Hasta triple nómina en el Cruz Azul

En el mar de fondo de la Cooperativa La Cruz Azul, la palabra “escándalo” resulta insuficiente para designar el cúmulo de irregularidades, pleitos y actos de corrupción que han acabado por erosionar al equipo de futbol de la Liga Mx. Una auditoría practicada a la cooperativa determinó que su director general, Guillermo Álvarez Cuevas, triplica las nóminas de los jugadores, una de las cuales serviría para evadir impuestos. Además, el abogado del depuesto Consejo de Administración, Eugenio Olvera, acusa a “Billy” Álvarez de alterar los montos de inversión en la compra de jugadores, de desvío de recursos e incluso de lavado de dinero.

En 24 años de gestión, Guillermo Álvarez Cuevas, director general de la Cooperativa La Cruz Azul, S.C.L., presuntamente ha incurrido en desvío de recursos, enriquecimiento ilícito, lavado de dinero, defraudación fiscal y triplicación de nóminas de jugadores, lo que, de acuerdo con una auditoría y una demanda en su contra que se encuentra “congelada”, podría representar cientos de millones de dólares.

Una auditoría realizada en agosto de 2010 revela la existencia de nóminas triples para los futbolistas del primer equipo, aun cuando según los auditores la Gerencia de Recursos Humanos únicamente les proporcionó una relación parcial de nóminas del sector profesional al 31 de mayo de 2010, pues el director general les negó todos los informes solicitados.

La revisión determinó que había dos nóminas e indicios de una tercera que, presumiblemente, servía para evadir impuestos. Una corresponde a los sueldos del ejercicio 2009 y la otra a pagos a los jugadores “por fuera de nómina por prestación de servicios al plan múltiple de beneficios al mes de mayo, pagado por la empresa Alta Dirección Empresarial Chapultepec, S. A. de C. V.”.

Dicha auditoría, realizada por Sánchez Barbosa Consultores, advierte que en agosto de 2010 el portero titular del Cruz Azul y seleccionado nacional, José de Jesús Corona, recibió un cheque por 3 millones 140 mil pesos, y subraya: “Desconocemos por qué se le pagó ese importe”.

Tales datos los aporta el abogado del depuesto Consejo de Administración de la Cooperativa Cruz Azul, Eugenio Olvera, quien manifiesta a Proceso que los turbios manejos y el mecanismo del que se ha valido el director general son parte de una espiral que pone en entredicho la administración de Guillermo Álvarez, acusado de evasión fiscal, lavado de dinero y enriquecimiento inexplicable por sus más cercanos colaboradores.

Y adelanta que en breve reactivarán la demanda que, en contra de la cooperativa, presentó un particular por probable lavado de dinero el 16 de julio de 2010 ante la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) y que presuntamente se mantiene “congelada” en esta dependencia.

En la auditoría de agosto de 2010, dice el litigante, “aparece desmenuzada la resistencia del propio director general a la entrega de documentos al propio auditor –entre ellos las cartas de los jugadores del equipo de futbol de la Primera División–, que puede relacionarse con la denuncia de lavado de dinero”.

Según Olvera, a través de Operación Europa se obtuvieron asimismo recursos “para los fichajes caros de futbolistas, y con ello la cooperativa gastó dinero en temas que el equipo debería efectuar directamente sin recurrir a un presupuesto de la propia cooperativa. Es una contabilidad independiente del club deportivo, con operaciones al margen de la ley que se realizan en el máximo de los anonimatos. Son operaciones de millones de dólares”.

El otro aspecto corresponde a las nóminas. “Son los pagos que se realizan por fuera, inclusive en efectivo, a través de desvíos de las cuentas de Cycna (Cementos y Concretos Nacionales, S. A. de C. V.), utilizada por la cooperativa para fondear cuentas del club. Cuando los auditores exponen que no tuvieron acceso a los contratos con los salarios reales de los jugadores, se establece que hay un pago extra, además de las dos nóminas.

“Esa es la famosa tercera nómina de los contratos que todo el mundo conoce que existen en el futbol, que están inflados porque al jugador sólo le interesan sus números, y el directivo les dice: ‘Tus contratos van a salir más altos, pero la diferencia nos las vas a dar por fuera’. Ese es el mecanismo que comprende la tercera nómina del Cruz Azul”, afirma Olvera y puntualiza que el pago extraordinario al portero Corona forma parte de ello.

Con esos tres elementos, apunta, “se distingue perfectamente que el club está siendo subsidiado con recursos de la cooperativa, que además es dinero producto de los sobreprecios de los seguros, que resulta del lavado de dinero”.

A través de dobles y triples contratos, dice, y asesorada por la outsourcing Inteligencia de Negocios (IDN), la cooperativa evadió pagos de Impuesto Sobre la Renta (ISR), Seguro Social e Infonavit.

Otro dato significativo consiste en que mientras importantes clubes del futbol nacional, como América y Guadalajara, llegan a tener un gasto anual máximo de 250 millones de pesos, “el equipo Cruz Azul le cuesta a la cooperativa 685 millones de pesos al año. Hay más de 400 millones de pesos que se están desviando de alguna manera de lo que realmente debería costar la manutención del equipo de la Primera División”.

