Cuatro propuestas de teatro no convencional muestran diferentes caminos que pueden seguirse en los escenarios. Desde el teatro gestual hasta el que se basa en la palabra; del que apenas está en germen hasta el ya consolidado. Invitación al silencio, Taladro, Mar de fuchi y ¡Dios mío! son las propuestas que se presentaron en el teatro Jiménez Rueda en la quinta edición de Colección de Teatro Alternativo y que posteriormente tendrán vida en otros escenarios.
Invitación al silencio, creada por Lydia Margules, es el resultado más sólido de la colección. Basada en textos literarios de Margarite Duras y su obra de teatro Agatha, construye un espectáculo a partir de grandes silencios y diálogos dilatados para transmitir emociones y vibrantes contactos donde el deseo de los personajes es el principal motor. En Agatha, los hermanos comparten sus secretos y reviven recuerdos que los involucró y marcó en sus subsiguientes relaciones amorosas; en Invitación al silencio, Edwarda Gurrola y Antón Araiza encarnan a estos personajes y se comunican con las palabras, las miradas y un simple rozar del cuerpo para desentrañar lo que no está dicho. Con un atractivo estético, el espacio, diseñado e iluminado por Lydia Margules, crea un reducido rectángulo donde deambular, cercado por papeles colgados con pinzas –como el amor y la memoria– para condensar la relación con el espectador y los personajes. Invitación al silencio es la nueva obra de la compañía Museo Deseo que desde hace más de cinco años viene trabajando bajo su dirección y que, como su nombre lo indica, nos sumerge en el silencio.
Mar de fuchi es un proyecto escénico todavía en elaboración cuya directora, Mariana Gándara, ha decidido elaborar junto con el público asistente. Así, diseñó en cinco días cinco ejercicios donde los asistentes y los actores se involucraran alrededor de diferentes actividades. El primer día el lugar fue un salón de baile e hicieron que los participantes bailaran, tuvieran una pareja a través de un sorteo, jugaran y decidieran casarse, vivir juntos o diversificarse. El segundo día abordaron la arqueología personal a través de un objeto, y el último día representaron la fiesta de cumpleaños con todo el patetismo que conlleva. El resultado final, la obra en cuestión, está por verse. Los ejercicios fueron divertidos y simpáticos para los espectadores, pero no implicaban profundidad ni complejidad en las situaciones. Su simplicidad se convertirá en una arma de dos filos para el espectáculo que el Colectivo Macramé elaborará posteriormente.
Taladro, cuyo autor y director es José Alberto Gallardo, adaptó la idea original que se ha presentado del Trolebús Escénico de la Condesa al foro del teatro Jimenez Rueda, donde público y actores convivieron. Es la historia de amor de dos personajes cuyo pasado y presente se entremezclan en un desasosiego poco esperanzador y una atractiva estructura dramática. Damián Cordero y Dionisia Fandiño interpretan a los protagonistas a partir de un programa de radio por internet que él transmite sin saber si lo están escuchando o no. Entre el regodeo de la actriz con su cuerpo y su propio diseño corporal y el poco rigor en el ir y venir de esta transmisión radiofónica, Taladro es una propuesta abierta para ser captada por espectadores diversos.
¡Dios mío!, que el 22 concluye sus presentaciones, es un espectáculo gestual creado por Shanti Oyarzabal, en donde 12 actores con 12 abrigos se enfrentan a situaciones absurdas para representar la relación del individuo con la colectividad y su posibilidad de autodeterminarse. El espectáculo, con un rico panorama de movimiento, estará también en el Teatro de la Danza y el Raúl Flores Canelo.
La Colección de Teatro Alternativo es un ciclo donde se da paso a propuestas de un teatro experimental que busca nuevos lenguajes y en los que se puede o no llegar a buen puerto.








