Tzintzuntzan: La versión oficial

El Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología (INAH) niega la acusación de los investigadores y los arquitectos acerca de la destrucción del patrimonio histórico. Envió a los medios un comunicado en el que rechaza “la serie de descalificaciones a la labor académica que desempeña”, y resalta su apego a los ordenamientos legales y a las normas estandarizadas a nivel internacional.

Por ello, el arqueólogo Pedro Francisco Sánchez Nava, presidente de ese consejo, reitera a Proceso:

“Se están siguiendo los lineamientos establecidos y jamás hemos recibido línea o instrucción ni del gobierno en turno ni de privados. Tampoco hemos dañado el patrimonio cultural.

“Este proyecto del museo en Tzintzuntzan, en Michoacán, se genera de la necesidad de actualizar el discurso museográfico por los nuevos hallazgos, nuevas piezas, que evidentemente requieren, como parte de las tareas que tiene el INAH, ser conocidas por la opinión pública. Primero se había escogido un emplazamiento anexo al antiguo museo que existe ahí, pero es un lugar que se inunda y donde había que tirar más de quince árboles grandes, entonces se buscó otro sitio. Se habló con arquitectos del paisaje, se hicieron modelos digitales, en fin.”

Según él, como siempre, se llevaron a cabo trabajos previos para garantizar que no fuera a haber destrucción de vestigios:

“Además, como se hace en todas las excavaciones arqueológicas, en todas, de manera sistemática, ordenada, puntual, cuidadosa, se sacó la información, el contexto arqueológico.”

A decir suyo, es un museo de dimensiones muy pequeñas:

“Se autorizó, comenzaron estas intervenciones, estas calas, estos sondeos, y se encontró que había un cimiento que no llega a los 30 centímetros de altura, eso igual podría ser un gran hallazgo, no lo demeritamos, estaba muy destruido, estaba cortado en varios tramos. Se recuperaron todos los datos, se limpiaron, se consolidaron para su conservación, y se protegieron a mano, no con maquinaría, con todo cuidado, con varias capas de grava y de tierras estériles. Además, se procuró que no coincidieran en ningún momento los muros del cimiento superior con los cimientos de abajo para que no se cargaran uno al otro, entonces allí está el vestigio, para el momento en que alguien interesado o quien piense que con este hallazgo se va a descubrir el surgimiento del Estado en Mesoamérica, se podrá seguir estudiando.”

–Pero no se puede, según los especialistas, construir sobre un montículo, aunque sea algo pequeño, ¿qué opina?

–Eso es falta de información. Sí se han hecho este tipo de construcciones dentro de zonas arqueológicas, además decretadas, porque yo creo que hay que dar servicios al visitante, eso es elemental.

–Entonces, ¿sólo están pensando en el visitante, el turista?

–Por supuesto…

“Ojalá y se dé ese acercamiento con los colegas. Se ha buscado. Ya se le presentó el proyecto a los académicos Felipe Echenique y a Rosa María Venegas, ellos consideraron que no estuvieran arqueólogos, sólo ellos, bueno, eso fue hace tres semanas. No hay fundamento para hablar de destrucción. Si existen evidencias de que hubo destrucción del patrimonio, la obligación de quien las tiene es presentar la denuncia correspondiente.”

Debido a que no compete al Consejo que preside, rechaza referirse a los monumentos históricos.

–Si la Cámara de Diputados constituyó un Fondo Nacional Arqueológico, ¿por qué no se han comprado los terrenos de particulares donde hay zonas arqueológicas?

–Es una tarea muy complicada, en la mayoría de los casos los terrenos nacionales están en zonas ejidales o comunales y carecen de papeles, falta de deslindes, en fin.

Sobre la demanda del INAH al historiador Felipe Echenique, Sánchez Nava niega estar enterado. Y en torno al Reglamento de la Ley Orgánica del INAH, señala que para sacarlo adelante “en diversos momentos se han formado comisiones que representan a las distintas instancias, pero los intereses son tantos y tan disímbolos, que las posiciones se van hacia polos opuestos y no se ha llegado a acuerdos”.

La conversación con el funcionario se produjo cuando la dirección de Comunicación del instituto, a cuyo frente se encuentra Paloma Sáenz, notificó que De Maria y Campos y Robles García se encontraban de viaje.