Reforma de doble filo

Una ley relativa a la accesibilidad universal a los servicios médicos, promulgada por Barack Obama hace dos años y recién ratificada por la Corte Suprema de Estados Unidos, se convirtió en un arma de dos filos para el mandatario estadunidense, en campaña para reelegirse. Por un lado concita la simpatía de los sectores usualmente desprotegidos, los que no pueden pagar un seguro médico. Por otra parte le granjeó el repudio del sector de las aseguradoras, que ven amenazado su negocio, y del Partido Republicano, sin importar que su candidato, Mitt Romney, haya aplicado en su propio estado una medida prácticamente idéntica.

WASHINGTON.- El fallo de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos que ratifica la constitucionalidad del derecho a un seguro universal de salud es una victoria del presidente Barack Obama y al mismo tiempo un riesgo para su reelección, según análisis políticos.

La Affordable Care Act (ACA) o Acta de Salud Accesible es hasta el momento la ley que más identifica a Obama y se destaca como “victoria política” de su presidencia.

También conocida como Reforma al Sistema de Salud, fue aprobada en marzo de 2010 por el Congreso federal y promulgada como ley ese mismo mes por Obama. Y según las encuestas y los análisis políticos, el ACA es la ley que más ha dividido a la sociedad estadunidense.

Sus detractores la consideran una imposición gubernamental y sus defensores la aclaman como un derecho inobjetable para que todos tengan acceso a los servicios básicos de atención médica.

En términos generales el ACA lo que permite es que todo ciudadano de Estados Unidos acuda a un hospital o una clínica a recibir los servicios médicos que requiera sin tener que presentar una póliza de seguro médico privado para ser atendido.

Desde el pasado 28 de junio –cuando la Corte Suprema ratificó la constitucionalidad del ACA– el Partido Republicano, los hospitales privados, la industria farmacéutica, la de los seguros médicos y las asociaciones de médicos se han dedicado a calificar esa ley como una “violación a los derechos civiles” y consideran que debe ser “vengada” con la derrota electoral de Obama en los comicios del próximo 6 de noviembre.

Mitt Romney, virtual candidato presidencial republicano, dijo que de ganar la presidencia su primer acto ejecutivo será “revocar” el ACA. Esta promesa le ha generado un repunte en las encuestas. Según el más reciente sondeo de Gallup –dado a conocer el miércoles 4– Obama tiene el respaldo de 48% de los electores, frente a 44% de Romney.

El pasado 25 de junio –tres días antes de que se conociera el fallo de la Corte– la misma encuestadora encontró que Obama tenía 53% de apoyo de los electores y Romney, 41%.

“Más que una victoria para el presidente Obama, ésta es una victoria para la clase media y para los ciudadanos más pobres del país”, dice a Proceso Robert Gibbs, exportavoz de la Casa Blanca y ahora asesor electoral del mandatario estadunidense.

“Hay que ser francos: Lo que hace esta ley es quitarle el monopolio de los servicios médicos a la industria de los seguros privados. ¿Qué tiene de imposición el que no se le niegue la atención médica, una persona pobre? Tampoco es caridad porque tendrá que reembolsar algo de dinero por los servicios”, subraya.

El argumento de Romney –que es el del sector más conservador de la sociedad estadunidense y el de las empresas, asociaciones e industrias afectadas– es que al ciudadano común no se le dio la oportunidad de determinar si desea o no un seguro universal de salud. Bajo el mandato del ACA todo ciudadano está obligado a pagar una multa tributaria aun cuando no reciba ninguna atención médica en todo un año.

“Esto es un aumento de impuestos forjado por Obama y el Partido Demócrata con un argumento totalmente populista y violatorio del derecho sagrado a la libertad de elección de los ciudadanos de Estados Unidos”, dijo Romney en su reacción al fallo de la Corte, que por cinco votos contra cuatro ratificó la constitucionalidad de la Reforma al Sistema de Salud.

“El problema electoral que podríamos tener es que la gente se confunda por el argumento republicano de que se castigará con un aumento a los impuestos a quien no quiera el seguro médico. Por eso estamos obligados a explicar la verdad”, apunta Gibbs.

La Reforma al Sistema de Salud –elaborada, patrocinada y promulgada por Obama en marzo de 2010– no afecta a las personas que ya tienen seguro médico. Lo que hace es subsidiar los costos de uno “obligatorio” para las familias o individuos con un ingreso menor a 30 mil dólares anuales y para todo ciudadano desempleado o que no tenga cobertura.

