“La verbena de la Paloma”

La verbena de la Paloma o El boticario y las chulapas y celos mal reprimidos es sin duda la más emblemática de las zarzuelas del género chico (de breve duración). Con la inolvidable música del maestro Tomás Bretón (1850-1923) y libreto de Ricardo de la Vega, se estrenó el 17 de febrero de 1894 en el Teatro Apolo de Madrid.

Originalmente se le encargó la música a un exitoso compositor de zarzuelas, Ruperto Chapí (La Revoltosa), pero este declinó la encomienda y se le ofreció a Tomás Bretón, quien además de compositor era un violinista que sin embargo jamás había tenido éxito en el campo de la zarzuela.

Basada en un hecho real, La verbena de la Paloma nos cuenta las cuitas del joven Julián, un empleado de imprenta, con su novia, la hermosa Susana, quien gusta de provocarlo haciéndose querer por un viejo rabo verde, el boticario Don Hilarión.

Tomás Bretón no estaba seguro de haber hecho una obra valiosa; se cuenta que el día del estreno, que él mismo dirigió, momentos antes del inicio dijo: “Me parece que me voy a poner en ridículo”. Todo lo contrario, el éxito fue inmediato y la obra pronto se convirtió en un fenómeno dentro y fuera de España. Contribuyeron a ello un excelente libreto y una partitura en la que cada uno de los números es de gran calidad y fuerte sabor madrileño.

El libreto emocionó tanto al compositor que éste relata en Tomás Bretón, su vida y sus obras (Salcedo, Ángel S. Madrid, 1924):

“En la escena en que Julián, ahogado por los celos, llega hasta la casa de Susana dispuesto a todo, se me cayeron las lágrimas en el papel y hasta crispé los puños al ver la burla de la traviesa moza.”

La verbena de la Paloma ha sido objeto de muchas grabaciones y versiones en DVD. ¿Quién no recuerda las coplas de Don Hilarión?:

 

Una morena y una rubia,

hijas del pueblo de Madrid,

me dan el opio con tal gracia,

que no las puedo resistir…

 

O la mazurca dúo entre Julián y Susana:

¿Dónde vas con mantón de Manila,

dónde vas con vestido chiné?…

 

O las sevillanas:

 

Por ser la Virgen de la Paloma,

un mantón de la china te voy a regalar…

 

Brillante número musical encomendado al coro.

Hay el malentendido de que la zarzuela es para cantantes que no pudieron con la ópera. Falso. Tan difícil o más es este género como aquel, pues en la zarzuela los intérpretes deben actuar hablando o cantando, y acaso bailar, así usan su voz de dos maneras, a diferencia de la ópera, donde sólo se canta.

Esta obra cumbre del género chico será representada en ocho funciones, del 8 al 16 de septiembre, en el Teatro de las Artes del Cenart (Centro Nacional de las Artes), con Rosita Montesinos (La Tía Antonia), toda una leyenda de la zarzuela en México; María Luisa Taméz (La Señá Rita); Leonardo Villeda (Don Sebastián); Andrés Carrillo, y Mario Rojas (Julián); Hidelisa Hangins y Rebeca de Rueda (Susana); Édgar Vivar (El Tabernero); Verónica Alvarado (La cantaora), y Leopoldo Falcón (Don Hilarión) acompañados por la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma del Estado Hidalgo bajo la batuta de Armando Vargas.