Señor director.
Es desconcertante ver que la profesión de comunicador, periodista o reportero tiene muy poca validez en México. De igual manera, es alarmante ver cómo muchos de los que se dedican a esta profesión se venden por unos cuantos millones (¿patrocinados por quién?) para manipular a las mentes de las masas. Cabe mencionar que esos millones que les pagan por transmitir información manipulada provienen de las entrañas del poder, es decir, del erario. Pongamos las cartas sobre la mesa, es decir, hablemos claro y transparente.
Dejemos de hacernos tontos: Todos sabemos que nuestros gobernantes se han enriquecido ilícitamente durante décadas con nuestros impuestos y recursos naturales. La expresión ‘desvío de fondos’ ¿suena conocida? Esto es sólo la punta del ‘iceberg’, porque ahora que estamos en medio de campañas electorales no tenemos la menor idea de cómo se crean los perfiles de los candidatos de los diferentes partidos políticos que ellos representan.
Supongo que es una magnífica infraestructura mediática donde se pulen las imágenes de personalidades que, con toda la diabólica intención de subir al poder, necesitan el apoyo de esos “periodistas” para obtener su objetivo y realizar el sueño más básico de las mentes retorcidas por la ambición, que es mandar sobre millones, enriquecerse brutalmente a costa de los demás y continuar con un autoritarismo arcaico digno de tribus ancestrales.
Las entrañas del poder controlan a sus títeres: los candidatos y los ayudantes, que en este caso serían los comunicadores masivos. Tales comunicadores tienen a su cargo la tarea de desinformar a la gente de manera que movilizan y dividen a las masas. Tienen la orden de desprestigiar, dañar y destruir la imagen de cualquiera que se les ponga en el camino; tienen el mandato de revolcarse en el lodo para mantener felices a sus patrones –los que están en las entrañas del poder.
El costo es altísimo. Muchos millones de pesos son invertidos en pulir algunos vidrios para dejarlos como diamantes y desprestigiar a los otros candidatos hasta dejarlos sin valor. Solamente unos cuantos tienen capacidad monetaria para cubrir ese costo. Con dinero bailan los perros: los chicos y los grandes, los ‘tichers’ y los ‘afganos’, los nuevos y los viejos. Con mucho dinero, los perros ladran y hasta se maquillan, alaban y lambisconean. Pero ¿quién tiene la capacidad financiera para lograr ese fin? Porque estos perros y los dueños de las perreras acaban con fastuosas mansiones, carros y hasta yates.
¿Cuántos miles de millones se habrán gastado desde 1988 para seguir desprestigiando y destruyendo imágenes? Hablemos claro: No es un misterio sin resolver que en 1988 México presenció el peor y más grande fraude electoral de la historia de la democracia. Hablemos transparente: En 1988 no había esta cultura mediática que les está arrebatando el poder a los titiriteros. Por esa misma razón la guerra tiene que ser aún más sucia. Ahora el lema será: “Divide y vencerás”; es decir, “todos contra todos”; “manipulemos a los manipulables, a los débiles de intelecto –es decir, a los que con nuestro imperio hemos dejado en la más indigna de las ignorancias: al pueblo mexicano”.
Como piezas de ajedrez, nos han puesto a dos reinas y un peón. Tramposos. La misma mafia de 1988 ha movilizado el tablero de tal manera que no hay para dónde ir, porque tienen el respaldo de cierto porcentaje de la población que de igual forma apoya a una reina, mientras otra parte apoya a la otra y un muy pequeño porcentaje apoya al peón. Al fin y al cabo es la misma gata, pero revolcada en el lodo.
Sin embargo, esto no es un juego, sino algo muy serio, quiero pensar. Es el futuro de millones de familias y millones de niños. Estos cuatro candidatos no han parado de desprestigiarse y golpearse unos a otros. Lo que no es válido es que los controladores mediáticos utilicen a las masas en una guerra tan sucia como la conciencia de algunos políticos. No se vale que hipnoticen a los débiles, para satisfacer sus más inhumanos deseos, con el poder financiero que otros no tienen para defenderse. Esta es la peor guerra sucia en mucho tiempo.
En su discurso de aceptación, EPN (candidato del PRIAN a la Presidencia de México) agradecerá en primer lugar a todos los que votaron por JVM y Quadri, ya que le dejaron el camino libre para ganar. Además de agradecer profundamente a las entrañas del poder el hecho de contar con esa capacidad financiera para manipular a los débiles que aún creen que JVM es una candidata transparente; que está ahí para ganar, no para quitarle votos a la izquierda. No se olvida que hace 12 años el candidato del mismo partido se valió de lo más bajo, que fue ondear un estandarte de la religión con más adeptos en el país, para hipnotizar a las masas. ¡Guerra sucia! A eso se le llama ‘blasfemar’, en los más estrictos preceptos religiosos. No me dejarán mentir.
Quedan unos días de guerra y cada vez es más fuerte la tiranía mediática. Es sorprendente ver cómo los panistas son los que más insultan y agreden al candidato amoroso de la izquierda. Tristemente, las entrañas del poder vuelven a triunfar mediante guerra sucia. Los panistas irán a las casillas a regalarle su voto a EPN, pensando que tachando el azul y blanco JVM va a triunfar. Hablemos claro: Josefina nunca iba a ganar.
La división y la desinformación de las masas ha vuelto a dar el paso a este pequeño grupo de individuos sin escrúpulos que buscan poder, riqueza ilícita, autoridad, manipulación de débiles. La historia se repite. Todo es un circo mediático. Las dos televisoras y la mayoría de los periódicos del país han cobrado su dinero porque ya terminaron lo que se les encomendó: manipular a las mentes débiles para dar paso a su candidato presidencial, y que ‘Dios nos agarre confesados’, porque el retroceso que México está a punto de experimentar va a ser brutal.
Atentamente
Dinorah Cabal
Reino Unido








