Contra la subrogación de los servicios médicos

Señor director:

Le agradeceré publicar la presente carta en la sección Palabra de Lector.
Un reportaje sobre la seguridad social difundido el 9 de marzo de 1992 en las páginas 16-19 de Proceso 801 (Rumbo al TLC: la seguridad social será desplazada por seguros y hospitales privados) empieza con el siguiente párrafo:
“De aprobarse el Tratado de Libre Comercio, las instituciones médicas de seguridad social serán desplazadas por la medicina privada. Se agudizará la segregación de la mayoría empobrecida, que acudirá a un sistema público de salud en bancarrota, ante una minoría que sí podrá pagar los costosos servicios del sector privado, alertan médicos e investigadores.”
En efecto, ahora en México la salud es una necesidad que se ha convertido en una mercancía vendida al mejor postor. Un buen ejemplo de esto es que se ofrecen “vales de medicina para todos”, aunque esta propuesta represente un neoliberalismo salvaje y depredador.
El mismo reportaje asienta en la página 19:
“Chile desmanteló su sistema nacional de salud pública. Pero ahora están tratando de corregirse al ver que la gente mayor de 65 años, la más enferma, está siendo expulsada del seguro privado. En Brasil, el sistema médico se privatizó mediante el mecanismo de la subrogación; el sector público recolectaba los fondos y con ellos pagaba a los hospitales privados, por lo que se convirtió en una especie de compañía de seguros. Ahora tienen problemas de corrupción, mala atención y administración. Se les colapsó su sistema, que ya están tratando de cambiar.”
Y en una edición reciente de este mismo semanario (página 54 de Proceso 1854, del 13 de mayo de 2012) se ilustra lo que ocurre en EU con estas palabras: “…la industria de la salud en Estados Unidos tiene muchos zopilotes planeando sobre cada paciente. Esperando su oportunidad. Y, sobre todo, volando encima, con singular paciencia, de los seguros públicos de salud (Medicaid y Medicare)…” .
Con lo anterior, ¿es creíble que mejorará nuestro sistema de salud con el tipo de medidas mencionadas? Respecto a las subrogaciones en general, ¿ya se nos olvidó la muerte de 49 niños en una “guardería” subrogada ubicada en Hermosillo, y también quiénes son los principales responsables? En el mismo tenor, ¿quiénes son los dueños de las farmacias que pretenden surtir las recetas de los derechohabientes?
No es necesario subrogar servicios públicos, y menos aún los de salud, si se asigna un presupuesto adecuado a la seguridad social con base en diagnósticos reales y con proyecciones sociales a largo plazo. Quien tenga y quiera pagar servicios de salud en hospitales privados, está en todo su derecho de hacerlo, en tanto que los hospitales privados tienen igualmente derecho a proporcionarlos. Pero una de las obligaciones ineludibles del Estado es proporcionar salud a sus ciudadanos.
Además, es una falta de respeto a los mexicanos prometer lo que está establecido como derechos constitucionales, pues nuestra Carta Magna señala que el Estado tiene, entre otras obligaciones, la de procurar la seguridad pública, impartir la educación pública y garantizar el empleo y el acceso a la salud. (Carta resumida.)

Atentamente
Rubén Martínez Díaz