Personajes y mentiras

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El pasado 15 de mayo murió en la Ciudad de México Carlos Fuentes. El escritor se encontraba en plena actividad, había iniciado la promoción de los libros El siglo que despierta, colección de conversaciones sobre América Latina entre el propio Fuentes y el expresidente chileno Ricardo Lagos, así como del texto Personas. Ambas obras acaban de aparecer en librerías. Asimismo, esperaba las pruebas de galera de la novela Federico en su balcón, que  presentaría  en noviembre durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. La narración versa sobre una conversación imaginaria con Frederich Nietzsche. Además se hallaba a la mitad de la escritura de Los días de la vida, sus memorias de infancia y juventud.

En Personas (Ed. Alfaguara; México, 2012. 259 pp.) Fuentes retrata a diferentes personajes que conoció e influyeron en su vida y obra. Los breves bosquejos que presenta son realizadas a partir de lo íntimo; así, describe anécdotas, sucesos compartidos y ocurrencias. Entre las personas tratadas están Fernando Benítez, Julio Cortázar, Luis Buñuel, Alfonso Reyes, Pablo Neruda, Susan Sontag, Arthur Miller y María Zambrano, entre otros. Personas es una colección atractiva que permite ver el lado íntimo de su autor y conocidos.

 

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Paco Ignacio Taibo II, además de novelista, es un historiador consistente. Ha escrito textos esclarecedores sobre diferentes asuntos de México, como El socialismo en un solo puerto, Memoria roja. Luchas sindicales de los años 20, y Bolsheviquis. Historia narrativa del comunismo en México 1919-1925, y Librado Rivera: el último de los magoneros, entre otros.

Ahora presenta El Álamo. Una historia no apta para Hollywood (Ed. Planeta; México, 2012. 248 pp,). En este libro Taibo II hace una revisión de la batalla en el fuerte El Álamo, que ocurrió del 23 de febrero al 6 de marzo de 1836. El sitio fue defendido por 200 colonos texanos, vencidos por las tropas mexicanas encabezadas por el general Antonio López de Santa Anna. Sobre este suceso historiadores e ideólogos norteamericanos han dado una versión falsa. Algunos de las imposturas identificadas por Taibo II son que los defensores del fuerte no lucharon por la libertad, buscaban restablecer la esclavitud, que la Constitución mexicana prohibía. Cabe recordar que en ese momento Texas pertenecía a nuestro país. También que uno de los cabecillas, David Crockett, murió heroicamente defendiendo el lugar utilizando su rifle como garrote al terminársele el parque. En realidad se rindió con otros texanos y fueron fusilados por orden de Santa Anna.

Taibo II muestra en El Álamo cómo la mistificación del suceso, hecha por los historiadores y luego a través del cine, responde a la necesidad de crear un mito fundacional que transmita la idea de que la sociedad norteamericana es el resultado de la lucha por la libertad con heroicidad.

La lectura del ensayo nos permite conocer varias de las mentiras sobre las que se sostiene el imperio norteamericano.