Un “rescate” arbitrario

Un día antes de la inusitada conferencia del titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Dionisio Pérez Jácome, en la que anunció el rompimiento de las negociaciones con Grupo MVS en torno a la renovación de las concesiones de la banda de 2.5 gigahertz, el director de Información de Grupo Televisa, Javier Tejado Dondé, sentenció en un artículo que le publicó Reforma el martes 7:

“Mientras en todo el mundo esta banda se licita para que haya más competencia y recursos para usos apremiantes del Estado, en México la tirada de MVS es quedarse con tal cantidad de espectro en donde cabrían hasta cuatro nuevas empresas de telefonía celular y servicios móviles. Lo que representa el más grande intento de abuso sobre las telecomunicaciones en México.”

En su artículo titulado MVS, Aristegui y Banda 2.5 ghz, el artífice de la Ley Televisa, cabildero del consorcio de Emilio Azcárraga Jean frente a legisladores y ante autoridades de la SCT y de la Cofetel, dejó muy claro el descontento del monopolio televisivo ante la posibilidad de una competencia en el cuádruple play.

También especuló sobre el acercamiento entre MVS y el equipo de campaña de Enrique Peña Nieto, como si Grupo Televisa no hubiera estado alineado desde 2005 con el exgobernador mexiquense.

“¿Qué está en juego para MVS?”, se preguntó. “Para empezar hay que decir que ningún operador tiene tanto espectro como MVS, que detenta 190 mhz. Como comparativo, el que le sigue en acumulación es Telcel, con 80 mhz. Pero además de la diferencia per se, hay que decir que con su espectro Telcel atiende a 68 millones de usuarios y MVS, con 190 mhz, tiene cero usuarios. Todos sus usuarios hace más de dos años, fueron migrados al sistema de televisión satelital Dish”.

Con base en cálculos de la SCT, Tejado Dondé afirmó que el espectro de MVS tiene un valor aproximado de 2 mil millones de dólares, y “pretende quedarse con todo el espectro y administrarlo, como si fuera el Estado, para que otras empresas lo trabajen”.

El director de Información de Televisa no mencionó que durante más de cinco años la administración de Calderón y la familia Vargas negociaron la renovación de las 42 concesiones en la banda de 2.5 ghz, y que la empresa de Emilio Azcárraga Jean presionó, desde el surgimiento de Grupo Dish en 2009, para que el gobierno calderonista no renovara esas concesiones y mucho menos permitiera el proyecto de “Banda Ancha para Todos”, anunciado en abril de 2011 por MVS y un consorcio de empresas ajenas a los intereses de Televisa, como Alestra, Intel y Clearwire.

 

Parcialidad

 

En perfecta sincronización, un día después de que se publicó el artículo del alto ejecutivo de Grupo Televisa, Pérez Jácome anunció que la SCT decidió “negar la prórroga de todas las concesiones vencidas en la banda de 2.5 ghz” e “iniciar el procedimiento de rescate” de todas las concesiones vigentes en la misma banda.

Los argumentos del funcionario fueron prácticamente los mismos de Grupo Televisa para justificar el “rescate” de este espectro, considerado uno de los más importantes para los servicios de cuádruple play.

Se trata de los mismos servicios que pretenden ofrecer Iusacell y Televisa una vez que la Comisión Federal de Competencia (Cofeco) autorizó en junio pasado la fusión de ambos grupos, a pesar de la oposición de especialistas, legisladores, agrupaciones, como la Asociación Mexicana de Derecho a la Información, que interpuso un amparo en contra de la decisión, y de otros competidores que consideran que la medida fortalece el “monopolio de la opinión pública” establecido por Televisa y TV Azteca.

Pérez Jácome arguyó que en México existen 11 operadores con 68 concesiones vigentes en la banda de 2.5 ghz, que van desde operadores de una concesión hasta MVS, que posee 42. “Lo cierto es que esa banda está considerablemente subutilizada”, sentenció.

“Para dar una idea de la dimensión de esta subutilización me permitiré utilizar un símil: la banda de 2.5 ghz es como una autopista de altas especificaciones de la que en México estamos utilizando apenas el acotamiento”, detalló el funcionario.

