaba por su presunta relación con narcotraficantes.
Delegados de Morena comentaron a Proceso Jalisco que Ortiz, elegido presidente en la asamblea del 27 de octubre, es incondicional de Lomelí Bolaños, ya que, afirman, es gerente de imagen del Grupo Lomedic, la fabricante de medicamentos de Lomelí (a su vez excandidato al Senado de la República), así como director de la asociación civil México MeUno, que preside el empresario.
Relatan que desde el Distrito Federal se le indicó a la asamblea de Morena Jalisco que no se hicieran listas para votar ni se formaran bloques, lo cual fue ignorado por Humberto Ortiz y Enrique Ibarra, este último coordinador del movimiento hasta octubre pasado. “Jamás han renunciado a sus modos priistas”, dice uno de los inconformes.
Las supuestas anomalías fueron denunciadas nuevamente, en conferencia de prensa, el viernes 16 por varios delegados de Morena y por Marco Tulio Rosas, quien se quedó al frente de la secretaría general del nuevo partido. Luego del zafarrancho que impidió designar algunos cargos, los inconformes exigieron que la asamblea estatal se reanudara sólo al terminar el Congreso Nacional del lunes 19 y martes 20, para completar los nombramientos, ya que no había equidad ni transparencia para continuar en ese momento. Sin embargo, reconoce uno de los delegados, desde el Distrito Federal los instruyeron para continuar con el procedimiento y las designaciones concluyeron el 19:
Como integrantes de la comisión de Honestidad y Justicia quedaron Eduardo Velasco, Vicente Barreto, Manuel Sánchez, Amador Barrera y David Arce. En la Secretaría de Derechos Humanos se nombró a Pablo Arellano; en la de Jóvenes, a Paola Miranda; en la de Mujeres, a Norma Alicia Camacho; en la de Indígenas y Campesinos, a Guillermo Rojas; mientras que en Producción y Trabajo se designó a Ramón Velázquez.
En un correo electrónico enviado a este semanario el martes 20, personas que se afiliaron a Morena mucho antes de que se planteara su transformación en partido expresaron su desencanto porque, contra lo que pretende el excandidato presidencial, la organización ya es un “refugio de gente sin quehacer, carente de ideales y esfuerzos, aunque también existe gente con mística y honradez”.
Según los entrevistados, en Morena la mayoría son activistas que reparten periódicos y volantes, caminan, tocan puertas, convencen, cuadriculan barrios y colonias para hacer proselitismo casa por casa, pero a Humberto Ortiz nunca lo han visto trabajar ni proponer. En cambio, acusan, sí se le ha visto en camionetas entregando a los brigadistas los impresos que paga Lomelí Bolaños.
Sólo se explican la llegada de Ortiz a la presidencia de Morena Jalisco por un dedazo de AMLO, ya que tuvo una relación cercana hace ocho años con José Zamarripa, jefe de asesores del entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal y a quien éste envió como coordinador de las Redes Ciudadanas en Jalisco. “Aparecía a su lado Humberto Ortiz, quien desde entonces jamás se ha bajado del presídium”, precisan.
Los disidentes de Morena desconfían de la honorabilidad de Lomelí Bolaños aun en los negocios; les sorprende que en 12 años haya aumentado su plantilla de 10 a 500 empleados y que actualmente trabaje con 29 hospitales del Gobierno del Distrito Federal, 460 centros de atención médica de Jalisco y 100 en Aguascalientes, así como cinco hospitales centrales de Nayarit y otros cinco en Colima.
Atribuyen parte de su riqueza a la venta de medicamentos al Seguro Popular de Jalisco y el IMSS, a cuyas instituciones ha dejado sin abastecimiento (Proceso Jalisco 330).
Lomedic está en la lista de las 10 empresas a las que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos les atribuye vínculos con el narcotráfico. En Jalisco, Lomelí ha recibido contratos millonarios de las administraciones panistas de Alberto Cárdenas Jiménez, Francisco Ramírez Acuña y Emilio González Márquez, según informó el diario Excélsior el pasado 24 de septiembre. Este último le adjudicó un contrato por 195 millones de pesos, aun después de que la DEA lo vinculó con el cártel de los Amezcua Contreras en la producción de metanfetaminas.
El convenio del gobierno estatal con Lomelí quedó registrado en la licitación pública 43068000-1004-09. En 2009 el empresario ganó otro contrato por más de 65 millones para proveer a los hospitales civiles de Guadalajara, que controla el Grupo Universidad, liderado por el exrector Raúl Padilla López.
El grupo disidente de Morena estima que en 2012 Lomelí tuvo ganancias cercanas a 700 millones de pesos, y que su intromisión en la conformación del comité estatal del nuevo partido obedece a su interés por tener un presidente afín que le facilite su postulación a la alcaldía de Guadalajara en 2015 “y lo que siga”.
