Según el Centro de Reflexión y Acción Laboral, el 40% de los trabajadores jaliscienses están subcontratados por agencias de outsourcing y afiliados mañosamente a sindicatos corporativos priistas. De esta manera sus derechos quedan en manos de los patrones y sus beneficios se recortan para incrementar las ganancias de los dirigentes gremiales, los políticos y los industriales.
Las agencias de colocación no se conforman con subcontratar a los empleados para eliminar el pago de prestaciones de ley, sino que además los afilian sin su consentimiento a organizaciones corporativistas del PRI, como la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM).
Documentos a los que este semanario tuvo acceso acreditan que el Sindicato de Trabajadores de la Industria Electrónica y Elaboración de Artículos Metálicos del Estado de Jalisco, de la CTM, al que representa Jorge Isaac González, firmó un contrato colectivo de trabajo con la empresa Siem de México, S.A. de C.V., dedicada a la fabricación de partes y componentes para computadoras.
Es el mismo caso de la empresa Caspem, S.A. de C.V., con el Sindicato de Trabajadores y Empleados en el ramo de Almacenes, Comercio, Locales de Exhibición, Industria, Oficinas y Escuelas Particulares del Estado de Jalisco, perteneciente a la CROM, que encabezaba el recientemente fallecido José García Ortiz. Y aunque ambos contratos datan de 2003 y 2005, respectivamente, el Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal) asegura que siguen vigentes, pues cada año se renuevan.
Según uno de los contratos, el apoderado legal de Siem de México es Adán Magaña Ochoa, quien actualmente representa a otras cuatro agencias de colocación que usan el mismo domicilio para ofrecer sus servicios: Manufactura Express, S.C.; Personal al Momento, S.A. de C.V.; Talento Express de México, S.A. de C.V., y Personal Flexible de México. Todas se ubican en la calle de Juan Ruiz de Alarcón 469 en la Colonia Americana y en agosto pasado recibieron constancia de autorización de funcionamiento y registro por parte de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.
Entre las cláusulas se advierte que la empresa está obligada a despedir a los trabajadores que sean expulsados por el sindicato y que se les descontará a todos ellos 5% sobre la nómina mensual por concepto de cuotas sindicales, aunque sus percepciones son de sólo 65 pesos diarios.
En tanto, el contrato que suscribió José García Ortiz con Caspem avala que los trabajadores sean empleados en jornadas completas, reducidas, por hora, tiempo parcial, jornada continua o discontinua, turnos rotativos, tiempo extra y jornadas diurnas, mixtas o nocturnas, con el fin de que la empresa obtenga su máximo rendimiento.
Aunque en la copia entregada a este semanario no se establece el monto que se descuenta a los trabajadores, la cláusula vigésima tercera señala que la empresa le pagará al sindicato todas las aportaciones y cuotas en una sola exhibición, las cuales serán utilizadas para la realización de gastos de administración, congresos, desfiles obreros y actividades sindicales.
Jorge Barajas, director del Cereal, señala que los descuentos por aportaciones sindicales no aparecen en la nómina, por lo que el trabajador no se da por enterado. Explica que son dos razones por las que las agencias de colocación establecen pacto con los sindicatos corporativistas: la primera es que le dan la titularidad del contrato colectivo para proteger a la empresa de la eventual aparición de un verdadero sindicato, y la segunda es que si un trabajador tiene una queja, cuando vaya con el representante gremial a interponerla, éste en lugar de apoyarlo lo delatará para que sea despedido.
Según Barajas, a pesar de que estos contratos van en detrimento de los derechos laborales, son legales por la autonomía sindical que les otorga la Constitución Mexicana. Recuerda el caso de Hitachi, que cerró su planta en 2007, dejando sin empleo a 5 mil trabajadores. Todos los empleados estaban afiliados, sin saberlo, al sindicato presidido por García Ortiz.
“Nadie se puede meter en la vida interna de los sindicatos, incluida la revisión del contrato; aunque es una anomalía y (el contrato) fue elaborado a base de mordidas, transas, sobornos, nadie lo puede interpelar, porque sería meterte en la vida interna del sindicato”, comenta, y por ello lamenta que en la reforma laboral que aprobaron los diputados no se haya abierto “ni tantito” la transparencia sindical.