 

Protección deducible

 

En sus aspectos esenciales como seguro médico universal, el ACA garantiza que todo ciudadano de Estados Unidos reciba servicios médicos esenciales y especializados, y permite la equidad y calidad de la atención médica entre las personas que cuenten con un seguro privado y quienes reciban atención subsidiada.

También incluye en la póliza familiar a los hijos solteros menores de 26 años, evita que la industria de seguros médicos rechace la cobertura a personas con enfermedades preexistentes y subsidia el costo parcial y total (en los casos de personas sin empleo y pobres) de los medicamentos.

Lo que está claro en el ACA es que el seguro médico será obligatorio para todo ciudadano de Estados Unidos a partir del año fiscal 2014. Quien no cumpla con este mandato pagará una multa de acuerdo con sus ingresos a través de la recaudación tributaria.

“No te confundas, el ACA no es otra cosa que una imposición y un aumento a tus impuestos orquestados por Obama y los demócratas; por eso tienes que apoyar a Romney en las elecciones de noviembre”, dice el spot de televisión que promueve a escala nacional el candidato republicano.

Obama, quien básicamente quiere garantizar la atención médica de los pobres y de quienes nunca pagan un seguro de salud porque consideran que no lo necesitan, tendrá que enfrentar otro reto que amenaza con socavar sus posibilidades de reelección.

El ACA, bajo el mandato constitucional ratificado por el Magistrado Supremo, determina que el gobierno federal no puede castigar a los estados que rechacen adoptar las medidas más favorables de servicios médicos para personas pobres. Este subsidio de gastos médicos conocido como Medicaid es pagado con dinero de los gobiernos federal y estatales.

Hasta antes de la decisión de la Suprema Corte respecto al ACA, los beneficios de Medicaid los recibían sólo personas desempleadas más de seis meses, madres solteras desempleadas, familias y jubilados con ingresos anuales menores a 15 mil dólares. Con la expansión de Medicaid serán beneficiados los 30 millones de estadunidenses que –según el gobierno federal– no tienen ningún tipo de seguro médico.

Los gobernadores republicanos de Florida, Iowa, Louisiana y Carolina del Sur han sido los primeros en declarar que no cumplirán con su parte de pagos de la extensión de Medicaid, porque simplemente el costo de esta imposición llevaría a la bancarrota a las entidades que gobiernan.

De los 50 estados de la Unión Americana 29 son gobernados por republicanos, 20 por demócratas y uno (Rhode Island) por un político independiente. Se espera que todos los gobernadores republicanos se unan a la disidencia contra Obama respecto a los subsidios del ACA, por lo menos de aquí a las elecciones de noviembre.

Los analistas políticos consideran el ACA un tema crucial para la reelección de Obama y afirman que la confusión generada por Romney y todos los afectados por el fallo de la Suprema Corte no hará mella en los planes de la Casa Blanca, si ésta explica perfectamente en qué consiste la penalidad tributaria. Pero debe hacerlo antes del 6 de noviembre.

“Vamos a ir a todos los estados a explicar que no es un aumento de impuestos, es un cobro tributario muy bajo que además, si lo aceptan como lo dice la ley, es deducible de impuestos. Pero esto último no lo dice Romney”, afirma Gibbs.

 

Doble discurso

 

Como gobernador de Massachusetts (2002-2006) Romney promovió y logró promulgar una reforma al sistema de salud casi exactamente igual al ACA. Y aunque hace seis años, cuando aspiró por primera vez a la nominación presidencial de su partido, defendió su reforma de salud, ahora como candidato presidencial republicano dice que si derrota a Obama revocará su ley.

“Eso también nos favorece, es hipocresía política y la gente se da cuenta”, remata en la entrevista con Proceso el exportavoz de Obama.

Según la organización no gubernamental Open Secrets, dedicada a fiscalizar el financiamiento de las campañas políticas por individuos y empresas con intereses creados, la industria de los servicios de salud (que integra a todos los afectados por el ACA), este año lleva gastados 2 millones 450 mil dólares en cabildeo para revocar a la reforma de Obama.

Por su parte el Centro para las Políticas Responsables, otra organización dedicada a la fiscalización del financiamiento de las campañas, reportó que la reelección de Obama había recibido, hasta el pasado 31 de mayo, 6.2 millones de dólares por parte de la industria de la salud, empleados de ésta y hasta de doctores.

Este mismo centro informó que la campaña de Romney había recibido 3.9 millones de dólares de la industria de servicios médicos, de sus empleados y doctores en el mismo periodo que la de Obama.

La mayoría de los estatutos del ACA entrarán en vigor el 1 de diciembre de 2016.