Se preguntan: “¿AMLO sabrá o no la joyita que es Lomelí? Muchos dicen que sí, pero que se hace porque le conviene”.
Consultado por teléfono, Humberto Ortiz admite que trabajó como publicista del Grupo Lomedic y director de la asociación México MeUno, pero aclara que hace tiempo se separó de ambas funciones. Y descalifica las acusaciones:
“No les veo mucha solidez. Habría que preguntarle al señor Lomelí si él desea contender por un cargo de elección popular. Y si lo que quiere decir es que el doctor influyó en las elecciones de Morena, no tiene ningún sentido. No hay nadie detrás de mí, yo más bien creo que eso es producto de la derrota de mis adversarios.”
Atribuye la interrupción de la asamblea en la que fue elegido a “un grupo ajeno” a Morena, pero no considera el hecho como una señal de división interna del incipiente partido, sino como parte de la democracia, que en el país todavía ve inmadura.
El presidente estatal de la organización lopezobradorista acepta que en el proceso de elección se elaboraron planillas –lo que estaba prohibido en la convocatoria–, pero argumenta: “Yo veo que de manera natural determinadas personas impulsaron a determinada gente, pero más por los perfiles y no porque corresponda a una cuestión de cuotas políticas”.
También minimiza los señalamientos de que fue impuesto por AMLO: “Fui elegido por la mayoría de los consejeros del estado, eso tiene que quedar claro. Las personas que dicen eso (que fue impuesto) lo utilizan como un argumento político para golpear a Morena. Faltan a la verdad. Es la primera elección democrática, yo soy producto de esa primera elección democrática”.
Una vez completados el comité estatal y el nacional de Morena, Ortiz adelanta que tiene un plan de acción para el registro de la organización como partido político. El año entrante comenzarán a integrar los comités de los 125 municipios jaliscienses e iniciarán la campaña de afiliación en la entidad.
Asimismo retomarán el padrón del gobierno legítimo de AMLO y le preguntarán a la gente si desea continuar en Morena, con la meta de llegar en 2013 a 1 millón y medio de militantes registrados, y a otros tantos el año siguiente.
“Vamos a seguir con la publicación y distribución de nuestro periódico mensual, Regeneración, y a integrar un programa muy ambicioso de formación política para los jóvenes. Vamos a hacer cuatro seminarios en el estado.
“Vamos a desarrollar una campaña de concientización, a impulsar los derechos humanos, la defensa del patrimonio nacional y del patrimonio familiar, nos vamos a oponer a la intención del gobierno que va a entrar de incrementar el IVA hasta 22%… En fin, tendremos una gran asamblea estatal para cumplir los requisitos del Instituto Federal Electoral.”
Sin futuro
El excandidato al gobierno del estado por el partido Movimiento Ciudadano (MC), Enrique Alfaro Ramírez, quien se alió con AMLO en el proceso electoral, comenta que la ruta que éste trazó no tiene mucho futuro en Jalisco porque sigue una lógica nacional y pierde de vista la realidad de cada entidad:
“Estoy cada vez más convencido de que la política nacional se construye desde lo local y no necesariamente en una lógica estrictamente centralista. En ese sentido, nosotros creemos que Morena hará su trabajo, generará desprendimientos importantes del PRD, del PT por supuesto, pero no veo que haya una idea clara de cómo se puede convertir en una fuerza política que gane elecciones. Lo que queremos es que el proyecto que estamos construyendo en Movimiento Ciudadano tenga vocación de gobierno y también una identidad propia.”
Alfaro recuerda que cuando terminaron las elecciones se prometió nunca más militar en un partido político, y dice que siempre le dejó claro a AMLO que el vehículo de su participación en los comicios electorales sería el MC. Asegura que mientras la discusión del desarrollo político se divida en derecha e izquierda, ésta limitará su crecimiento en Jalisco.
Insiste en que él buscará trascender la geometría de los partidos con un proyecto ciudadano que privilegie la eficacia y la capacidad de los gobiernos que surjan del MC.
Alfaro asegura que a pesar de su separación del proyecto de AMLO existen muchas coincidencias y mantendrá con Morena una relación de respeto, por lo que no descarta que puedan formar una coalición con el nuevo partido en los comicios estatales de 2015.
A su vez, Enrique Ibarra Pedroza, excoordinador estatal de Morena y listo para sumarse al equipo de Alfaro, dice que desde agosto le hizo saber a AMLO su intención de retirarse de la organización y que concluyó su labor en buenos términos.
“Desde Lázaro Cárdenas este país no tenía un liderazgo con la fuerza moral y la ascendencia que tiene Andrés Manuel López Obrador, y yo comparto todas sus causas y sus luchas por defender el patrimonio de la nación”, enfatiza Ibarra.








