Las pifias y los excesos del panismo local no sólo hartaron a los jaliscienses, sino que el PRI supo canalizar a su favor el descontento social para lanzar a Jorge Aristóteles Sandoval Díaz para que recuperara el poder que le arrebató el Acción Nacional hace 18 años. Y aunque el candidato triunfador en los comicios dice que su gobierno será incluyente y plural, apenas oculta su megalomanía.
Desde temprano, horas antes de que el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco (IEPC) informara sobre los resultados preliminares, el candidato del PRI al gobierno del estado, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, anunció su triunfo.
Y aun cuando las primeras encuestas de salida daban al priista más de 10 puntos de ventaja sobre Enrique Alfaro Ramírez, del Movimiento Ciudadano (MC), su más cercano contrincante, al filo de la medianoche del domingo1 el exalcalde de Tlajomulco de Zúñiga se negaba a admitir su derrota.
Dijo que esperaría los resultados hasta el final porque, según su conteo, con actas en la mano, le daban una ventaja de 3 votos contra uno en la zona metropolitana de Guadalajara.
“Si Aristóteles gana la elección, yo lo habré de reconocer; pero si no, espero que él lo reconozca, a pesar de que está celebrando en La Minerva”, declaró Alfaro.
Ya de madrugada del lunes 2, según las cifras del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), Aristóteles tenía 39.52% de los sufragios, contra 32.69%, del candidato del MC. El candidato del PAN, Fernando Guzmán Pérez Peláez, tenía 20.44% de los votos, lo que alejaba a su partido del poder que ostentó durante 18 años, no sin alianzas con organismos y personas de dudosa reputación.
La empresa Proyecta, Mercadotecnia Aplicada, contratada por el PRI, marcaba en su encuesta de salida 42.2% para Aristóteles; 31.1% para Alfaro y 20.1% para Guzmán.
En contraste, el coordinador de campaña de Alfaro, Clemente Castañeda, declaró que la encuesta del Instituto de Mercadotecnia y Opinión lo colocaba a la cabeza con 39.8% de los sufragios, contra 38.5% de Aristóteles.
Durante su campaña, Guzmán habló de judas y traiciones dentro de su mismo partido, tras enterarse de que el propio Emilio lo dejó a su suerte porque su campaña no repuntaba. El mandatario dijo que la decisión de continuar o renunciar a la candidatura dependía únicamente de Guzmán.
Activismo familiar
Sin perder el estilo de su partido, Sandoval Díaz echó andar la maquinaria para ganar a como diera lugar. Contrató los servicios de un call center, lo que le valió que Alfaro Ramírez lo acusara de comprar y coaccionar el voto y de acarreo.
Y aunque durante el proceso no hubo incidentes mayores, Alfaro señaló que los priistas se dedicaron a hacer llamadas a su nombre para hablar mal de él. Dijo que las llamadas se hicieron la madrugada del domingo 1desde el call center Atención Telefónica, ubicado en plaza Concentro. Personal de la empresa corroboró la versión a los reporteros.
También se enteraron de que las últimas tres semanas al menos 60 personas del DIF Guadalajara y la mamá del candidato priista, María del Sagrario Díaz, acudieron a ese lugar. Además, el domingo 1la entrada a la sala del call center estuvo custodiada por una prima de Aristóteles, quien vestía una blusa en cuya parte delantera tenía la leyenda “Fan #1”.
Ese día María del Sagrario llegó al lugar a las 3 de la tarde. Se detuvo unos momentos a platicar con su sobrina, quien le comentó que en ese momento trabajaban 60 personas haciendo llamadas.
Una de ellas era Mónica Kleopatra, hermana de Sandoval Díaz, quien cobraba en el ayuntamiento tapatía como jefa del departamento de la Dirección de Desarrollo de Emprendedores, aunque en realidad sólo se presentaba dos o tres días a la semana en la dirección de Relaciones Internacionales, según informó Milenio el 18 de febrero de 2010. La hermana de Aristóteles había renunciado tres días antes.
Enfundado en pantalón de mezclilla azul y camisa blanca con los logotipos de su campaña en las mangas, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz estaba desbordado. Tanto, que se adelantó a las autoridades del IEPC para proclamar su triunfo.
Eran las 7 de la tarde cuando Aristóteles se presentó en el Hotel Fiesta Americana de avenida Vallarta, cerca del cruce con López Mateos, para decir a sus simpatizantes que su gobierno iniciará una era de reconciliación y rencuentro. Y justo cuando hacia esa promesa, el candidato del MC, Enrique Alfaro Ramírez, comenzó a exigir la presentación de los resultados oficiales.
Sus correligionarios le aplaudieron y él comenzó a saludarlos, uno por uno. Estaba contento, listo para posar ante las cámaras; se dio tiempo para agradecer el trabajo de los fotógrafos de televisión y prensa escrita.
Aristóteles habló también de las lecciones aprendidas –“El pueblo nos ha enseñado y nos da una nueva oportunidad” –, del millón 600 mil ciudadanos en pobreza alimentaria y se comprometió a recorrer el estado para escuchar las demandas y necesidades de la población.
Adelantó que primer acto de gobierno será en el municipio de Tuxpan de Bolaños, enclavado en la zona norte y parte de los pueblos huicholes de Jalisco, donde la marginación es oprobiosa. Junto a Aristóteles reaparecieron empresarios durante los últimos 18 años se desentendieron de su militancia o simpatía hacia el PRI.
Y siguió. Dijo que ejercerá su mandato desde Palacio de Gobierno, en una alusión a Emilio González Márquez, quien convirtió Casa Jalisco en un búnker, mientras que gran parte del palacio de Gobierno se convirtió en un museo de sitio.
Criticó a las administraciones panistas “por haberse alejado de su pueblo y de sus necesidades”. Y reiteró que la suya será una administración incluyente, tolerante y plural; no habrá “cacería de brujas”, e incluso pedirá a Luis Carlos Nájera que continúe al frente de la Secretaría de Seguridad Publica.
Habló también de la necesidad de promover cambios a las leyes electorales, “para recortar el tiempo de campaña y de castigar la calumnia”. Y recalcó que las acusaciones en su contra eran parte de una guerra de lodo.
Alrededor de las nueve de la noche Aristóteles dijo a los cerca de 4 mil simpatizantes reunidos en la glorieta Minerva: “Ya llegamos, ya ganamos. Ahora vamos a transformar Jalisco”.
Nada detuvo a Aristóteles: ni las denuncias sobre sus presuntos nexos con el narcotráfico (Proceso 1832), ni los ataques contra su correligionario de Zapopan Héctor Vielma Ordóñez, quien según informó El Universal en su edición del 30 de junio último, robó material incautado al crimen organizado.
En esa maniobra, de acuerdo con el diario de la Ciudad de México, participó Héctor Robles Peiro, quien busca sustituir a Vielma en la alcaldía zapopana.
Vielma adelantó que presentará demandas penales en la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) y contra funcionarios federales por daño moral: “Yo le pido al gobierno federal y a la PGR que desmientan y desacrediten esta versión”.
Con el triunfo de Aristóteles, el PRI barrió con tres administraciones panistas y volvió por sus fueros tras 18 años de ausencia. (Con información de Anna G. Lozano.)








