Señor director:
En Proceso 1874, del 30 de septiembre, el artículo Se endeuda Yucatán 20 años con el Museo del Mundo Maya, firmado por la corresponsal Rosa Santana, contiene una dura crítica al proyecto del Gran Museo del Mundo Maya (GMMM) en la ciudad de Mérida. Sobre los aspectos de carácter económico y político que se abordan, no tengo opinión alguna, puesto que no son de mi competencia; pero al finalizar, en la página 75, se refiere al traslado de las piezas arqueológicas del Museo Palacio Cantón al GMMM y menciona que “agrupaciones civiles” denunciaron “graves anomalías” en ese proceso.
Esta aseveración se basa en una supuesta carta que, fechada el 20 de septiembre, se dirige al director general del INAH, Alfonso de Maria y Campos. Allí se denuncian “supuestos daños” a algunas de las piezas y se afirma que el proceso de traslado de las mismas “pone en riesgo” su “conservación e integridad”. Además, señalan, “tenemos conocimiento de que la empresa encargada de los traslados no posee la experiencia necesaria para estos trabajos debido a que es de reciente creación”, por lo que “ya han ocurrido serios incidentes que han dañado las piezas…”.
Quiero aclarar que la empresa puede ser de reciente creación, pero su creador, el señor Salvador Miravete, tiene una experiencia de cerca de 20 años dentro del INAH, donde ha realizado innumerables proyectos de embalaje, movimiento y traslado de colecciones en los museos del INAH y en otros privados; para mencionar sólo un ejemplo, bajo mi dirección realizó las operaciones de rescate de la gigantesca estela (de 35 toneladas) de la zona arqueológica de Tamtok, en San Luis Potosí, sin que se produjera el menor daño a la pieza, no obstante las difíciles condiciones en que se encontraba.
En el caso que nos ocupa, aseguro con toda certeza que las acusaciones de daños a las piezas son del todo falsas, y lo hago en mi calidad de restaurador perito del INAH, fundador de lo que hoy es la Coordinación Nacional de Restauración del Patrimonio Cultural y de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía, ambas del INAH, con experiencia de más de 50 años en todo lo que se refiere a la conservación y restauración del patrimonio cultural.
Mi participación en este proyecto es como asesor, solicitado por el señor Miravete, con la aprobación de la Dirección General del INAH.
Aunque la corresponsal se cura en salud anteponiendo a todas las acusaciones que menciona la palabra “supuesto”, me parece completamente irresponsable su publicación sin haber investigado su veracidad en la propia acción del proyecto, con lo cual da por hecho que estos daños se produjeron, y con esto siembra la duda. Se puede probar –mediante los dictámenes emitidos por los restauradores enviados por el INAH e innumerables fotografías, además de la constatación de los restauradores al revisar las piezas a su llegada al museo– que no existen tales daños y que los procedimientos fueron estrictamente profesionales, apegados a los cánones y a la ética de la conservación del patrimonio cultural.
Por lo anterior, me gustaría que la corresponsal se pusiera en contacto conmigo para encontrarnos en el GMMM o en el Museo Palacio Cantón, con el fin de que ella misma constate la falsedad de las acusaciones.
Atentamente
Sergio Arturo Montero Alarcón
Restaurador perito
Pionero de la restauración en México
Respuesta de la corresponsal
Señor director:
P
ermítame aclarar a nuestros lectores que el reportaje en cuestión establece que fueron varias agrupaciones ciudadanas, puntualmente identificadas en el texto, las que solicitaron la “urgente intervención” del director general del INAH, Alfonso de Maria y Campos, para realizar un peritaje de varias piezas que, de acuerdo con informes recibidos de trabajadores, se cayeron al ser transportadas, por lo que “algunas de ellas pudieran estar rotas o dañadas”.
Precisaron allí que en el traslado del Palacio de Cantón al Gran Museo del Mundo Maya se habrían dañado, específicamente, El Bracero, La Escriba, El Anillo de Oxkintok y Los Dinteles de los Jaguares de Chichén Itzá.
Además, María Eugenia Núñez Zapata, presidenta de una de las organizaciones firmantes, la Asociación Equidad Política, envió por correo electrónico el 21 de septiembre un escrito a Juan Miravete Barrios, director de la firma Restauración, Museografía, Montaje, Diseño, Movimiento de Colecciones, solicitándole información sobre las pólizas de seguros contratadas para el traslado de las piezas, así como el currículum de la empresa, pues no se habían encontrado referencias de la misma. No hubo respuesta.
Luego requirió información relativa a la constitución de esa firma, ya que en la dirección que aparece en la tarjeta de presentación de Miravete Barrios (Avenida Viaducto Miguel Alemán 63, locales A y B, de la colonia Buenos Aires, C.P. 06780, México, D.F.) está establecida una refaccionaria.
Y, por último, reiteró su exigencia al INAH de que se realice una investigación seria y profunda sobre la denuncia, en la que además la agrupación solicita ser parte coadyuvante.
Atentamente
Rosa Santana