Además, informó que entre 2007 y 2012 la SCT le presentó a MVS diversos esquemas para autorizar la prórroga, a cambio del pago de una contraprestación. “MVS no aceptó ninguna de las propuestas; sin duda, ellos también pusieron sobre la mesa algunas alternativas, pero éstas fueron inaceptables, ya sea porque no aseguraban la explotación eficiente del espectro o no cumplían con las mejores condiciones económicas para el Estado, como prevé el artículo 134 de la Constitución”, explicó el secretario de Comunicaciones y Transportes.

Al igual que Televisa y Tejado Dondé, el titular de la SCT se refirió a la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que desde 2000 estableció que la banda de 2.5 ghz es susceptible a la prestación de los servicios internacionales móviles, y puso como ejemplo el plan de reordenamiento en Europa, Asia, Canadá, Brasil, Chile, Colombia y Perú.

Tanto la UIT como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), al igual que la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) señalan que la banda de los 700 Mhz (690-806 mhz) es una de las más importantes, sobre todo ahora con los adelantos tecnológicos de la digitalización para los servicios de banda ancha.

El miércoles 8, el pleno de la Cofetel reconoció los trabajos para “definir la segmentación” de este espectro y utilizarlo “en un futuro” en aplicaciones de la banda ancha.

Sin embargo, la banda de 700 mhz está acaparada por los actuales canales analógicos de televisión, que en 95% son propiedad de Grupo Televisa y TV Azteca, como han señalado los especialistas de Mediatelecom, portal especializado en telecomunicaciones.

La llamada política de Transición Digital Terrestre –que obligaría a Televisa y a TV Azteca a devolver sus canales analógicos y liberar el espectro de los 700 mhz– ha sido frenada constantemente por el propio duopolio televisivo.

 

Falsedades

 

Para Purificación Carpinteyro, subsecretaria de la SCT en el gobierno de Felipe Calderón y actual diputada federal electa por el PRD, el discurso de Pérez Jácome es “mentiroso”, pues “las frecuencias están subutilizadas porque la propia SCT no se las permitió utilizar” (a MVS), y “no siempre el pago de una alta contraprestación para renovar las concesiones beneficiará al usuario”.

Añade: “El propio gobierno de Felipe Calderón generó la subutilización al frenar durante seis años la posibilidad de que MVS y otros grupos formaran un carrier de carriers, para los servicios de banda ancha”.

En abril de 2011, MVS anunció la formación de un consorcio formado por Alestra, Intel y Clear Wire; su propósito: utilizar la tecnología Long Term Evolution (LTE), dar servicios de internet en banda ancha para teléfonos móviles y administrar como un carrier (transportador) los 190 mhz de espectro que tienen en la banda de 2.5 ghz.

“Se trata de una red abierta, no discriminatoria. Ericksson será un operador fiduciario del gobierno y estamos dispuestos a dar cobertura social”, explica Joaquín Vargas, presidente de Grupo MVS, en entrevista con Proceso.

La SCT no autorizó el proyecto y quedaron frenadas inversiones por más de mil millones de dólares. Vargas relata que la negociación se efectuó en marzo de 2011, un mes antes de que se diera a conocer el proyecto Banda Ancha para Todos, y agrega que el subsecretario de Ingresos de Hacienda, José Antonio González Anaya, se trató de lavar las manos para fijar una contraprestación que conviniera a ambas partes.

La segunda “mentira” de Pérez Jácome, indica Carpinteyro, se relaciona con la contraprestación. La especialista explica al respecto que en las actuales políticas de telecomunicaciones, entre menos se pague una contraprestación al gobierno, el costo repercute menos en el consumidor.

“Lo que mejor opera en ese tipo de casos es la licitación inversa. El gobierno de Calderón la ha aplicado en la concesión de carreteras: le entregan la construcción a los consorcios que van a ofrecer un menor peaje. ¿Por qué no aplicaron ese esquema en el caso de la banda de 2.5 ghz? ¿Por qué lo que han aplicado en las carreteras no lo aplican en la banda ancha, que es la supercarretera de la información?”, cuestiona.

–¿Existen presiones de Televisa en esta decisión?

–Es otro favor a Televisa del gobierno de Calderón. Lo último que quiere Televisa es tener una competencia en materia de cuádruple play ahora que le autorizaron la fusión con Iusacell.