Refiere que los sindicatos cobran de 2 a 10 pesos mensuales por cada empleado, pero si la maquiladora tiene alrededor de mil trabajadores se está hablando de 20 mil a 200 mil pesos de ingresos para el gremio sin que sirva de nada a los trabajadores.
De acuerdo con estudios del Cereal, en Jalisco existen aproximadamente 70 agencias de colocación, aunque el número varía porque con frecuencia aparecen otras o cambian su razón social. Barajas menciona que desde la década de los sesenta ya operaban en Guadalajara las outsourcing, pero contrataban a personal altamente capacitado. Precisa que Caspem fue la primera en contratar trabajadores para la industria electrónica, principalmente la IBM, y poco después surgieron más agencias porque resultaron un negocio muy lucrativo que no requiere de mucha inversión.
Paul Aguirre Ochoa, representante legal del Cereal, expone que son suficientes 10 mil pesos y una asociación de dos personas para constituir una agencia, debido a la flexibilidad de la Ley de Sociedades Mercantiles. Expone que el surgimiento de nuevas agencias es motivado por los más de 50 millones de pesos mensuales que representa el mercado del outsourcing. Dice que su evasión fiscal es impresionante, pues “se joden al IMSS, se joden a Hacienda y se joden a las industrias manufactureras” con el pago de impuestos.
Barajas complementa: “Se joden también al trabajador: ni prestaciones ni utilidades ni vacaciones ni liquidaciones ni nada”.
Destaca que es frecuente que las agencias de colocación cambien su razón social para seguir maniobrando, y como ejemplo menciona a la empresa de Adán Magaña Ochoa, Escarh, la cual agrupa hasta siete razones diferentes, o el Grupo Damsa, con cuatro denominaciones, y el Grupo Apro, con dos. Dice que también instalan sus oficinas en otros estados de la República para evitar los emplazamientos a huelga. Recuerda el caso de una agencia que le manufacturaba a IBM y se autonombró absurdamente Compasión por el Hombre, simplemente para cubrir el requisito.
Barajas informa que la subcontratación ya captó a 40% de los trabajadores de Jalisco, y que sólo en la industria electrónica 60% del personal es subcontratado con salarios de entre 4 mil y 5 mil pesos mensuales, y otro 30% labora en la industria del calzado.
Sobre las tácticas de contratación, ambos entrevistados puntualizan que las agencias de colocación buscan a jóvenes con escasa preparación escolar y que vivan principalmente en zonas populares, como Cerro del Cuatro, Santa Fe, Chulavista, Miramar, Lomas del Paraíso, El Sáuz y la colonia Echeverría. Indican que la mayoría son madres solteras que además de ir a la fábrica, lavan y planchan para completar sus ingresos.
Barajas explica que si viven en el municipio de El Salto no los contratan porque temen que sean asesorados por el Sindicato de Trabajadores Democráticos de Occidente (Tradoc) de la extinta fabricante de neumáticos Euzkadi, el cual logró quedarse con la empresa y convertirla en una exitosa cooperativa que sigue fabricando llantas para autos y camiones. Añade que si traen tatuajes tampoco los contratan, y todavía prevalecen en los formularios de contratación preguntas sobre religión y orientación sexual, a pesar de que esto es violatorio de los derechos humanos.
Malas condiciones laborales
Marco Alejandro Díaz es un joven de 33 años que cursó estudios de licenciatura. Desafortunadamente no tiene un empleo estable y desde hace seis años se ha contratado temporalmente con diversas agencias. La primera vez cayó en Manpower, que entonces reclutaba personal para IBM por un salario mensual de 3 mil 200 pesos; sin embargo, una vez dentro le exigieron niveles de producción cada vez más altos por el mismo sueldo.
