Carrera triunfal de Patricia Riggen en Hollywood

En reciente visita por México, Patricia Riggen cuenta los avatares que como mujer ha debido enfrentar ante el mundo masculino de la industria cinematográfica hollywoodense, a partir de La misma luna, el primer largometraje que en 2007 le abrió las puertas “a todos los estudios y a las compañías de producción estadunidenses”. Tras su exitosa Lemonade Mouth, realizada el año pasado para Disney Channel, y Educando a mamá, película actualmente en cartelera nacional, Riggen anuncia a Proceso la posibilidad de dirigir la odisea ocurrida en 2010 a 33 mineros atrapados en Chile, con guión de José Rivera (Diarios de motocicleta).

Hasta ahora, Patricia Riggen es la única mexicana que como directora de cine se abre camino contra viento y marea en Hollywood.

“Es un reto y debo realizar un buen trabajo para que se les abran más puertas a más realizadoras mexicanas en la meca del cine”, expone en una breve visita al país, ya que reside en Los Ángeles, California.

Hacia 2003, ganó el Oscar estudiantil por su corto La milpa. En 2007, durante el Festival de Cine Independiente de Sundance, su primer largometraje La misma luna, rodado con un presupuesto de 2 millones de dólares, fue vendido por 5 millones, y luego recaudó en la taquilla más de 23 millones (Proceso, 1595). Después, filmó el exitoso musical Lemonade Mouth para Disney Channel y, según esta empresa, encabezó el primer lugar entre los filmes originales de canales por cable.

En la actual cartelera de México se encuentra su más reciente película Educando a mamá (Girl in Progress), protagonizada por la estadunidense de origen cubano Eva Mendes, estrenada en Estados Unidos en mayo pasado y que en México distribuye Videocine desde el 24 de agosto.

En Educando a mamá se ve a una madre soltera que le dedica más tiempo a su amante casado que a su hija, sin pensar en las consecuencias.

Riggen, nacida en Guadalajara un 2 de junio hace 42 años, cuenta a este semanario que Educando a mamá se estrenó en Estados Unidos el Día de las Madres, “una fecha difícil” porque entonces también comenzaron a exhibirse Sombras tenebrosas (The Avengers), de Tim Burton, y otros blockbusters del verano:

“Había cintas con 4 mil 500 copias, 3 mil 500 o 2 mil 500, las que menos tenían era de mil 500 copias y logramos colocar la película en el número cuatro con 300 copias. Tuvo un arranque bueno y fuerte. Para mi gusto, responde a la falta de oferta de largos con temas femeninos, en su mayoría son películas de hombres para hombres y sobre hombres.”

Recuerda que Educando a mamá “se proyectó para niñas en riesgo en Texas” (hubo chicas hispanas y afroamericanas), como una cinta familiar (“el fenómeno de las mamás solteras en Estados Unidos es muy amplio, no sé que tanto en México, y crece la situación de niñas que viven y crecen solas porque sus mamás están trabajando, hay una ausencia de mamá tremenda”).

La cineasta agrega que ese tema es relatado a través del género llamado en Estados Unidos coming of age story, “historias de maduración”.

–Algunos críticos del país señalan que Educando a mamá es una película hecha por una mexicana, pero en un tono muy hollywoodense.

–No sé…Yo me he desarrollado allá aunque comencé aquí como guionista y productora; pero estudié guión y dirección allá. Sólo sé que soy muy rigurosa y me gusta crear filmes dinámicos, entretenidos, en donde hay principio, medio y final, la estructura clásica aristotélica. Es un cine formal, más narrativo, menos experimental.

“Este proyecto está dirigido a un público femenino y joven. No tomo decisiones mercantilistas; todo lo hago desde mi gusto, pero pienso en el tipo de público y sí se me hace importante, primero que nada, que sea una experiencia entretenida porque eso espera la gente.”

En segundo lugar, añade, intenta abordar tópicos trascendentes:

“Estamos tomando un problema real. Yo tuve muchos problemas con mi mamá de adolescente, fui rebelde en una familia conservadora. La relación entre madre e hija siempre es tortuosa y conflictiva en la adolescencia, y me parecía interesante explorar dicha situación.”

 

Ardua lucha fílmica

 

Patricia Riggen recuerda que La misma luna le abrió las puertas “a todos los estudios y a las compañías de producción estadunidenses”:

“Me invitaban a juntas y me mandaban guiones, pero se atravesó la crisis más fuerte que hubo en Estados Unidos en muchos aspectos; fue la huelga de actores, de los guionistas y la crisis financiera, entonces se detuvo mucho la producción de películas. Por ejemplo, el último filme que se vendió allá de manera desorbitante, fue la mía, La misma luna, y al siguiente año se cayeron ese tipo de compras y se redujo la producción. Muchos de los proyectos que desarrollé no se concretaron.”

Sin embargo, llegó la oferta de Disney de dirigir el musical Lemonade Mouth, para un público de cinco a los 15 años.

–Fue un gran hit, ¿cómo llegó el largometraje de Disney a sus manos?

–Disney tomó el riesgo de contratarme porque nada tenía que ver La misma luna, pero ellos trataban de renovarse. Me mandaron el guión, basado el la novela homónima de Mark Peter Hughes. Había siete protagonistas y debía cuidar cada personaje, y sobrevivir a Disney, también.

