Entre los numerosos ataques incendiarios que han aquejado en días recientes a Monterrey hubo uno con una clara dedicatoria: en una distribuidora de publicaciones impresas los delincuentes quemaron un número especial de Proceso dedicado a Los Zetas. Mientras tanto, en las principales ciudades fronterizas de Tamaulipas, se aplicó la ya recurrente operación de compra masiva de ejemplares, para impedir que la revista llegue a sus lectores.
MONTERREY, NL.- Tres hombres que portaban armas largas se bajaron de una camioneta que estacionaron en la esquina de Arteaga y Serafín Peña, del primer cuadro de esta ciudad. La escena comenzó a ser grabada por cámaras de vigilancia. Uno más permaneció en el vehículo, que era escoltado desde otro auto que se detuvo a pocos metros. Eran casi las 10:30 del martes 31 de julio cuando llegaron a la empresa Distribuidora de Publicaciones (Dipsa).
“¡Tírense al suelo!”, fue el grito de advertencia a los casi 10 empleados que estaban ahí en ese momento y a quienes les quitaron relojes, celulares y carteras. Dos de los delincuentes se quedaron vigilándolos desde la entrada mientras uno más corrió al fondo de la bodega para preguntarle a otro trabajador dónde estaba “la caja registradora”. Se enojó al saber que ese negocio no maneja efectivo.
Posteriormente recogieron de la camioneta un garrafón con gasolina y la rociaron sobre un paquete con el número especial de Proceso titulado Con Zeta de muerte.
También echaron gasolina sobre paquetes y bultos de otras revistas. La primera llamarada los hizo salir corriendo. Antes de subir al vehículo uno de los delincuentes pintarrajeó la fachada del negocio. Todo quedó registrado por una cámara de seguridad en un video que ya fue entregado a la Procuraduría General de Justicia de Nuevo León.
Este atentado se sumó a los ocurridos en días recientes contra empresas y medios de Monterrey. El domingo 29 de julio hubo un ataque a la edición (sucursal) Sierra Madre del periódico El Norte en el municipio de San Pedro Garza García, el de mayor ingreso per cápita de América Latina.
A las 18:04 horas hombres armados que viajaban en al menos cuatro vehículos rociaron de gasolina la recepción y le prendieron fuego, sin saber que en el fondo del lugar estaban trabajando unos 15 empleados.
Era el tercer ataque en menos de un mes contra sedes periféricas del diario del Grupo Reforma.
Alejandro Junco de la Vega González, director de El Norte, comentó a la cadena CNN que el periódico estaba amenazado y atribuyó los atentados a sus publicaciones donde se pone atención a los casinos y a las acciones de la delincuencia organizada.
Un día antes del atentado contra Dipsa, personal de esa distribuidora recibió una llamada de una empresa del mismo giro de Tamaulipas solicitándole los ejemplares del número 1865 de la revista Proceso, ya que un cliente suyo deseaba comprar todo el lote disponible. Los ejemplares del número cuyo titular principal era Fondos del PRI: la trama internacional fueron comprados en su totalidad antes de su distribución en Nuevo Laredo y Reynosa. En Ciudad Victoria, Tampico y Matamoros esa edición circuló de manera normal.
En el mismo número también se publicó un reportaje sobre la situación de Tamaulipas: Desplazados de guerra y autodefensa. El texto describe los últimos acontecimientos en el municipio de Güémez, donde los constantes enfrentamientos entre el Cártel del Golfo y Los Zetas orillaron a muchos de los pobladores a abandonar el lugar.
Debido a que pocos medios y agencias informan los constantes acontecimientos de violencia en el estado, las redes sociales reproducen por todos sus medios disponibles en internet los reportajes de Proceso.
Las redes ciudadanas también exigen al gobierno federal y al Congreso de la Unión que destituyan a todos los políticos corruptos y nombren una “junta militar” al frente del gobierno de Tamaulipas, para que regresen la seguridad y la paz.








