Con la política transformada en mercado, la calidad de los proyectos políticos, económicos y culturales que los ciudadanos pueden comprar con su voto ha decaído tanto que 80% de las propuestas se quedarán en promesas porque son inviables. Con base en la calificación de los discursos de los cuatro candidatos a la Presidencia de la República, el centro de análisis Arena Electoral llega a la conclusión de que todos han recurrido a la estrategia de los “productos milagro”: presentarse como la fácil solución de todos los problemas.
Los cuatro candidatos a la Presidencia de la República están realizando campañas políticas fraudulentas, ya que –mediante ofrecimientos fantasiosos que resultan totalmente inviables en la práctica– se valen del engaño en 80% de sus promesas de campaña.
Apostándole a la credulidad del electorado, Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador, Josefina Vázquez Mota y Gabriel Quadri se han convertido en “candidatos milagro”, pues de manera irresponsable prometen solucionar como por arte de magia los problemas del país en caso de llegar a Los Pinos.
Escuelas y empleos a granel; vales de medicinas para todos; laptops para los estudiantes de primaria; reducción en los precios del gas, la electricidad y las gasolinas; pensión universal para los mayores de 65 años; supresión de las cuotas obrero-patronales… son algunas ofertas lanzadas en la actual guerra de promesas que no está regulada por la legislación electoral.
Estas engañifas salieron a relucir a raíz del segundo debate entre los candidatos, el domingo10, cuando López Obrador prometió bajar el sueldo a los funcionarios de la alta burocracia, con lo cual dijo que obtendría 300 mil millones de pesos para impulsar el crecimiento económico. De inmediato, el gobierno de Felipe Calderón lo desmintió al señalar que ni siquiera despidiendo a todos los funcionarios federales obtendría esa suma estratosférica. Y la polémica se desató.
José Manuel Azpiroz Bravo, director de Arena Electoral, un centro de análisis que evalúa la factibilidad de cada promesa, advierte:
“Aproximadamente 80% de las actuales promesas de campaña no tienen ninguna viabilidad, no pueden ser llevadas a la práctica. Lo saben muy bien los candidatos y sus asesores, pero aun así están recurriendo al engaño para ganar votos. Esto tiene un nombre: ¡se llama fraude! De manera que son fraudulentas las actuales campañas porque tienen como trasfondo un gran engaño.”
–¿Cómo llegaron a detectar ese alto porcentaje de promesas sin sustento?
–Porque en Arena Electoral, que es apartidista y se sostiene con fondos de la ONU y del IFE, colaboran más de 150 académicos de varias universidades del país, tanto públicas como privadas. Son ellos quienes, desde sus distintas especialidades, están analizando la viabilidad de cada propuesta de campaña y calificando incluso a los candidatos con base en sus ofertas. Los expertos se manejan por temas y con criterios de factibilidad, ya sea jurídica, presupuestal, política o de otro tipo. Fue así como logramos detectar ese alto porcentaje de promesas inviables.
–¿Y cómo andan los candidatos en sus calificaciones?
–¡Mal! ¡Muy mal! En promedio llevarán un cinco de calificación. Ninguno tiene un proyecto de nación a largo plazo; no tienen una visión de futuro. Nadie habla, por ejemplo, de una agenda para los próximos 50 años. ¡Nada de eso! Sus propuestas son para lo inmediato. En ocasiones son meras ocurrencias que surgen durante algún mitin. O son promesas falsas, o bien malas y mediocres propuestas de candidatos totalmente rebasados por la realidad.
“Eso sí, son ofrecimientos muy atractivos mediáticamente, pues predomina la publicidad y la mercadotecnia sobre las ideas. Los candidatos están más preocupados por el spot, la vestimenta, la sonrisa o el tipo de peinado, que por construir la agenda nacional que necesitamos. Por lo pronto, ya nos saturaron de basura electoral.”
Y señala que así como existen en el mercado los llamados “productos milagro”, en cuya publicidad se dice que solucionan la obesidad, la calvicie o cualquier otro problema, en política los actuales aspirantes son “candidatos milagro” porque de esa forma prometen acabar con la pobreza, el desempleo, la corrupción o la desigualdad social.
Prosigue Azpiroz Bravo:
“En sus irresponsables ofrecimientos, estos candidatos milagro prometen solucionar tal o cual problema, pero no explican cómo. Dicen por ejemplo: ‘Vamos a crear más empleos, más escuelas, más hospitales, más todo’. Pero jamás nos explican cómo le harán. No van al fondo y se quedan en la superficie, de ahí que sus propuestas sean superficiales.
“Los políticos siempre prometen cuando andan en campaña. Es lógico, así ha sido siempre. Pero sus promesas por lo menos deberían ser serias y responsables. El problema no es el hecho de prometer, sino qué están prometiendo, y en este caso son por lo general promesas inviables.”
–¿Le apuestan a la credulidad de la gente?