Sus dos últimos filmes no son guiones de ella; pero cuenta que le dieron oportunidad de aportar ideas:

“No buscan sólo directores para dirigir, sino para contribuir con su visión al guión y mejorar los personajes. En Educando a mamá me enfrenté a la falta de tiempo en todos los aspectos. Un problema que noto en Hollywood últimamente, sobre todo a raíz de esa crisis, es que los productores ya no quieren gastar en desarrollar guiones, hasta que no cuentan con el financiamiento, no te dejan tocar el guión hasta que arranca la película. Intenté mejorarlo lo más que pude; pero tuve poco tiempo.

“Obviamente, a los directores de mi nivel no nos tocan los mejores guiones, estos se van directo a Steven Spielberg o Clint Eastwood, y eso lo tengo asumido. Un guión en mi nivel va a tener problemas y hay que resolverlos, y filmar con un buen texto. Lo intenté con Educando a mamá, se trabajó el guión pero no lo suficiente, aunque estoy contenta con el resultado.”

Sólo le dieron 22 días para el rodaje (“tomando en cuenta que aquí la semana de trabajo en una filmación es de seis días, en Estados Unidos son semanas de cinco días”). El otro obstáculo fue que la protagonista era una menor de edad (Cierra Ramirez) “y podía trabajar seis horas al día, que incluye maquillaje, vestuario y todo, porque deben estudiar tres horas y tener una hora de descanso, y los días laborales son de diez horas, a esos 22 días  hay que restarle todo eso. Cada día era correr contra el tiempo para sacar todo adelante.

–¿Cuál es su sentir de que Lemonade Mouth alcanzó un éxito mundial?

–Me dio gusto. Al terminar la película, me ofrecieron allí dos más y no acepté. No tengo interés de trabajar en ese género y en ese canal. Quiero seguir adelante, seguir buscando mi lugar, como directora lo estoy encontrando y voy probando diferentes cosas.

“Quiero crecer y buscar otros géneros.”

 

Solidaridad de las cineastas

 

–¿Cómo se siente de ser la única realizadora mexicana en la meca del cine?

–De todas maneras, somos muy pocas las cineastas mujeres; pero en Hollywood está muy difícil, porque es un mundo muy competido para hombres, ¡ahora imagínate para mujeres! Cada vez que voy a una junta para convencerlos de que es bueno mi proyecto, hay 25 hombres que manejan el inglés mucho mejor que yo, y muchos de ellos tiene más experiencia como directores. Me acabo de enfrentar a esa situación…

“Entré a una junta con un productor muy importante de Hollywood, que tiene 750 películas, siete Oscares y 14 nominaciones. Al entrar, ni me hacía caso y pensé ‘¿para qué me citaron aquí?’ Era una película muy masculina con muchos actores hombres; pero poco a poco, con mucho empeño y astucia me lo fui ganando, al final pasamos dos horas charlando y cuando me encaminó a la puerta, ¡me ofreció la película de 30 millones de dólares! Era un proyecto que no me tocaba a mí, no se imaginaron dárselo a una mujer. Así que el camino está abierto, pero es muy difícil la competencia.”

Sin dar más detalles sobre esta cinta, dejó entrever que se trata de un filme sobre la odisea ocurrida en agosto del 2010 a 33 mineros atrapados durante 70 días a 700 metros de profundidad en Atacama, Chile. Hasta ahora el productor Mike Madavoy es quien ha declarado que llevará esta historia a la pantalla grande. El guión lo realiza José Rivera, nominado al Oscar en 2005 por Diarios de motocicleta, del brasileño Walter Salles. Se han manejado tres nombres para conformar el elenco: Javier Bardem, Johnny Depp y Sean Penn; pero Riggen no quiso asegurar nada.

–¿En Estados Unidos existe solidaridad entre las directoras?

–Sí. Hay mucha conciencia de los obstáculos que enfrentamos y por eso todas nos conectamos y ayudamos. Tengo una agente mujer y cuando veo una productora mujer siento mucho apoyo, y yo misma apoyo…

–¿Qué dice a las directoras mexicanas quienes quieren ir a Hollywood?

–Para mí es muy importante que mujeres mexicanas vean que estamos haciendo cosas interesantes. Que todos los obstáculos se pueden vencer. En México me han criticado mucho mis colegas cineastas, porque dicen que hago cine comercial, lo usan como sinónimo de malo.

“Pero yo eso ya lo superé hace mucho tiempo, porque la calidad no tiene nada que ver con la taquilla. Se puede hacer cine de calidad taquillero y cine de calidad no taquillero y es importante que existan los dos. El reto es seguir. Es muy difícil esta carrera, me la cuestiono mucho porque me cuesta trabajo, a veces me doy cuenta de que he pasado varios meses sin estar contenta porque enfrento tantos problemas cada día y se me olvida que tengo que vivir mi vida y ser feliz.

“Mi  reto  es combinar esta carrera con una vida pacífica y feliz, tomármela con más calma y calidad; con mi familia y amigos, porque al final del viaje a lo mejor filmo muchas películas pero si la pasé tan mal no habrá valido la pena.”

La directora tapatía concluye, así: “Mi siguiente reto en el siguiente proyecto, que es gigante y muy difícil, es no sólo realizar una buena película, sino pasármela bien.”