De María de Jesús Montes Álvarez

Señor director:

Por este medio reciba un cordial saludo de parte de la Ciudad del Niño de Ciudad Juárez, A.C.

Este albergue infantil, a través de 58 años, ha servido integralmente a niños y niñas de escasos recursos económicos, mediante vivienda, vestido, alimentación, atención médica y psicológica, así como educación académica.

Hoy, como por más de 53 años, hemos agradecido a Fundación Zaragoza por la ayuda incondicional que ha brindado a los niños y niñas de este albergue.

Esta institución ha recibido diariamente por más de 53 años 64 litros de leche. Así como por ocho años nos ha apoyado con 15 kilogramos de queso y 38 litros de jugo por semana y 159 kilos de carne por mes, además de 5 mil pesos de gas mensualmente.

Esto ha sido un apoyo incondicional, por el cual reiteramos nuestro agradecimiento enormemente. Sabemos que Fundación Zaragoza apoya a muchas instituciones, y nosotros somos una asociación que ha sido beneficiada desde los inicios de  esta institución; por lo tanto, agradecemos a Dios y pedimos a Él por cada uno de los que hacen posible que esta obra siga en pie, para dar a nuestros niños y niñas el alimento digno que ellos merecen.

 

Atentamente

Hna. María de Jesús Montes Álvarez

Directora de Ciudad del Niño de Ciudad Juárez, A.C.

 

 

Respuesta de la reportera

 

Señor director:

 

En el reportaje no encuentro las “falsedades”, “imprecisiones” y “mentiras” que la licenciada Jiménez alega. Es notorio que no leyó bien el texto, dirigido a cuestionar el manejo irregular de los recursos del Programa Hábitat, de la Sedesol, destinados a la estrategia “Todos Somos Juárez”. Una de las organizaciones beneficiadas es, sin duda, la Fundación Zaragoza.

Ese trabajo periodístico se basó en documentos oficiales de la Sedesol,  declaraciones de cuatro empleados (dos de ellos con nombre y apellido), visitas de campo a los Centros de Desarrollo Comunitario (CDC) de Ciudad Juárez y la entrevista con la directora de Hábitat, María Eugenia González Alcocer, a quien se le cuestionó el trato preferencial hacia la Fundación Zaragoza. Su defensa de la adjudicación del Programa Sustenta a la Fundación y las virtudes que encontró en ésta quedaron plasmadas en el semanario. Incluso en el reportaje hay voces de apoyo de usuarios del programa.

Nadie pone en duda las labores filantrópicas de la Fundación cuando lo hace con su propio dinero. Mas como Zaragoza usa recursos públicos para operar el programa Sustenta no puede escapar de la fiscalización. Los planteamientos que  incomodaron son los siguientes: Mientras que Sedesol, que firma convenios iguales con los Bancos de Alimentos de los estados y les paga un máximo de 1 millón 800 mil pesos por dar talleres y alimentación por cada 3 mil 500 personas, a Zaragoza le paga 11.6 millones de pesos para capacitar a 6 mil personas, a quienes, al final de los cursos, les dan la oportunidad de comprar la leche y el yogurt de la lechería Zaragoza con descuento.

Además, con los porcentajes que Jiménez aporta se tienen más elementos para poner en tela de juicio el uso del dinero público: 7.9 millones al año se dirigen a 71 personas que promueven o imparten sus talleres de tres horas semanales; 1.1 millones son para material didáctico; 1 millón se destina a comprar semillas, desparasitantes y alimentos de muestra para que las personas vean cómo se cocina; y –resulta grave– 1.5 millones son dedicados a la promoción, difusión y filmación de documentales para que la gente sepa que la Fundación Zaragoza realiza obras filantrópicas con dinero de Sedesol.

Compete a la Sedesol mostrar los indicadores que demuestren que la inversión sirvió a largo plazo para combatir la pobreza, pues los reportes internos de la dependencia arrojan que los proyectos autosustentables en los CDC, como son las fosas de lombricompostas, el cultivo de setas y los huertos familiares en contadas ocasiones sobrevivieron. Las fotografías de las inspecciones del personal de Sedesol así lo demuestran.

Un asunto que la licenciada no aborda es que Sedesol otorgó a “Organización para el Desarrollo Sustentable A.C.”, propiedad de Miguel Díaz, su esposo, contratos por 3.2 millones de pesos para la instalación de páneles solares cuando la organización ni siquiera existía. Los convenios –copia de los cuales se hallan en poder de esta reportera– fueron firmados a nombre de Fundación Zaragoza.

Llama la atención que si en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez se desarrollan programas de energía solar, Sedesol no buscó fortalecer a los expertos locales y favoreció a una organización sin antecedentes en el tema.

La fortuna de la familia está expresada en la página de internet del señor Pedro Zaragoza Fuentes, quien publica que, además de ser dueño de la compañía lechera, es “propietario de dos estadios y de 80 estaciones de servicio en Juárez, y también de varios centros de ocio, localizados a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México” (sic). La gasera continental a la que hice alusión es dirigida por uno de sus hermanos y un sobrino.

Por último, los favores que intercambia la Fundación a Sedesol quedaron evidenciados en la respuesta de la licenciada.

Atentamente

Marcela Turati