–¿A dónde va a dar ese dinero?, ¿quiénes son los grandes beneficiados?

–Digamos que en la oligarquía azul existe una serie de socios que apoyan a Guillermo Álvarez Cuevas y que se benefician de todas esas operaciones. Son personajes ajenos a la cooperativa que se han vuelto millonarios.

“Carlos Terroba Wolf –responsable en los últimos años de la ingeniería financiera y exoperador de seguros contratados por la cooperativa– denunció todos estos movimientos, pero el señor tenía un edificio en Santa Fe y aviones para renta. Después se deshizo de todas sus propiedades para invertir en Nueva York, Houston, San Diego y Los Ángeles. Actualmente está en la sombra; no se ha querido mover ni quiere hablar. En ningún momento ha desmentido las informaciones que entregó ante notario público. Algo esconde. Incluso tenemos informes de que después de sus relatos está amenazado de muerte y de que, por lo mismo, no puede proporcionar ninguna información. Teme por su vida. Evidentemente las primeras personas que tendrían un interés legítimo de silenciar a Carlos Terroba son los Álvarez Cuevas.

“Hay otro personaje, Juan Oviedo Moreno, el gerente de Producción, que se ha vuelto multimillonario, y su nivel de vida no corresponde a lo que obtiene como sueldo de socio y como anticipos de aportaciones a capital social, que varían entre 150 mil y 180 mil pesos. Vive con su familia en el extranjero, tiene casas en Cuernavaca, en León, en Hidalgo, en el Distrito Federal y muchas propiedades en Estados Unidos.”

 

Nóminas irregulares

 

–¿El equipo de futbol ha operado todos estos años con números rojos? –se le pregunta al abogado Eugenio Olvera.

–Ni siquiera –responde– ha sido autosuficiente. Ha tenido subsidios de 685 millones de pesos que le están costando a la cooperativa y que carecen de un esquema fiscal favorable para hacer de esa deuda un pasivo que permita deducir impuestos. De ese tamaño es el boquete.

En el caso de la segunda nómina, a cargo de la Empresa Alta Dirección Empresarial Chapultepec, S.A. de C.V., según la factura número 142 expedida el 31 de mayo de 2010, en sólo un mes se pagaron a los jugadores del Cruz Azul 8 millones 791 mil 19 pesos, y se facturaron 11 millones 766 mil 893 por concepto de prestación de servicios.

De las dos nóminas expuestas, correspondientes al ejercicio 2009, la auditoría detectó que los jugadores del primer equipo salieron doblemente beneficiados. Así, el portero suplente, Josgart Gutiérrez, recibía un sueldo de una primera nómina por 1 millón 655 mil 634 pesos mensuales, además de un segundo pago por 166 mil 667 pesos de la Empresa Alta Dirección Empresarial Chapultepec, S.A. de C.V.

El futbolista mejor pagado era Fausto Pinto: tenía percepciones mensuales de 2 millones 950 mil, por un lado, y 375 mil pesos por el otro. El jugador con el segundo sueldo más alto fue Joel Huiqui (ahora en el Morelia), quien ganaba 2 millones 457 mil 382 pesos en un pago, y 600 mil 979 en el otro. En cambio, el goleador Emanuel Villa únicamente obtenía 528 mil 242 pesos, además de una segunda entrega por 189 mil 583 pesos.

Por lo que respecta a las cartas de los jugadores, los estados financieros al 31 de diciembre de 2009 establecen un importe de 212 millones 176 mil 707 pesos. La auditoría indica que se solicitaron a Rigoberto Chávez Vidales, contador general corporativo, copias de las cartas de los jugadores, pero él “nos informó que esas cartas las tenía la presidencia y no podía proporcionarlas”. Por lo tanto, “no pudimos cerciorarnos del costo real por futbolista de Primera División. Únicamente conocimos los conceptos que integran el salario de cada jugador…”.

El abogado confirma que desde 1997 –época de gestión de los hermanos Guillermo y Alfredo Álvarez– se ha contratado a 65 jugadores extranjeros que, sumados a los nacionales, dan un total de 150, incluidos los equipos filiales. “Algunos traen un cartel verdaderamente insignificante y han tenido costos que oscilan entre 100 mil y 250 mil dólares, pero en los registros de las compras por el club aparecen tasados en millones de dólares a través de Operación Europa”.

El 16 de julio de 2010, el ciudadano José Luis Carbajal Campos presentó una denuncia de hechos probablemente constitutivos de operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado de dinero) ante la SIEDO.

Expone en su querella: “En relación con los hechos desplegados para llevar a cabo las operaciones dinerarias, intervienen las siguientes personas: Guillermo Álvarez Cuevas, director general de la Cooperativa La Cruz Azul, S.C.L., y de las empresas que forman esta organización; Víctor Manuel Garcés Rojo, quien ha sido director jurídico de la Cooperativa La Cruz Azul; Ángel M. Junquera Sepúlveda, socio de la firma de abogados Junquera, Sepúlveda, Bugeda y Damián, S.C.; José Besil Bardawil, socio de la firma de contadores Valera, Topete y Asociados en la época en que sucedieron los hechos y funcionario del Colegio de Contadores”.

