Continúan los amagos contra Canal Once para entregarlo por pedazos o de plano desincorporarlo del Instituto Politécnico Nacional. El embate más reciente es el intento de que uno de los programas antiguos de la emisora, Toros y toreros, cuyo conductor Luis Téllez ha permanecido al frente desde su inicio hace 40 años, pase a manos de quien trabajó con Jacobo Zabludowsky en Canal 2 de Televisa en la sección de deportes, el presentador conocido como “el joven Murrieta”.
Las modificaciones a la programación y el inserto ilegal de anuncios hechos en este sexenio tienen como resultado una imagen distinta, cercana a la comercial. Se desdibuja el perfil, se adoptan fórmulas, géneros, formatos y personajes que no son propios. Además se adquieren series estadunidenses banales, comedias intrascendentes con todo y risas, programas de aventuras en la naturaleza inverosímiles. Poco a poco la importación ha ido sustituyendo a las producciones propias, especialmente a las juveniles, educativas, de ciencia. Quedan noticiarios crecientemente oficialistas y una barra de análisis tan poco objetiva que carece de credibilidad. Los temas mencionados no están a cargo de los científicos e investigadores que forman parte de la comunidad politécnica.
Lo anterior es lo que se ve en pantalla. Detrás del set hay otras actividades en marcha. De acuerdo con un grupo de profesores politécnicos, lo que debe ser rechazado es la política respecto de los medios públicos y en especial aquella en torno de Canal Once. Según la Ley Orgánica del IPN, aquel le pertenece, está dentro de su organigrama en un lugar secundario respecto de la dirección general del Politécnico. Actualmente al director del Canal se le da el rango de director general y se sabe que fue nombrado directamente por Felipe Calderón y no por el secretario de Educación Pública a sugerencia del IPN.
Otra situación anómala es el convenio firmado con OPMA. Este pone en manos del gobierno al Canal, al menos en lo que respecta a su infraestructura. En el Fideicomiso, a través del cual se vende tiempo como si fueran patrocinios, no hay transparencia. Sin autonomía, el canal sirve al Ejecutivo federal. Señalan ejemplos recientes: el 1 de julio a las 8:00 de la noche Adriana Pérez Cañedo y Ezra Shabot dan a conocer las estadísticas de Milenio sobre los resultados electorales.
Los intentos por desincorporar Canal Once vienen de lejos: desde el sexenio de Salinas. Sin embargo en ese entonces los directores generales del IPN defendieron a la emisora. Incluso cuando Martha Sahagún pidió a Miguel Ángel Correa Jasso aceptar la desincorporación éste se negó, ofreciendo su renuncia si se le quería obligar a ello. No ha sido el caso de Yoloxóchitl Bustamante Diez, quien ha estado dispuesta a firmar convenios y a permitir que los directores del canal hagan lo que les venga en gana con la programación, el nombre, la imagen y el presupuesto.