Dice que cuando fue a renunciar no le querían pagar su liquidación por seis meses de trabajo. Este año se contrató con Financer México, que recluta a guardias de seguridad para el traslado de valores. Su cargo consistía en aplicar estudios socioeconómicos a los prospectos, y por cada entrevista le pagaban 120 pesos, pero en varias ocasiones le retrasaron el pago. Cuenta que no pudo hacer mucho para reclamar su salario porque la empresa tiene su sede en el Distrito Federal.
“Trabajar con agencias de chilangos es un problema, corres el riesgo de que no te paguen”, dice Marco Alejandro.
Comenta que como analista de estudios socioeconómicos le pedían que ingresara a las viviendas de los aspirantes y les tomara fotografías, observara si tenían tatuajes y registrara su religión. “Si tenía a la Santa Muerte en su interior, no era contratable la persona”, comenta.
Sobre otras agencias, señala que no le otorgaron copia de contrato y le hicieron firmar la renuncia antes de empezar a trabajar. Relata que en 2007 vivió una de sus experiencias más desagradables en Eulen de México, abocada a contratar a personal para labores de seguridad en el aeropuerto de Guadalajara. Él tenía que levantarse a las 4:30 de la mañana para entrar a las 6:30 y salía a las 13:30 horas, pero cuando se le requería más tiempo llegaba a su casa hasta las seis de la tarde.
Cuando fue a renunciar, se presentó el gerente de la empresa, un español radicado en México, y le soltó: “Mejor trabajo no vas a encontrar en ningún lado, pero ustedes mexicanos son unos güevones”.
Por su parte, el director del Cereal añade que con la reforma laboral aprobada por los diputados del Congreso de la Unión el escenario para los trabajadores es devastador, pues se abre la puerta de par en par para que surjan nuevas agencias de colocación.
“Van a subcontratar a gente, la ponen a prueba por tres meses y luego la corren. Y así se la van a llevar, porque la nueva ley sí permite que se repita el contrato a la misma persona dos o tres veces.”
Y aunque la nueva ley no permite la subcontratación en las áreas sustantivas de producción de las empresas, afirma que éstas encontrarán recovecos para seguir expoliando al trabajador.
“Soluciones” patronales
En sus páginas de internet, las cada día más numerosas outsourcing ofrecen resolver toda clase de problemas de personal, desde su contratación y capacitación hasta cuestiones legales relacionadas con dependencias federales como el Seguro Social, Infonavit y Hacienda.
Por ejemplo, la agencia Corporativo Desarrollo refiere que “se convierte en tu área operativa de nómina, siendo quien tiene la responsabilidad sobre cualquier obligación que genere la gestión de tus empleados y de tu empresa. Procesamos la nómina de los empleados de tu empresa con exactitud y puntualidad, en un marco de confidencialidad absoluta apegándose a las leyes vigentes”.
Y abunda: “Con este servicio ahorras por eliminar uno de los procesos operativos más complejos de la empresa y enfocas al personal de RH en actividades que generen un verdadero valor agregado para tu empresa, obteniendo así una mayor productividad y evitando riesgos en el cumplimiento de las obligaciones como patrón”.
SOServices, otra intermediaria, dice que ayuda a seleccionar personal y capacita para deducir hasta 100% la nómina, “ya que el IVA que genera nuestra factura puede ser aplicado o en su defecto, devuelto”. Además ofrece la disminución de gastos legales y responsabilidad de la empresa ante el IMSS, Infonavit, la Secretaría del Trabajo y Hacienda, entre otras dependencias, al evitar auditorías, multas, recargos, embargos, demandas legales, administrativas y laborales, ya que SOS absorberá toda contingencia legal y administrativa que se derive de la relación patronal entre SOS, su cliente y los empleados de éste.
Mientras tanto, Advance Solutions se presenta como la firma que cuenta “con personal altamente capacitado en nóminas y seguridad social, nuestro equipo integrado por licenciados en Recursos Humanos y licenciados en Contaduría Publica, tiene la capacidad para hacer frente a las necesidades que el cliente requiera, tanto en elaboración de nóminas y pagos, como en movimientos afiliatorios al Seguro Social y pagos de impuestos estatales y federales”.