La lista continúa: Carlos Terroba Wolf, director de un grupo empresarial y operador accionista con representación legal de las empresas off shore Lummar H. Corporation y Blue Eagle Re, domiciliadas en Islas Vírgenes y en Houston, Texas; David Cohen Sacal, socio de la firma de Cohen, Espinosa, Zebadúa, Abogados; Luis Ticó Rosell, socio de la firma de abogados Ticó y Luna-Lucio; Roberto Guízar Díaz, Guillermo Peredo Merlo, Jesús Rafael González Callado, Fernando Luis Arista Nasr, Victoriano José Gutiérrez Valdés y Sergio Barragán Mejía, entre otros.

Y el denunciante precisa: “1.- para la obtención ilícita de fondos de dinero se ha aprovechado la contratación de seguro y reaseguro que tiene como cliente o asegurado a la Cooperativa La Cruz Azul, S. C. L (…) 3.- El 30 de septiembre de 2009, Carlos Terroba Wolf se presentó en un acto público –ante los socios cooperativistas– para exponer todos y cada uno de los hechos relacionados con la contratación de seguro y reaseguro. Destacó el origen ilícito de las sumas de dinero que se le entregan a sus empresas off shore Lummar H. Corporation y Blue Eagle Re…”.

“…6.- Entre la empresa Cooperativa La Cruz Azul, S.C.L., y las aseguradoras actúa como negociador Carlos Terroba Wolf, quien documenta el pago de la contratación (…) sin embargo, Terroba factura a un sobreprecio, de tal manera que se duplica el valor real del contrato de seguro. En ese sentido, las aseguradoras reciben el importe de aquello que les corresponde y ya con el dinero en el extranjero se desvía la parte que corresponde al sobreprecio a Lummar H. Corporation y Blue Eagle. De acuerdo con la información proporcionada por Terroba Wolf, las operaciones alcanzan un monto de 400 millones de dólares americanos.

“7.- Ya fondeadas la cuentas de las off shore Blue Eagle y Lummar H. Corporation hacen operaciones de transferencias de dinero a cuentas aperturadas en instituciones bancarias de Estados Unidos. En supuestos registros de las operaciones de distribución del dinero entre los miembros del grupo se argumentan actividades realizadas en territorio nacional, y en (…) forma repetida se utiliza (en ellos) la denominación ‘Operación Europa’.”

Bajo este esquema, se calcula, presuntamente fue abonado a las cuentas bancarias de Víctor Garcés Rojo, exdirector jurídico de la cooperativa y cuñado de los Álvarez, un total de 15 millones 558 mil y 837 dólares en un lapso de tres años.

Sin embargo, Eugenio Olvera señala que dicha denuncia “la han tenido congelada en los hechos. La procuraduría no ha querido investigar, aunque se trata de delitos de oficio, pero la denuncia está viva, y en cualquier momento la vamos a reactivar”. Dice que este freno también fue propiciado por las gestiones en la Cámara de Diputados por parte de Mario Becerra Pocoroba, quien estuvo asesorando a Guillermo Álvarez Cuevas e inclusive gestionó una cita con Ernesto Cordero para evitar que estos temas caminaran.

“Tenemos antecedentes de que está desaparecido el fondo de pensiones y jubilaciones. Existe un puenteo de recursos (…) Hay operadores financieros que tramitan todas las cuestiones de los dineros depositados en el extranjero, y de esto no se ha rendido cuentas en absoluto a la autoridad fiscal”, alerta Olvera.

Algunos documentos de la cooperativa, apunta, se refieren a pagos “por contingencias temporales. El servicio de nóminas refleja el pago a los trabajadores del club deportivo como si se tratara de eventos o siniestros. Por ejemplo, riesgos de trabajo, cuando en realidad debería ser el pago de una nómina directa por salario. Al manejar esos pagos evaden los impuestos y además generan una contingencia fiscal muy importante. Tan es así que en el pasado el abogado de Guillermo Álvarez, Ángel Contreras, salió ante los medios a decir que ya no había defraudación fiscal porque de manera voluntaria se pusieron de acuerdo con un pago de 26 millones de pesos”.

La demanda por lavado de dinero se encuentra actualmente en la Delegación de Delitos Financieros de la PGR.

Proceso solicitó entrevistas con el director general de la cooperativa, Guillermo Álvarez Cuevas, quien ocupa el cargo desde 1988, y con el director jurídico, Miguel Borrell. Al cierre de esta edición no habían respondido.

Álvarez Cuevas enfrenta una serie de litigios promovidos por el depuesto Consejo de Administración de la Cooperativa La Cruz Azul, que preside Armando Valverde Talango, quien lo acusa de pérdidas multimillonarias en perjuicio de mil 50 cooperativistas.