La bienvenida a Peña Nieto

MATAMOROS, TAMPS.- La captura de los dos líderes que se disputaban la dirección del Cártel del Golfo (CDG), Mario Cárdenas Guillén, El Gordo, y José Eduardo Costilla, El Coss, significa la debacle de la organización, pero también es factible que los dos cárteles más importantes de México –el de Sinaloa y Los Zetas– se fortalezcan, pronostica la doctora Guadalupe Correa Contreras, de la Universidad de Texas en Brownsville.

El Coss fue detenido cerca de las 18:15 horas del miércoles 12 en un operativo de Infantería de Marina en Tampico: El Gordo cayó una semana antes junto con Juan Gabriel Montes Sermeño, El Sierra. Según Correa Contreras, autora de varios estudios sobre el crimen organizado de Tamaulipas, se puede prever una nueva ola de violencia “que le dará la bienvenida a la administración de Enrique Peña Nieto”.

Los orígenes del CDG datan de la década de los treinta del siglo pasado, cuando Juan Nepomuceno Guerra comenzó a introducir mercancías de manera ilegal a territorio estadunidense. Lustros después su sobrino, Juan García Ábrego, quien actualmente purga una condena en Estados Unidos, amplió el negocio y comenzó a traficar drogas. El cártel se consolidó cuando Tomás Yarrington era alcalde de Matamoros.

Osiel Cárdenas Guillén se quedó al frente de la organización tras la captura de García Ábrego, en enero de 1996. Fue él quien la convirtió en la segunda más importante del país, al incluir en sus filas a militares de élite y al baño de sangre que sembró. En 2003, aun cuando fue detenido, Osiel siguió controlando el cártel desde la prisión, hasta que fue extraditado a Estados Unidos en 2007.

El capo negoció con la justicia estadunidense y se declaró culpable de narcotráfico, lavado de dinero y del asesinato en grado de tentativa de varios agentes federales mexicanos, por lo cual fue sentenciado a sólo 25 años. Incluso entregó a un juez los números de sus cuentas bancarias y bienes con valor de 50 millones de dólares acumulados a lo largo de una década.

Tras su extradición, Ezequiel Cárdenas, Tony Tormenta, uno de sus hermanos, quedó al frente del CDG, junto con El Coss. En noviembre de 2010, cuando Ezequiel cayó en un enfrentamiento con marinos en una vivienda del centro de esta ciudad, el grupo se dividió: por un lado El Gordo y varios sobrinos de la familia Cárdenas Guillén; por el otro, el grupo del Coss.

“El descabezamiento de los dos grupos que se disputaban la dirección del Cártel del Golfo significa su debacle”, insiste Correa Contreras. Dice que el CDG siempre fue “muy vertical”, a diferencia de Los Zetas, cuya estructura es horizontal y está conformada por células autónomas que no se conocen entre sí.

“En el caso del CDG –dice la investigadora– sí funciona la estrategia del gobierno de descabezar a los cárteles”. No obstante, acota , por la alianza que mantenía El Coss con el Cártel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán podría quedarse con los grupos que disputan actualmente las plazas de Tamaulipas a Los Zetas.

Correa Contreras insiste en que la violencia se puede recrudecer en Tamaulipas y otras regiones del país, ya que el cártel que lidera El Chapo considera a Los Zetas secuestradores y extorsionadores, pues, según esa organización, sólo se dedican al robo y al narcomenudeo, lo que desprestigia a los verdaderos narcotraficantes que venden la droga fuera del país.

 

Las alianzas

 

La doctora Guadalupe Correa Contreras sostiene que la “nueva” etapa de la narcoguerra comenzó hace dos meses en Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila. “Es verdad lo del calentamiento de plazas, especialmente ahora con el reacomodo del poder político en la frontera noreste”, dice.

“Se sabe que el CDG opera de la mano con el Cártel de Sinaloa, pero en esta guerra todo es muy confuso y hay muchos intereses que operan de manera muy peculiar”, agrega.

En la Secretaría de la Defensa varios altos mandos piensan de manera similar. El general Noé Salvador Alcázar, por ejemplo, comenta que habrá un aumento de la violencia en varias ciudades tamaulipecas “por el control del territorio”.

Comandante de la IV Región Militar que comprende San Luis Potosí, Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, el general insiste en que “se han incrementado en Tamaulipas las agresiones entre sicarios de Los Zetas, del Cártel del Pacífico y del CDG. Nosotros los estamos combatiendo por igual”.

La narcoguerra se recrudece en las ciudades más importantes del noreste. En el caso de Matamoros, donde residen aproximadamente 700 mil personas, el control lo tienen Los Golfos. Sus sicarios vigilan de manera permanente las principales carreteras y algunas veces instalan retenes en ellas.

Los Zetas se han propuesto calentarle la plaza con incursiones desde Valle Hermoso. Durante los dos últimos meses se incrementaron los ataques, en los que incluso se utilizaron explosivos.