Calderón “postergó la solución al caso de la banda de 2.5 ghz por presiones de Televisa. Desde que Grupo Dish compite con Sky (filial de Televisa en televisión satelital) las presiones arreciaron”, argumenta.

También recuerda que durante su gestión como subsecretaria en la SCT intentó negociar con MVS para llegar a un arreglo en cuanto a la banda de 2.5 ghz, pero fue obstaculizada por Luis Téllez, entonces titular de la dependencia.

“Lo único que resolvió el gobierno de Calderón fueron aquellas cuestiones que le interesaban a Televisa: la fibra óptica, la banda 1.7 de ghz, la fusión con Iusacell, mientras que a otros competidores, como Telmex o MVS, los frenaron”, abunda.

–¿Es cierto que la banda de 700 mhz puede ser más importante que la de 2.5 ghz para ofrecer internet de banda ancha más barato?

–Los adelantos tecnológicos han permitido que esta banda sea muy importante. Para que se pueda utilizar se necesita rescatar con el proceso de digitalización de la televisión. Es lo que en todo el mundo se conoce como el “bono digital”, que se logra al recuperar el espectro de la banda de 700 mhz. No se resolverá hasta que se realice el apagón analógico previsto para 2015.

Jorge Fernando Negrete, director de Mediatelecom, afirma que el problema no radica en retirarle el espectro a MVS sino “la ausencia de una política pública que permita la cobertura social de internet en banda ancha entre la población de menores recursos”.

Para el especialista, el problema es que al reasignar la banda de 2.5 ghz “ningún nuevo operador ofrecerá un modelo de negocios que garantice la provisión de banda ancha móvil social, como ofreció MVS. Una vez más, sin importar qué empresa quede en el futuro, la asignación de la banda de 2.5 ghz ofrecerá una banda ancha cara, de nicho, y para los sectores socioeconómicos con mayores ingresos, en detrimento del derecho de comunicación de la mayoría de la población”, afirma Negrete.

A su vez, Gabriel Sosa Plata, autor de la columna Telecom y medios, advierte que “la estrategia de Televisa de entorpecer el crecimiento de MVS Comunicaciones beneficia a su más acérrimo competidor: las telefónicas Telmex-Telcel, de Carlos Slim, que dominan el mercado de la banda ancha fija y móvil en México”.

La decisión de la SCT, finalmente, retrasará por muchos años el acceso masivo a la banda ancha, ya que hasta ahora sólo 12% de la población cuenta con este servicio y menos de 30% de los hogares del país dispone de servicios de internet.

 

Litigios internacionales

 

Los especialistas consultados prevén que el “proceso de rescate” será largo, no se resolverá en la administración de Calderón y se extenderá hasta los dos primeros años del próximo gobierno, ya que MVS mantiene varios litigios en tribunales y puede ampararse frente a la decisión de la SCT.

Los directivos de MVS informaron que esperarán una semana después del anuncio de Pérez Jácome para dar a conocer su posición oficial, pero consideraron prácticamente un hecho que recurrirán ir a tribunales y que pueden surgir nuevas demandas a nivel internacional.

Por ejemplo, desde 2011 la empresa estadunidense Hicks Muse Capital Partners, socia de la familia Vargas en 23% de la explotación de la banda de 2.5 ghz, analizaba interponer un juicio por “daños y perjuicios” en contra del gobierno de Felipe Calderón por el retraso del refrendo de las concesiones.

Esta demanda se basaría en el capítulo 9 del Tratado de Libre Comercio, en el que se prevé que empresas de Estados Unidos puedan solicitar el arbitraje en caso de que se vean afectados sus inversiones e intereses en México.

Desde 2011, MVS había promovido más de 100 amparos para frenar la posibilidad de que el gobierno de Calderón “recuperara” el espectro de la banda de 2.5 de ghz.

En un documento dirigido a la Cofeco, cuya copia obtuvo Proceso, MVS aclara que entre 2005 y 2009 vencieron 20 de los 60 títulos de concesión, sin que la SCT se hubiera pronunciado en definitiva si se otorgaban o no las prórrogas. Los restantes 40 títulos prescriben entre 2018 y 2020.

“Concretamente, MVS solicita que se le otorguen concesiones para la explotación de entre 120 mhz y 190 mhz en la banda de 2.5 ghz, por un plazo de 20 años, considerando una dimensión geográfica nacional”, indica la empresa de la familia Vargas.