–Sí, al crear falsas expectativas le están apostando a la credulidad. Uno se pregunta: ¿qué?, ¿la sociedad es tan tonta? ¿Acaso se va con la finta de esas promesas, que son un insulto a la inteligencia? Claro que no. No hay que subestimar al ciudadano. Ahí están, por ejemplo, las actuales manifestaciones de protesta que surgen de las redes sociales y exigen información veraz y objetiva.
“Los políticos se quejan de que la gente no confía en ellos, lamentan que sus partidos y la clase política estén tan desprestigiados. Pues cómo no van a estarlo si llevan años prometiendo cosas que no cumplen. Y no sólo los candidatos presidenciales, también los candidatos a alcaldes, a diputados, a senadores, a gobernadores… Todos salen a la calle a prometer y prometer de manera irresponsable.”
Compromisos por mayoreo
En los dos meses que llevan las campañas, los cuatro aspirantes han estado metidos en una especie de almoneda electoral donde compiten para ver quién lanza mejores ofertas. En ocasiones unos descalifican las promesas de los otros por inviables y disparatadas.
Enrique Peña Nieto, candidato del PRI-PVEM y a quien se le achaca ser un auténtico “producto chatarra” creado por Televisa, está ofreciendo un programa de entrega de laptops para todos los alumnos de escuelas públicas que cursen quinto y sexto año de primaria, a los cuales además les garantiza el acceso a internet. Dicho programa beneficiaría, en su última etapa, a 16 millones de estudiantes, lo que requeriría una inversión de 50 mil millones de pesos. También promete que 40 mil escuelas contarán con jornada educativa completa.
En materia de seguridad social, ofrece crear un sistema de pensión universal para los adultos de 65 años en adelante. Y detalla:
“Voy a tomar un compromiso muy importante: en México viven 7.5 millones de personas adultas mayores y (de ellas) sólo 3 millones tienen seguridad social y pensión. Vamos a darla a 4 millones y medio más.”
Promete además seguros de desempleo y de riesgo de trabajo, dar también “vales para medicinas” e impulsar el derecho a la salud para todos, entre muchos otros compromisos que está firmando ante notario público, hecho al que le da amplio despliegue mediático.
“Vengo haciendo una campaña de propuestas, de compromisos específicos de lo que voy a hacer. Son compromisos viables. No estoy buscando hacer una campaña inspirada en demagogia o populismo”, asegura Peña Nieto.
No se queda atrás López Obrador, candidato del Movimiento Progresista, quien promete crear 7 millones de empleos durante su sexenio, y también darles pensión a los adultos mayores. Dice:
“Se va a apoyar a 5 millones de adultos mayores de 68 años en el país, y se les va a garantizar, por ley, una pensión equivalente a medio salario mínimo mensual, como en la Ciudad de México”.
Una de las principales ofertas del candidato de la izquierda es bajar el precio de las gasolinas y del gas, así como las tarifas de la energía eléctrica. Explica que ello no implicará más subsidios, pues estas medidas se fondearán con los ahorros obtenidos al eliminar la corrupción en Pemex y la Comisión Federal de Electricidad.
López Obrador plantea que establecerá tres importantes rutas ferroviarias para trenes bala que, a 350 kilómetros por hora, conectarán principalmente al centro con el norte del país. Por ejemplo, de la Ciudad de México a la frontera con Texas se llegará en sólo cuatro horas. Calcula que gastará unos 90 mil millones de dólares en su proyecto ferroviario.
También ofrece construir cinco refinerías (en Tula, Hidalgo; Salamanca, Guanajuato; Salina Cruz, Oaxaca; Dos Bocas, Paraíso, Tabasco, y en Atasta, Campeche), echar a andar al 100% las refinerías que ya existen y fortalecer la industria petroquímica, convertida actualmente en chatarra.
Sus contrincantes se mofan de esta propuesta – se trata de “una ocurrencia de la demagogia”, dicen– porque actualmente las refinerías no son rentables y, sobre todo, porque la construcción de cinco refinerías implicaría un gasto de alrededor de 50 mil millones de dólares, una estratosférica inversión que no se sabe de dónde saldrá.
Pero la oferta más polémica de López Obrador es, sin duda, la que anunció durante el pasado debate: ahorrar 300 mil millones de pesos al bajarle el sueldo a la alta burocracia. De inmediato, el presidente Felipe Calderón lo desmintió a través de su cuenta de Twitter: “si el gobierno despidiera a todos los altos funcionarios, de director a presidente, ahorraría 2 mil millones de pesos”. Y el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, señaló que el proyecto económico de López Obrador descansa “en ficción o en engaño”, lo cual puede provocar una tragedia como la que padece Grecia.
Pero las promesas de campaña de la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, tampoco se quedan atrás. Ofrece, por ejemplo, eliminar las cuotas obrero patronales que van al IMSS y al Infonavit, con lo que, dice, se generarán más fuentes de trabajo y disminuirá el empleo informal.
Esta propuesta engloba un sistema de seguridad universal similar al de la plataforma de Peña Nieto, y que incluye seguro de desempleo y una reforma hacendaria.
Vázquez Mota también ofrece triplicar el número de estancias infantiles, impulsar una ley de paternidad responsable, dar un salario a quienes cuiden a personas discapacitadas y, al igual que sus contrincantes, asegura que dará pensión universal a los adultos mayores.
