Jean Franco

El Gobierno del Distrito Federal entregó el pasado lunes 22 los reconocimientos “Carlos Monsiváis” al mérito cultural a algunas figuras, como José Emilio Pacheco, Margo Glantz, Vicente Rojo, Miguel León Portilla y varias más, entre ellas una académica y crítica cultural inglesa, Jean Franco.

Considerada una de las voces más eruditas e incisivas de los estudios de crítica cultural latinoamericana, Jean Franco usa la producción artística en nuestro continente como un eje para revisar tanto las tensiones políticas, raciales y geográficas como las inquietudes individuales de los creadores. Con un impresionante talento para analizar el complejo panorama de nuestra región, Jean Franco se ha dedicado a explorar las estrechas vinculaciones entre la política y la cultura, y ha escrito varios libros, entre los que destaca La cultura moderna en América Latina. Además, su feminismo inteligente la llevó a desarrollar una investigación sobre la forma en que las mexicanas se representan y son representadas. Su libro Plotting Women (traducido como Las conspiradoras. La representación de la mujer en México, y publicado hace años por el Fondo de Cultura Económica) es un penetrante análisis de cómo en nuestro país las mujeres han luchado para tener un poder discursivo e interpretativo.

En Las conspiradoras, Jean Franco revisa la trayectoria cultural de las mexicanas: empieza con los testimonios de las monjas místicas, “escritoras a pesar suyo”; pasa a los relatos de las “ilusas” y su relación con la Inquisición; llega a nuestra ilustre Sor Juana, para desembocar en el periodo “nacional” (1812 a 1910), donde incursiona en la relación entre la literatura y la formación del Estado; continúa con las mujeres del “mesianismo posrevolucionario” (Frida Kahlo y Antonieta Rivas Mercado), para luego analizar a las escritoras del Estado posrevolucionario (Elena Garro, Rosario Castellanos) y llegar finalmente a las contemporáneas, con Elena Poniatowska a la cabeza.

En este amplio y riguroso recorrido por el mundo del discurso femenino, a Franco le interesa poner en conexión ciertos campos semánticos,  sobre todo en cuanto a la producción de los efectos políticos que tienen. Y como para ella discurso no es un texto o un rollo hablado, sino un sentido de significación, por eso precisamente, además de analizar los textos de mujeres que escribieron bajo la sombra de los hombres o los trabajos de las escritoras, Franco incorpora el campo discursivo de La Malinche y el de Consuelo, uno de los personajes de Los hijos de Sánchez, de Óscar Lewis. Finalmente, concluye con una revisión de la esfera pública feminista. De esta manera analiza los símbolos, prototipos y figuras que, mediante su comportamiento discursivo, han provocado cambios significativos en las ideas sociales sobre el papel y el lugar social de las mujeres y de los hombres.

Amiga cercanísima de Monsiváis, quien calificó este libro como el más importante sobre escritoras mexicanas por su contribución a la historia cultural y literaria de México, Franco coincidía con él en el tipo de crítica cultural que había que hacer: mostrar el contexto político de lo que se analiza, y exhibir cómo los procesos políticos influyen en las obras literarias y artísticas.

Ahora bien, ¿cómo es que esta erudita excepcional se interesó por la cultura latinoamericana? Vale la pena recordar un poco de su trayectoria. Jean Franco nació en 1924 en Inglaterra, estudió historia, vivió en Italia, se casó con un pintor guatemalteco y llegó a México en 1954, exiliada de Guatemala por el golpe de Arbenz. Enamorada de América Latina, en México conoció a multitud de artistas y escritores, y descubrió su pasión por la literatura latinoamericana. Luego de unos años regresó a Inglaterra a estudiar letras españolas, y posteriormente se convirtió en la primera profesora de literatura latinoamericana en la Universidad de Essex. Años después obtuvo el puesto de profesora de español en la Universidad de Stanford, donde ocupó la prestigiada Olive H. Palmer Chair of Humanities de 1979 a 1982.

A partir de entonces se especializó como crítica cultural y literaria de América Latina, y dio clases en los departamentos de Español y de Literatura Comparada de la Universidad de Columbia, donde fungió como vicerrectora del Departamento de Español y Portugués. También fue la directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos e Ibéricos de esa universidad, de la que se retiró como profesora emérita a los 70 años. Ha sido presidenta de la Asociación de Estudios Latinoamericanos de Gran Bretaña y de la Asociación de Estudios Latinoamericanos de Estados Unidos, además de que ha seguido impartiendo conferencias sobre la cultura de América Latina en universidades europeas y estadunidenses.

Para Jean Franco, quien ya recibió el Águila Azteca hace unos años, fue muy emocionante que el GDF la haya distinguido con un reconocimiento que lleva justo el nombre de su amigo tan querido, a quien hace años invitó a hacer una larga estancia de trabajo universitario en Essex. Por cierto, ella comentó divertida que Monsiváis se pasó su estancia “académica”, no en Essex, sino sumergido en la cineteca de Londres, donde  pasaban ciclos de películas de las 12:00 de la noche las 6:00 de la mañana. ¡Típico de Carlos!