La plegaria del perdedor

Ni las súplicas a Dios para que lo convirtiera en gobernador le hicieron el milagro al panista Fernando Guzmán Pérez Peláez. Por la mañana asistió a misa al templo de Nuestra Señora de Bugambilias, en el fraccionamiento del mismo nombre, acompañado por su esposa, Natividad de Anda, y 10 de sus 11 hijos.

En la tarde, cuando las encuestas de salida revelaron que los resultados le eran adversos, simplemente desapareció. Y en la sede del Comité Estatal del PAN, antes incluso de que se difundieran las primeras cifras del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), los dirigentes tampoco se veían.

Por los pasillos del inmueble sólo deambulaba Rodolfo Ocampo, extitular del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), y algunos militantes que hablaban por celular. La cochera se adaptó como sala de conferencias. Se instaló un televisor para monitorear las tendencias.

Poco antes de las 20 horas, una caravana de vehículos repleta de simpatizantes del PRI cruzó frente al edificio. Iban ondeando banderas y tocando el claxon de sus vehículos. Algún osado alcanzó a gritar: “Nos la pelaron”.

Muchos apostaban a que Guzmán no daría la cara, pero al filo de las 21:30 horas ingresó al edificio. Iba acompañado por su esposa y de Miguel Ángel Monraz Ibarra, el líder del partido en el estado. El candidato leyó un mensaje de cinco minutos en el que, fiel a sus creencias, agradeció primero a Dios porque, dijo, la contienda no fue fácil, y se quejó de los “malos militantes” de su partido.

“Ha llegado la hora de la alternancia después de 17 años de gobierno de Acción Nacional en los que hubo grandes resultados pero también el natural desgaste en el ejercicio del poder. Hubo errores que lamentablemente hoy también fueron cobrados en las urnas”, admitió.

Lo escucharon el titular de la Comisión Estatal del Agua (CEA), César Coll Carabias, quien es recordado como el primer alcalde panista de Guadalajara; Rodolfo Ocampo, el diputado federal Gustavo González y Carlos Salinas Osornio, hermano de Jorge, exregidor de Guadalajara.

El orador mencionó que el partido deberá reencontrarse con la identidad y los valores que le dieron vida y lo llevaron a los primeros planos de la acción política en México; también dijo que el PAN tiene la obligación de impedir que el nuevo PRI regrese al pasado.

El candidato a la alcaldía de Guadalajara, Alberto Cárdenas Jiménez, y Monraz Ibarra no aceptaron cuestionamientos ni hablaron sobre la derrota del partido. Permanecieron cabizbajos, aunque Cárdenas comentó que llevaba la delantera a Ramiro Hernández, su adversario priista: “En el PAN  –dijo– llevamos 26 mil 427 votos, contra 26 del PRI. Vamos arriba y faltan secciones, faltan distritos que siempre han sido favorables a Acción Nacional”.

Tras asumir que el partido regresa a la oposición luego de tres sexenios consecutivos de gobernar Jalisco, Monraz Ibarra asumió que el partido será responsable en esta nueva etapa.

Oración sin votos

 

Aun cuando se impuso como candidato en un proceso de elección abierta al público, a Fernando Guzmán se le acusó de hacer fraude a su contrincante Alfonso Petersen Farah al utilizar toda la estructura del PAN para adquirir el voto de la militancia. Algunos de sus correligionarios dijeron incluso que tenía en sus manos el poder de la nómina para convencerlos.

Antes de votar, Guzmán tuvo un acogimiento caluroso por parte del sacerdote a cargo de la parroquia de Nuestra Señora de Bugambilias, Gerardo Galaviz Medina, quien, sin pronunciar el nombre del candidato, incitó a los asistentes a que votaran por él.

“Tenemos que participar. Nuestro voto debe ser bien pensado, bien elegido, por un candidato que promueva los valores humanos, que promueva la vida, que promueva los valores de la unidad, de la paz y de la justicia”.

Y agregó: “Seamos críticos para elegir bien. Hagamos un acto de vida al acudir a las casillas para elegir un presidente (de la República) digno, más competente, que necesitemos y que nos saque adelante a nuestras familias, que nos haga progresar y nos dé éxito”.

La casilla en la que votó Guzmán se encontraba cerca del templo, en el Instituto Alpes Cumbre Guadalajara. Allí depositó su sufragio junto con seis de sus hijos.

A esas horas, Guzmán se negó a comentar si aceptaría los resultados en caso de que le fueran adversos. Por la noche expuso que las encuestas de salida no le favorecían: “Como demócrata respeto la decisión de los ciudadanos de Jalisco y reconozco que las tendencias no me favorecen”.

Al final del día, ante la adversidad, el candidato se limitó a declarar: “¡Que Dios bendiga a Jalisco!”.