Investigadora japonesa devota de Remedios Varo

Ala  abundante  bibliografía  sobre  Remedios  Varo (en la cual sobresale el Catálogo razonado, trabajado con excepcional cuidado y calidad por Walter Gruen y Ricardo Ovalle –primera edición bilingüe español-inglés, 1944–, y la magnífica biografía elaborada por la estadunidense Janet A. Kaplan, con primeras ediciones en español e inglés de 1988, con el título Viajes inesperados. El arte y la vida de Remedios Varo) se suma ahora un volumen menos pretencioso: Remedios Varo: los años en México, ediciones RM e impreso en China con gran fidelidad cromática.

El texto introductorio se debe a Masayo Nonaka. El título del volumen no corresponde a las limitaciones del contenido, centrado en la interpretación de unas sesenta pinturas, interpretaciones para las que ha tomado en cuenta influencias de filósofos, pintores de ayer y hoy, poetas, ensayistas…

¿Qué falta?: las ilustraciones para la empresa del productor farmacéuticos Bayer; las decoraciones para muebles, instrumentos musicales y objetos; las “copias” de obras de Giorgio de Chirico y otros artistas, resueltas con tal habilidad que las hizo llegar a museos, galerías y colecciones particulares. (El hecho de que De Chirico se copiaba a sí mismo dificulta los precisos señalamientos de la legitimidad); del tiempo de la difícil intimidad con Benjamin Péret por diferencias ideológicas, más cercanas al sovietismo en el poeta. Una prueba bastante convincente es la fotografía que se reproduce, donde aparecen en amigable relax vacacional Remedios y Natalia, la viuda de Trotsky en 1946, en Las Estacas, sin explicación alguna sobre esa cercanía o familiaridad.

Masayo Nonaka estudió en la Universidad Aoyama Sakum de Tokio, donde se especializó en la investigación del surrealismo en México, esfuerzo que se vio favorecido por la temprana presencia de exhibiciones surrealistas en Japón, como la Internacional del Surrealismo que tuvo lugar en el Nippon Salon de Tokio.

Entre otras vivencias importantes de Remedios Varo en México, que Masayo Nonaka dejó pasar, se cuenta la colaboración con Marc Chagall para la ejecución de diseños para el ballet Aleko, así como para escenificaciones teatrales de obras de Jean Girodoux y Pedro Calderón de la Barca; la relación con el piloto de aviación Jean Nicole, quien la acompañó a Venezuela en 1947, cuando se integró a una expedición científica francesa como ilustradora. En esa oportunidad pudo reunirse con su madre (Ignacia Uranga) y Begarache, quien estaba de visita en casa de su hijo el médico Rodrigo, el mayor de los tres hermanos Varo, entonces jefe de epidemiología del Ministerio de Salud Pública de Maracay. Al regresar a México en 1949 continuó con los trabajos comerciales. Su encuentro con Walter Gruen en 1952 la convenció para que se dedicara de tiempo completo a su producción artística, y así fue hasta su muerte por un ataque cardiaco el 8 de octubre de 1963. (Remedios había nacido el 16 de diciembre de 1908 en Aglés, en la provincia de Gerona, en España.)

Como el padre era ingeniero hidráulico, sus obligaciones profesionales lo llevaban a viajar por toda España y el norte de África, desplazamientos que hizo en compañía de su familia, tiempo en que entrenó a Remedios en dibujo técnico, a la vez que la alentó, cuando se instalaron en Madrid en 1947, a leer libros científicos y de aventuras. Entonces fueron frecuentes sus visitas al Museo del Prado; ahí se familiarizó con la obra de Francisco de Goya y el Bosco. Pero continuó con el dibujo científico cuando entre 1924 y 1929 estudió en la Escuela de Artes y Oficios y en la Escuela de Bellas Artes de Madrid.

Fue en 1999 cuando Masayo Nonaka tuvo oportunidad, por invitación de Rafael Tovar, presidente entonces del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, de colaborar en la gran individualidad que de junio a noviembre de ese año recorrió, con el auspicio del periódico The Tokio Shimbun, el Isetan Museum of Art de Tokio, Denki Bunka Kaikan (organizada por The Chunichi Shimbun, la Tokai Television Broadcasting Co., Ltd. y Chuden Bldg. Co., Ind.; The Museum of Modern Art de Kamakura).

En el catálogo de esta gira se reprodujo el poema que Octavio Paz le había dedicado a Remedios en Nueva Delhi en 1965 (“Apariciones y desapariciones de Remedios Varo”), con versos tan acertados como los siguientes: “como si pintase con la mirada y no con las manos”, “pintar lentamente las rápidas apariciones”, “Remedios no inventa, recuerda. Esas apariencias no se parecen a nadie”, “Pintura especulativa, pintura espejeante: no el mundo al revés, el revés del mundo”, “No pinta el tiempo sino los instantes en que el tiempo reposa”, “Nos sorprende porque pinta sorprendida”.

Seguramente fue una decisión consciente que tomó Masayo Nonaka al escribir el prólogo con elegante sencillez, y datos que si bien ya han sido muy divulgados, ella les agrega un valor espiritual preciso. Pongo algunos ejemplos: “a Varo le intrigaba la imagen del sueño. Con el tiempo unió gradualmente la imagen fragmentaria con los propios recuerdos, conceptos alquímicos, y los elementos intrínsecamente enigmáticos del cuento de hadas, desarrollándola así en un tríptico de gran escala”. Se refiere al tríptico, considerado por Nonaka como la obra maestra de Remedios, que se inicia con Hacia la torre y continúa con Bordando el manto terrestre, y culmina con La huida, pintado entre 1960 y 1961 con óleo sobre masonite.

Con témpera sobre masonite Remedios trabajó el diseño de lo que debió ser un mural encargado en 1959 por Fernando Gamboa para el pabellón de cancerología del Centro Médico del Instituto Mexicano del Seguro Social. Lamentablemente esta pieza quedó inacabada cuando Remedios Varo creyó que el muralismo no era lo suyo. Sobre la imagen bastante avanzada escribe Nonaka:

“Inspirada por las leyes del universo según se expresan en los signos del zodiaco y por las pantomimas poéticas de los dioses planetas que actúan como animales en el antiguo mapa celeste, también pintaría estudios en 1959 para un mural inacabado.”

Al respecto Masayo advirtió que “los sabios de España influenciados por el Islam habían sido astrólogos y alquimistas que adquirieron su sabiduría mística al estudiar la naturaleza y observar los planeta. Eran versados en geometría, matemáticas y teoría musical, cuyos principios estaban basados en la armonía. Varo se inspira en las sensibilidades místicas de su herencia española”.

Una última cita del ensayo de la investigadora japonesa demostrará su correcto análisis de una obra plática indudablemente única:

“Remedios Varo creó un estilo original al emplear con efecto ópticas en áreas predeterminadas para representar sus temas con efecto óptimo y alcanzar un universo altamente consciente. Cuando subvirtió el principio del automatismo para explorar técnicas más sofisticadas, abandonó la ‘belleza convulsiva’ del surrealismo provocada por sueños, instintos, o el caos desorientado del inconsciente. Sus cuadros muy trabajados, con su sutil ingenio, destilaban elegancia, y libres de violencia, inspiraban sueños de poesía y magia.”