Señor director:
En el artículo de Santiago Igartúa titulado La UACM, rehén de la política (Proceso 1880, del 11 de noviembre) la rectora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), María Esther Orozco, intenta justificar la retención de las cuotas sindicales y las prestaciones colectivas por más de dos años. Al respecto, el Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (SUTUACM) manifiesta lo siguiente:
1. Es falso que cuando Orozco llegó a la UACM la Junta Local de Conciliación y Arbitraje no le dio la toma de nota a la Comisión de Finanzas porque “había un pleito entre dos fracciones del sindicato”. Al margen de que los asuntos internos del sindicato no son competencia de la administración, ¿cómo explica la rectora que su administración venía depositando puntualmente las cuotas sindicales en la cuenta bancaria del sindicato hasta la primera quincena de septiembre de 2010, es decir, cuatro meses después de instalada su administración? La suya fue una decisión ilegal y unilateral por la que tiene que responder.
2. La conducta agresiva de Orozco y su incapacidad para establecer cualquier tipo de diálogo o acuerdo fueron evidentes desde su llegada a la rectoría, al crear conflictos con todos los sectores universitarios. Pruebas de ello fueron el reiterado desconocimiento del contrato colectivo de trabajo y de las comisiones mixtas, los persistentes despidos injustificados, el acoso contra los trabajadores disidentes y el empleo de la Contraloría con fines de persecución política.
3. Es falso que un juez penal y un juez civil le dieron la razón. Al contrario, la resolución de la magistrada de la Tercera Sala Civil del Tribunal Superior, licenciada Mónica Venegas Hernández, del 23 de septiembre de 2011, consigna que “resultan infundados los agravios hechos valer por el licenciado José Antonio Cid Ibarra en su carácter de apoderado legal de la UACM, en contra del auto de fecha 25 de mayo de 2010, dictado por el C. Juez Quincuagésimo de lo Civil en el Distrito Federal”.
Tampoco hubo sentencias de juez en materia penal; tan sólo un acuerdo de trámite de una de las agencias investigadoras de la Fiscalía Desconcentrada en Benito Juárez, relacionada con una queja en su contra, que no guarda ninguna relación con lo que ella afirma.
4. La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal puso en evidencia estas falsedades en la Recomendación 14/2012, en la cual, además de acreditar que la administración violó el derecho de asociación en agravio de las y los miembros del SUTUACM, se ordena a la administración depositar en la cuenta bancaria del sindicato las cuotas retenidas, regularizando los depósitos subsiguientes por concepto de cuotas sindicales, conforme al contrato colectivo de trabajo.
5. El sindicato ha intentado establecer una relación de diálogo y respeto con la rectoría por múltiples vías. Ésta ha sido la convicción de nuestras y nuestros afiliados; sin embargo, siempre hemos encontrado las puertas cerradas. Las afirmaciones de Orozco lo prueban una vez más.
Atentamente
María Auxilio Heredia Anaya
Secretaria general del Sindicato Único
de Trabajadores de la Universidad
Autónoma de la Ciudad de México