En lo educativo, promete dotar de computadoras a las escuelas y liquidar de una vez por todas el cacicazgo de la lideresa magisterial Elba Esther Gordillo, lo que no hizo cuando fue secretaria de Educación Pública.
En el terreno religioso, promete cambiar la legislación para que las iglesias puedan poseer y administrar medios de comunicación masiva, una vieja demanda de la Iglesia católica que no ha podido concretarse debido a la oposición del Poder Legislativo, al que le toca hacer esta reforma.
“Impunidad declarativa”
Por su lado, Gabriel Quadri, candidato del Partido Nueva Alianza, promete comprar grandes extensiones de tierra en territorio estadunidense, concretamente en Kansas, Arkansas, Nebraska y Oklahoma, donde levantará un “emporio agrícola” con empresas mexicanas.
Ofrece privatizar el sistema de cárceles, con excepción de las que tienen reos de alta peligrosidad, las que a su juicio debe seguir operando el Estado. Dice que aumentará 10 veces los efectivos de la Policía Federal; de los 37 mil actuales a alrededor de 400 mil. Será, afirma, una policía “incorruptible, profesional y que utilice las herramientas de tecnología moderna”. Se valdría de ellos para continuar con la actual lucha contra el crimen organizado.
Además, Quadri proyecta realizar lo que no pudo hacer Vicente Fox; un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México donde estuvo el lago de Texcoco. Calcula que costará unos 6 mil millones de dólares.
La avalancha de ofertas es de tal magnitud que, para contabilizarlas, el diario El Universal publica los lunes una sección especial titulada “Promesas de la semana”. Y en la página web de Arena Electoral –www.arenaelectoral.com– se acaban de dar a conocer las calificaciones de mayo, el segundo mes de campañas.
Durante ese periodo, en sus propuestas sobre el tema de “acceso a la salud”, Peña Nieto obtuvo 5.3 puntos de calificación; López Obrador 5.6; Vázquez Mota 5.2, y Quadri 3.8 puntos. En el tema “participación ciudadana” Peña Nieto sacó 5.2; López Obrador 5.7; Vázquez Mota 4.4, y Quadri 2.8.
En “combate a la pobreza” Peña Nieto obtuvo 6.0; López Obrador 6.8; Vázquez Mota 5.4, y Quadri 2.2 puntos. En “cultura” Peña Nieto obtuvo 5.1; López Obrador 5.4; Vázquez Mota 4.2, y Quadri 4.5 puntos.
Por lo general, tanto en abril como en mayo los candidatos reprobaron en los 13 temas que son calificados. Las pocas veces que llegan a aprobar lo hacen de panzazo.
Los expertos que los califican, dice José Manuel Azpiroz, son prestigiados académicos de varios centros de educación superior del país, entre otros la UNAM, la Universidad Iberoamericana, la Universidad Autónoma Metropolitana, el ITAM, la Universidad Panamericana, el Instituto Mora y el Colegio de la Frontera Norte.
Abunda Azpiroz:
“Decidimos desmenuzar y evaluar las promesas de campaña porque es ahí donde se encuentran las ideas de los candidatos. Estamos privilegiando las ideas y los proyectos. Pero repito: vemos con decepción que la mayoría son promesas vacías, transmitidas a través de jingles, spots de 20 segundos o anuncios espectaculares.”
–Peña Nieto, sin embargo, está firmando sus promesas ante notario. ¿Esto garantiza que las cumplirá?
–Para nada. El firmar compromisos ante un notario público no te obliga legalmente a cumplirlos. El notario lo único que hace es dar fe de un acto. No va más allá. Están equivocados quienes se van con la finta y piensan que Peña Nieto, por esas firmas, cumplirá con todo lo que promete.
–¿Y la legislación electoral no puede impedir que se haga tanta promesa fraudulenta?
–No, no prevé sanciones para este tipo de promesas. No puede obligar a los candidatos a cumplir lo imposible. Y está bien que así sea, pues es común que una crisis económica, una devaluación o algún imprevisto desbarate varias promesas de campaña. Imagínese cuántos políticos estarían siendo sancionados.
–La Secretaría de Salud aplica medidas para combatir los “productos milagro”. ¿Cómo afrontar entonces a estos cuatro candidatos milagro?
–Vigilando sus propuestas e informándonos sobre quiénes son realmente: checar su currículo, su desempeño en cargos anteriores, las características de su partido. Todo eso debe considerarse antes de votar para no caer en el engaño de sus promesas o de su imagen de campaña. El castigo a los políticos se da en las urnas; si un candidato ya prometió y no cumplió, pues no le demos más el voto.
“Los distintos actores sociales necesitan involucrarse más en la elaboración de propuestas, así como crear nuevos mecanismos de transparencia y de rendición de cuentas, para poder presionar y exigirle a quien llegue a la presidencia. Son derechos que la sociedad debe conquistar. Sólo así podremos combatir la impunidad declarativa que actualmente estamos padeciendo.”