Ante las refriegas, el consulado de Estados Unidos en Matamoros alertó en siete ocasiones a sus connacionales sobre los enfrentamientos y narcobloqueos en la red social Twitter. Las alertas se hicieron tres días seguidos, del 7 al 9 de agosto, con el siguiente mensaje: los estadunidenses debían “permanecer en casa”.

De acuerdo con la Base de Datos sobre Fallecimientos por Presunta Rivalidad de Delincuentes de la Procuraduría General de la República (PGR), en Matamoros se registraron 72 asesinatos de enero a septiembre de 2011, mientras que en Valle Hermoso fueron 95. La historia se repite en otras ciudades fronterizas, como Reynosa y Nuevo Laredo, así como en Ciudad Victoria.

Sin embargo, por el control que ejercen los grupos de la delincuencia organizada sobre los medios locales, los enfrentamientos entre bandas rivales no se conocen, pues sólo trascienden algunos en redes sociales.

Nuevo Laredo, bajo el dominio de Los Zetas, es una ciudad estratégica pues por esa zona cruza 75% del comercio terrestre entre México y los Estados Unidos. En fechas recientes las huestes del Cártel de Sinaloa incursionaron en esta ciudad fronteriza, por lo que se “calentó la plaza”. Hubo dos atentados con coches bomba en la alcaldía y en la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, así como una serie masacres que incluyó varios decapitados atribuidos al Chapo Guzmán.

De acuerdo con la base de datos de la PGR, por los enfrentamientos entre los cárteles, en Nuevo Laredo se registraron 144 muertes entre enero y septiembre del año pasado. En Reynosa, con casi 1 millón de habitantes, el CDG mantiene la hegemonía, pero Los Zetas están presentes en algunas colonias marginadas de la ciudad.

San Fernando, con alrededor de 70 mil habitantes, sigue siendo el municipio más violento de la entidad, pese a la presencia masiva de militares y fuerzas federales. Las estadísticas de la PGR registran 292 crímenes violentos en el periodo de referencia. La plaza es controlada por Los Zetas, mientras el CDG realiza constantes incursiones desde Matamoros y Tampico.

La plaza de Ciudad Victoria, con apenas 300 mil habitantes, es “propiedad de Los Zetas”. Aunque en los últimos meses el CDG comenzó a incursionar en la zona rural de Güémez y Padilla. Los últimos atentados incluyeron coches bomba contra el periódico Expreso y el domicilio del secretario de Seguridad estatal.

De acuerdo con la PGR, en la capital tamaulipeca hubo 47 muertes violentas debido a los enfrentamientos entre los grupos, entre enero y septiembre de 2011.

La zona metropolitana de Tampico-Madero-Altamira se la disputan el CDG y Los Zetas; estos últimos incursionan desde el norte de Veracruz. Hoy, el puerto es el tercero con mayor número de secuestros del país. Según las cifras de la PGR sumaron 106 los crímenes violentos en las fechas de referencia.

 

Violencia exacerbada

 

En Coahuila, Torreón es el municipio más violento de México, después de Ciudad Juárez. En el periodo mencionado, la PGR contabilizó 476 decesos. La plaza es controlada por Los Zetas, mientras que los sicarios de Sinaloa los enfrentan desde Gómez Palacio y Lerdo.

Una de las últimas masacres registradas en Torreón, cuya población es cercana a los 600 mil habitantes, es del Centro de Rehabilitación Tu Vida en la Roca donde en junio pasado murieron 11 jóvenes. Anteriormente hubo tres masacres en bares donde murieron 35 personas.

La plaza de Saltillo, también bajo control zeta, “se está calentando” por las incursiones del CDG. En los últimos meses hubo constantes enfrentamientos entre los grupos rivales. Las estadísticas de la PGR mencionan 50 fallecimientos.

La zona Metropolitana de Monterrey, donde habitan más de 4.5 millones, es propiedad de Los Zetas. Antes del atentado el casino Royale era controlado por cuatro “comandantes” de esa organización.

Según las estadísticas de la Procuraduría General de Justicia de Nuevo León, durante 2011 se cometieron 2003 asesinatos violentos. Y durante los primeros siete meses de este año fueron 945 los crímenes.

En los dos últimos meses, el CDG incrementó sus acciones para calentar la plaza, entre ellas destacan los atentados al diario El Norte. Además, los sicarios de ese grupo se han centrado en atacar los centros nocturnos que controlaban Los Zetas. El último fue el Bar Matehuala, donde los pistoleros de El Diablo cazaron a cinco empleados del local y a cuatro clientes.

“Los crímenes han sido contra delincuentes, ya que han ocurrido en carros robados, en otros se han dejado carteles con amenazas y en algunos casos han sido personas con antecedentes penales”, justificó Jorge Domene, vocero del Consejo de Seguridad de Nuevo León.

Para la especialista Guadalupe Correa Contreras, el calentamiento de las plazas continuará hasta que los grupos tengan claro cuál será la estrategia de Enrique Peña Nieto en materia de seguridad; pero sobre todo cuando sepan cómo quedarán acomodados los grupos políticos tamaulipecos, que, dice, son sus subordinados.